Una modesta propuesta para mejorar el servicio a los ciudadanos de la adminitración pública
Esta es sólo mi experiencia personal, pero me temo que muchos hemos sufrido las mismas circunstancias. Al menos en España es de lo más habitual que, cuando un ciudadano debe realizar una gestión ante una administración pública, se nos solicite documentación que debemos obtener en otra dependencia ("ventanilla") de esa u otra administración pública. A modo de ejemplo, si queremos cambiar nuestro domicilio en el permiso de circulación debemos aportar un certificado de empadronamiento. O sea, actuamos de intermediarios, en este caso, entre la Dirección General de Tráfico y nuestro ayuntamiento. Y así podríamos poner miles de ejemplos de lo más variado. A veces la cosa es más sangrante dado que dentro de un mismo organismo actuamos de intermediarios entre "ventanillas" (a mi al menos me ha sucedido hasta en mi propia universidad).
Por otra parte he tenido ocasión en diversas ocasiones de escuchar presentaciones realizadas por representantes de diferentes administraciones públicas sobre proyectos de e-government y "ventanilla única" que entre sus objetivos incluyen utilizar las tecnologías de la información para que un ciudadano pueda resolver cualquier gestión en un solo paso sin tener que aportar documentación que ya está en poder de esa misma administración (no he oido que se atrevan a incluir otras administraciones). Por supuesto, estos proyectos se plantean al margen de la gestión "ordinaria" y suelen buscar financiación externa (normalmente la Unión Europea).
No entiendo esa obsesión por las tecnologías de la información (salvo para la captación de fondos de la UE). La solución es mucho más sencilla: que la legislación incluya la prohibición explícita de que cualquier administración pública pueda exigir a cualquier ciudadano un documento con información de la que ya dispone esa u otra administración pública.
Las cosas no se arreglan con leyes, pero ¿qué conseguiríamos con este cambio?. Forzar la innovación (y hablo de forzar no de incentivar por que hay cosas que sólo se hacen a la fuerza ...). Con esta legislación, el problema estaría en el tejado de la administración, no del ciudadano, y este pasaría a ser un problema central (ordinario) y no una presunta mejora que podemos ofrecer como proyecto para demostrar la preocupación de la administración por sus administrados.
Por cierto, las tecnologías de la información pueden ser de gran ayuda (y estos cambios deberían utilizarlas de modo intensivo), pero no son imprescindibles para que se produzca el cambio.





