Anthony Townsend ha publicado en su blog un ensayo inédito con ideas interesantes sobre los efectos de las telecomunciaciones en la movilidad y uso del espacio en las ciudades. El ensayo fue presentado hace unos tres años a un concurso convocado por Shell y The Economist sobre el futuro de la movilidad. Parece que no tuvo mucha suerte, pero ahora, gracias a Internet y los blogs, puede seguir siendo útil para otros lectores.
Townsend discute como el desarrollo de las tecnologías de la infomación y comunicaciones ha generado un aumento de la concentración urbana y mayores necesidades de transporte. Estos patrones son totalmente opuestos a las predicciones de los futuristas de los 80 y 90. Cada vez es más evidente que la tecnología en lugar de suplantar las relaciones personales las fortalece, dado que nos permite ser mucho máss eficientes y organizados en nuestro uso del tiempo y mejorar la comunicación con otras personas. Todos estos factores incrementan la necesidad de contactos "face-to-face". Así, nunca las ciudades habían tenido tanta actividad económica ni se había viajado tanto como en los últimos años.
Las mayores demanadas de movilidad generan nuevas necesidades que deben ser gestiondas. En este punto las tecnologías pueden ser de gran ayuda; no para liberarnos de la "tiranía" del espacio, pero si para facilitar nuestra movilidad. Townsend propone tres principios básicos en la construcción de ciudades inteligentes y sostenibles y en la aplicación de las tecnologías de la comunicación: "walkable neihborhoods" (ciudades compactas que favorezcan las cortas distancias en los desplazamientos), integración de la tecnología en el medio (computación pervasiva y realidad aumentada, pero siempre pensando en los factores culturales y sociales), y las tecnologías como reforzadoras de las identidades locales (en lugar de eliminar el espacio y el tiempo, la tecnologías refuerzan, en realidad, las identidades locales).
Reflexiones interesantes y nuevas razones para las ciudades compactas, que se unen a las restricciones energéticas que comentábamos hace poco. De nuevo, nos encontramos con tendencias emergentes que no son resultado de ninguna mano oculta ni planificación previa.






