En IFTF's Future Now (Cafes, the new garages?) comentan el nuevo papel que están empezando a jugar los cafés en Silicon Valley, reemplazando a los garajes como espacios de trabajo por parte de los emprendedores y start-ups tecnológicas. Los cafés, con un ambiente agradable y conexión a Internet, son los lugares donde acuden los "nuevos trabajadores" equipados con portátiles para trabajar, intercambiar ideas y organizar reuniones, y de paso publicitar sus productos y proyectos y captar potenciales clientes e inversores.
Esta tendencia demuestra que Internet, más que acabar con las distancias, genera nuevas formas de organización espacial y de relaciones personales (interesante que estas relaciones se vuelvan más informales, abiertas y flexibles que las que podemos encontrarnos en las oficinas tradicionales):
Likewise, the shift from garages to cafes reflects not a sense that you can completely do away with offices or meeting-spaces, but a shift in preference away from spaces that are privately owned and isolated, to ones that are more public, that provide services, and offer the potential for fruitful random encounters and social interactions.
Contrasta este post con un artículo de José Vidal-Beneyto publicado en El País del sábado 4 de marzo (Los espacios públicos de la cotidianeidad / 1, acceso completo sólo para suscriptores). En este artículo el autor se lamenta de la desaparición en Europa de los viejos cafés, lugares de tertulia y creación cultural. Por supuesto, achaca este problema a la globalización homogeneizadora y al insaciable mercado (que reemplaza los viejos cafés por los nuevos VIPs y MacDonalds). Es innegable que los nuevos restaurantes y bares "rápidos" han crecido espectacularmente, pero de nuevo esto se considera un problema por que se aplica el razonamiento de suma cero. Sinceramente, no se en que ciudades o época vive Vidal-Beneyto. En mi siempre limitada experiencia personal (en su mayor parte, en ciudades escasamente vanguardistas y de escasa actividad cultural) he visto un florecimiento en los útlimos 10 o 15 años de nuevos cafés que recuperan y actualizan el modelo tradicional de lugar de reunión y tertulia (al mismo tiempo que surgen VIPs, Burger Kings y demás). Por desgracia, los cafés como espacios de trabajo aún no se han desarrollado lo suficiente.
Pero lo mejor del artículo de Vidal-Beneyto llega al final cuando se muestra escéptico con que Internet pueda reemplazar a los cafés como espacio (en este caso virtual) de relación. Lo más curioso, es que identifica a las novísimas "listas de distribución" como los nuevos canales de comunicación en la red. Sin comentarios.






