Para Ramón Sangüesa España sigue siendo diferente, y la razón es la escasa (o nula) caliad de nuestros servicios públicos. Nos lo cuenta en Reflexiones inseguras donde recalca que la mejora de nuestros servicios públicos es lo que realmente nos hace falta para subirnos definitvamente al carro de los países avanzados, competitivos e innovadores. Llega a esta conclusión apoyándose en el comentario de un amigo consultor, que regresa a España y se desespera después de trabajar en el norte de Europa, y de Martin Varsavsky, que compara su experiencia empresarial en EEUU y en España.
En España tenemos profesionales de calidad similar a la de cualquier otro país, contamos con creatividad y capacidad de innovación, pero, cuando debemos tratar con la administración pública la eficacia y la eficiencia parecen utopías irrealizables. Existen múltiples ejemplos: trámites para crear una empresa, renovar el DNI o elegir un colegio para tus hijos. No hablemos ya de los retrasos de la justicia (y del trato que dan a los ciudadanos que deben acudir a una de sus dependencias). Sólo parece existir una isla de eficacia en este océano de burocracia: la agencia tributaria, o al menos eso piensa Ramón. Estoy de acuerdo que cuando se trata de recaudar impuestos todo parece funcionar mejor, aunque alguna experiencia personal me recuerda que la atención al ciudadano sigue sin ser una de sus prioridades. Pero la excepción de la agencia tributaria es importante por que demuestra que no existe ninguna maldición anropológica que nos condene a tener una mala administración, pero si un mal diseño organizativo y una mala política de empleo público .
Varsavsky llega a proponer que, dado que los programas de todos los partidos políticos son muy similares, votemos en función de sus propuestas de mejora de la administración pública. Puede parecer una simplificación excesiva, pero no va mal encaminada. Por una parte los españoles ha sido hasta el momento poco exigentes para hacer valer su derecho a una atención pública de calidad. Por otra parte posiblemente este tipo de políticas de mejora sean las más fácilmente evaluables por los ciudadanos (aquí los políticos no se pueden escudar en agentes externos para explicar los incumplimientos de las propuestas electorales). Además, existen muchas medidas fáciles de entender que podrían ser muy efectivas (alguna otra vez ya hicimos propuesta).





