Ciencia

03 abril 2009

Entrevista sobre ciudades, innovación social y sostenibilidad (Observatorio del Diseño y de la Arquitectura)

El pasado 12 de Febrero visité el Observatorio del Diseño y la Arquitectura de la Región de Murcia para presentar una conferencia sobre "Ciudades, innovación social y sostenibilidad" dentro del ciclo denominado Panel de Sostenibilidad.

El paradigma de una arquitectura que busca construir un máximo confort vital con el menor impacto posible en el medio, es una cuestión que la arquitectura ha aceptado como extraordinariamente significativa para su futuro. Una significación que trata de ir lo más lejos posible y busca lograr que cada construcción pase de ser una planta consumidora de energía a una planta productora de la misma. Este es un futuro que necesita de una narrativa múltiple en el que la creación y la comunicación funcionen siempre simultáneamente.

Es esta necesidad de construir un conocimiento altamente informado lo que nos lleva a generar este ciclo de conferencias que hemos llamado Panel de la Sostenibilidad. Es un criterio de agrupación de los conceptos que informan el tema central pero también el inicio de un criterio de edición clasificada de esos conocimientos, en la seguridad de que al menos todos los puntos de vista esenciales estén debidamente representados.

El panel se configura con la participación de hasta 18 destacados expertos, profesionales, o científicos, que con sus contribuciones sucesivas irán desvelando la totalidad de los significados contemporáneos del concepto de sostenibilidad.

La invitación me llegó de José María Torres Nadal, miembro del Comité Asesor y Catedrático del Departamento de Proyectos de la Universidad de Alicante. Mi visita fue además una excelente oportunidad para conocer a buena parte del equipo de Proyectos de la Escuela de Arquitectura en Alicante, un espacio donde José María y el resto del equipo, con gente como Enrique Nieto, han logrado desarrollar un método de aprendizaje basado en la experimentación y la participación activa de los estudiantes con unos resultados muy interesantes.

Pero además, Halldóra Arnardóttir me realizó una entrevista que ahora ha aparecido publicada en la mediateca del Observatorio (además puede descargarse en formato pdf).

- Para empezar a situarnos, quiero comentar sobre tus tres profesiones: biólogo, profesor en la universidad y blogger. Eres un enlace entre la ciencia, la enseñanza y la comunicación, aunque la trasmisión del conocimiento aparece en muy distintas formas y el acceso hacia ella es para gente de distintos campos sociales. En cierta manera estás estableciendo una red que incluye la gestión de información y colaboración. Ejemplos serían Fismare y e-Cultura.

Sí, efectivamente. Es un objetivo personal, que va más allá de mi papel en las instituciones en las que trabajo. Yo creo en la comunicación en la universidad, es una forma de salirse de las limites de la universidad, que suelen ser bastante cerrados y pocos permeables a la sociedad. Quiero tratar de establecer redes de trabajo con gente fuera del ámbito académico y con el mundo de la empresa. Fismare nace de nuestro trabajo en la universidad para poder gestionar y liderar proyectos ambientales. e-Cultura es una empresa ya consolidada con la que establezco contacto y una relación muy estrecha basada en proyectos en los que trabajamos conjuntamente.

- ¿Cómo relacionas la biología con la gestión cultural para el desarrollo territorial?

e-Cultura no forma parte de mis actividades en el campo de la biología. Yo tengo unos intereses en el ámbito cultural que discurren en paralelo con mi visión de la biología. Me refiero básicamente el papel de la tecnología en la sociedad. No me interesa la tecnología por si misma. Lo que me interesa es el impacto de la información, cómo tenemos que informarnos y como podemos usarla para actuar. También me interesan las ciudades como fenómenos sociales, no tanto como procesos arquitectónicos. Todo esto me lleva a plantearme reflexiones y proyectos sobre organización, innovación y creatividad. ¿Qué papeles juegan todas estos factores en cómo se conforma la sociedad? Y aquí es donde conecto con la gente de e-Cultura, que tienen una visión muy similar a la mía acerca de la sociedad y el mundo.

e-Cultura cuenta con un ámbito de actuación más convencional muy relacionado con la gestión del patrimonio, pero tiene otro que me es más próximo ligado a la gestión de la creatividad y muy centrado en la aplicación de las ideas y métodos del pensamiento de diseño, trabajando sobre servicios y procesos. En este campo surge una relación muy particular que se hace cada vez más intenso, creo que principalmente por que compartimos una visión y nos encontramos a gusto trabajando en colaboración.

- ¿Es esta una forma de pensar en la que el ámbito cultural es interdisciplinario, las distintas profesiones entre las ciencias naturales y las sociales trabajan juntas para enriquecer la sociedad?

Efectivamente, pero sobre todo es una forma de pensar aplicable a proyectos concretos. Yo creo cada vez más que en la universidad se abusa del proceso de reflexión teórica, o al menos no se enriquece con el trabajo sobre proyectos tangibles. Entiendo que los procesos son mucho más productivos cuando te propones trabajar sobre proyectos concretos. Es decir, “construir cosas” y desarrollar proyectos con fines específicos y restricciones es también una forma de investigar y de explorar. Y, cuando exploras, te equivocas muchas veces, pero también aprenderás muchas cosas. En el ámbito ambiental este enfoque es fundamental, por que en realidad el nivel de incertidumbre de nuestro conocimiento y de los propios procesos con que trabajamos es enorme. Tratar de contar con todas la certezas antes de pasar a la acción es imposible, te lleva a la parálisis.

- Sí, es una investigación cualitativa, en este sentido. No conoces el proceso exacto al principio, lo sabes después.

Sí, efectivamente. Esto tiene unas derivadas políticas que son importantes. Muchas se ha aplicado mal, en mi opinión, el principio de precaución: “si no lo sé, no hago nada”. Pero la posición opuesta también es peligrosa por que lo justifica todo.

Yo creo que existe un punto intermedio, que representa la actitud más positiva, de aprender haciendo. Es decir, pasar a la acción pero de un modo reflexivo y crítico.

- En el vocabulario de tu curriculum aparecen palabras como “gestión”, “desarrollo”, “red”, “organización”, “estrategia”, “código abierto”, “colaboración”, “innovación”, “iniciativas” entre otras. Percibo con ellas ciertas inquietudes que promover la sociedad. ¿Es cierto?

Sí, yo creo que los grandes retos a los que nos enfrentamos en el campo ambiental, así como en las ciudades o al afrontar el reto de la sostenibilidad no son tanto los problemas técnicos o científicos, que sí existen y debemos que resolverlos, sino cómo traducir estos avances en proyectos efectivos, que forzosamente deben implicar a mucha gente en una forma de acción colectiva.

El gran reto es cómo gestionar el proceso de cambio: cómo involucrar a un colectivo amplio (como podrían ser los vecinos de una ciudad) en un proyecto y cómo desarrollar y liderar  proyectos que tienen que ser necesariamente descentralizados. Tienen que nacer y dinamizarse desde la base y siempre necesitas una participación activa de los usuarios. Para mi esto es un enorme reto. Desde este punto de vista, no existe una única manera de resolver los problemas, contamos con múltiples soluciones que siempre tienen un beneficio pero también un coste. Es aquí donde yo creo que la tecnología es relevante, porque con la tecnología, y especialmente con todo lo que está pasando con Internet, las formas de comunicación y colaboración cambian radicalmente. Es mucho más fácil colaborar y es más sencillo que estos procesos se visualicen ante la sociedad. Antes nos encontrábamos con problemas económicos y de tiempo, que creaban barreras e impedían el acceso. Era muy complicado hacer ciertas cosas que ahora son enormemente sencillas.

- ¿Utilizas el blog como una forma de diario, una forma de expresar un proceso? ¿No se entiende como el resultado o el fin de la investigación?

El blog me resulta enormemente útil cuando lo utilizo así. Es un reflejo de mi actividad dado que lo empleo como una herramienta para comunicar durante el proceso de investigación. Es una forma de construir una red de personas que debaten y colaboran, pero en forma digital. Y, esto te permite trabajar de otra manera. 

Para mí la sociedad tiene pendiente la asignatura de aprender como tecnología puede ayudar a reducir nuestros desplazamientos y nuestro consumo de tiempo y energía. Las soluciones tecnológicas ya están aquí pero aún no somos suficientemente eficaces en su uso. Aún tenemos que aprender a manejar la tecnología, a rediseñar nuestro estilo de vida y a cómo organizarnos para que seamos mucho más eficientes en esos procesos.

- Moviéndonos hacia la arquitectura y nuestro ambiente construido, la situación es muy compleja en el contexto de flujos sociales, económicos y políticos, incluso en relación con las fuentes de energía. ¿Podemos aprender algo de la empresa Fismare que trabaja sobre la gestión y la sostenibilidad de los ecosistemas costeros?

No lo sé, a lo mejor somos nosotros los que hemos aprendido de los arquitectos. Yo creo que la arquitectura está dando pasos muy interesantes. Siempre he sido crítico con la arquitectura, pero al tiempo en pocos ámbitos profesionales veo el interés cómo el que algunos arquitectos muestran por trascender el ámbito especifico de su trabajo, para ser interdisciplinares y preocuparse por lo que va más allá de los edificios. Por ejemplo, la utilización de las ciencias sociales, de la propia biología o su preocupación por comprender los procesos políticos y su efecto sobre los espacios urbanos y el territorio. Es cierto que esto lo hacen sólo algunos mientras otros muchos siguen con la práctica y visión convencionales. En otras ocasiones este interés se queda en un mero deseo y no va más allá. Pero también es cierto que en otros ámbitos profesionales el desarrollo de estas inquietudes es aún mucho menor.

Yo creo que los problemas a los que nos enfrentamos con la sostenibilidad, el territorio, la gestión urbana… son problemas que requieren soluciones “de abajo a arriba” y que por tanto implican innovación social que se manifiesta en un cambio de actitud de la gente y en el desarrollo de proyectos colectivos. Y, esto implica que tienes que ir más allá de lo estrictamente profesional centrado exclusivamente en una solución científica y técnica. Necesitas construir procesos en los se involucran gentes con perfiles muy distintos pero que trabajen conjuntamente. La interdisciplinaridad significa que la gente se reúne y resuelven problemas conjuntamente aprendiendo unos de otros. Partiendo de su profesionalidad, este tipo de actores tienen una visión de conjunto y son capaces de entender el lenguaje, las metodologías y los códigos de otras disciplinas, por ejemplo de los economistas o de los antropólogos, para afrontar el problema. No se trata de que yo haga el trabajo que corresponde al profesional de otra disciplina, pero si necesito entenderlo para que podamos coordinarnos. Este cambio de papel es cada vez más relevante y lo es especialmente para los arquitectos.

- ¿Cómo entiendes la palabra sostenibilidad, como biólogo y con una experiencia de colaboraciones muy valiosa? ¿De donde viene?

Yo creo que tiene un significado profundo e identifica la idea de crear unas condiciones de vida que no se agoten por si mismas, que se puedan mantener indefinidamente. Pero al tiempo, esas condiciones de vida deben contar con una calidad razonable. Cuando esa visión la quieres hacer operativa puede pasar a transformarse en resultados muy distintos. Por tanto, no existe una definición única de sostenibilidad, dado que tiene un componente político y subjetivo que se traslada en que existan muchas formas diferentes de entender nuestra vida y nuestro papel en el plantea y todas ellas pueden ser igualmente razonables. Por el contrario vivimos instalados en un discurso un tanto simplista, pero políticamente correcto, y que se traduce en que la definición de sostenibilidad es única y en que existe un objetivo final también único sobre el que supuestamente existe un consenso. En este escenario simplista, la discusión se entabla solo sobre cómo llegar a ese objetivo final. La realidad no tan sencilla, existen escenarios alternativos que no tienen por que ser mejores o peores; todo tiene sus pros y sus contras. Y entre estos escenarios apareen opciones extremas; por ejemplo existe gente partidaria de volver a lo natural de una forma radical abandonando los avances tecnológicos. Pero si optásemos por esa vía nuestro estándar de vida cambiaría radicalmente y esto no sería aceptado por una gran mayoría de la población. En oposición, otra gente entiende lo útil y positivo de vivir en un medio mucho más artificial, más intervenido por el hombre, pero que genera bienestar. 

Las dos posiciones pueden ser conceptual y éticamente correctas, al menos mientras respeten la opinión de los otros. Es decir, nos encontramos ante una cuestión sujetiva, y esto es algo que tenemos que empezar a entender. No hay una forma única ni mejor de “ser sostenible”.

- Esta cuestión de interpretar nuestra forma de vivir, nos lleva a otra cuestión. Para entender el compromiso necesario con el medio ambiente ¿quizás ayudaría repensar conceptos como los de modernidad, bienestar, lujo y progreso para que no nos sintamos como perdedores? Es fundamental cómo explicamos las cosas. Es decir, ¿hace falta redefinir nuestros valores para nuestros hogares?

Yo creo que hay varios elementos que son independientes pero que al tiempo los necesitamos a todos para alcanzar la necesaria visión de conjunto. Primero, nuestro modo de vida, para el que partimos de una visión casi monolítica en el sentido de que solemos considerar que “tener más” se traduce en mayor calidad de vida. Pero poco a poco vamos entendiendo que las posesiones materiales no son la única manera de medir nuestra calidad de vida. Puede parecer obvio, pero es un proceso de cambio en el que la sociedad avanza muy lentamente. Creo que la crisis en que estamos inmersos ahora está acelerando esta transformación de las actitudes. Ha hecho que mucha gente empiece a pensar que a pesar de que antes vivía en un mundo muy opulento no era realmente satisfactorio. Esto es un elemento importante, ¿cómo queremos vivir? Es decir, ¿qué significa el bienestar para nosotros? ¿Cuál es nuestro objetivo como individuos y como sociedad?

Después, creo que tenemos otro elemento trasversal que es también importante. Hasta ahora se pensaba que nuestro soporte vital, los ecosistemas, tenía que conservarse de forma muy estricta. El ecologismo siempre estuvo muy asociado con una visión muy tecno-fóbica. Es decir, se asociaba la tecnología con la industrialización y la industrialización con el deterioro. Yo creo, por suerte, que está cambiando este punto de vista siguiendo la evolución de la tecnología y su impacto sobre el entorno. Empiezan a acumularse muchas evidencias que demuestran que la tecnología no es buena o mala por si misma, que todo depende de como y para que la usemos. Empieza a surgir  mucha gente trabajando en sostenibilidad y en el mundo ecologista (creo que en America más que en Europa) que se preocupan ya por el papel positivo que puede jugar la tecnología. Es decir, que entiende que es la combinación de tecnología e innovación social la que nos puede colocar en la ruta de la sostenibilidad.

Con esto quiero decir que, por ejemplo, el debate sobre el consumo energético engloba realmente dos debates. Uno lo podríamos formular como ¿cuánta energía necesito consumir? Pero sea cual sea la respuesta siempre voy a necesitar consumir energía. La visión tecnofóbica, que nos explica que lo mejor es no consumir nada, es inviable, y de hecho la inmensa mayoría de la población no quiere vivir así.

El otro debate nos plantea ¿cómo la produzco?, ¿cómo la distribuyo?, ¿cómo la gestiono? Estos son debates fundamentalmente tecnológicos. Si yo me preocupo por la sostenibilidad pero olvido la parte tecnológica, no podré solucionar ningún problema.

En esta línea, el discurso de Al Gore era muy catastrofista. Tuvo mucho impacto y efectos positivos relacionados con la concienciación pero era al tiempo catastrofista y perverso porque sólo planteaba el problema, pero no la solución. Ahora estamos entrando en la fase de preguntarnos cuáles son las soluciones. Todo lo que está pasando alrededor de las energías renovables e incluso el debate sobre la energía nuclear nos sitúa en una actitud diferente. No todo el mundo va a apostar por las mismas soluciones porque no percibimos de igual modo los beneficios que nos proporcionan, pero ahora empezamos a tener un debate positivo en busca de soluciones constructivas.

- Y claro, esto afecta a la arquitectura, a los materiales y a la industria de la construcción.

En esa fase negativa, que comentaba antes, todo lo que se etiquetaba como sostenible, desde un diseño a los materiales de construcción, eran casi siempre considerados ornamentos. Muy poca gente se preocupaba por si esa sostenibilidad era real o no. En cambio ahora sí estamos pasando a una fase de preocupación, y acción, real. Ahora vamos más allá de la etiqueta, la imagen comercial de los sostenible se ha agotado. Ahora preguntamos: ¿Qué sentido tiene utilizar un material u otro? ¿Qué impacto tiene un tipo de construcción? Yo creo que esta fase en la que estamos entrando es mucho más interesante y positiva.

- Pero, todavía utilizamos mucho ladrillo aunque consume una energía enorme en su producción.

Sí. No soy especialista en este tema, pero en España se ha desarrollado muy poca investigación en estos temas. Es decir, se sigue construyendo como se hacía hace ya muchos años. Y los criterios energéticos o de eficiencia no están tan implantado como se debería.

- Por otro lado, han surgido varias propuestas en arquitectura acerca de mejorar la eficiencia de los edificios en términos de captación de la energía y aislamiento (i.e. paredes y cubiertas ajardinadas). Para concluir y para hacer una referencia a la biología, ¿cuál es el papel de la naturaleza aquí, puede colaborar con la tecnología?

No me refiero sólo a ofrecer fuentes de energía, pero también a aprender de sus estrategias; y a cuestionar la permanencia de las cosas, la capacidad de aceptar el cambio y asumir la renovación de los materiales.

Creo que has planteado dos preguntas interesantes. Podemos aprender mucho de la naturaleza. Ciertos procesos que suceden en la naturaleza, consecuencia de que la naturaleza es un sistema complejo, suceden también en las sociedades humanas. Por ejemplo, podemos aprender mucho del proceso de sucesión ecológica, del cambio temporal que podemos observar en los ecosistemas. Nosotros tenemos, en particular en los últimos años, una visión sumamente “cortoplacista” y una enorme dificultad para entender la incertidumbre y el cambio. En la naturaleza, por el contrario, el cambio es la norma. No existe la estabilidad.

Esto nos lleva a otra idea que me parece importante, sobre cómo está “diseñada” la naturaleza (y como podemos ahora participar en su rediseño mediante nuestra acción). Puedes diseñar para la eficiencia, para la optimización. Pero los diseños óptimos siempre acaban desapareciendo cuando se produce un cambio en las condiciones del entorno. Lo óptimo acaba fracasando, si le damos tiempo suficiente, por el cambio es la norma. La evolución lo muestra muy claramente. Los diseños de organismos que están muy bien optimizados, y por tanto muy adaptados a determinadas condiciones, desaparecieron con mayor frecuencia.

En contrapartida aparece la idea de resiliencia, que se maneja ya en muchos ámbitos. Es un concepto próximo, pero no sinónimo, al de resistencia. Es la capacidad de un sistema para absorber un impacto o un cambio. No como algo rígido que cuando es golpeado corre serio riesgo de romperse, pero como algo flexible que si recibe un golpe se recupera. La resiliencia de los ecosistemas es un tema en el que la ecología lleva ya mucho tiempo trabajando tratando de contestar a la pregunta ¿qué capacidad tiene un sistema para absorber los cambios? Por ejemplo, ante los incendios no todos los bosques responden igual. Los bosques “artificiales”, que creamos nosotros mediante plantaciones, suelen ser mono-específicos y por tanto muy poco resilientes y con poca capacidad de resistir un incendio. Cuando se produce un incendio estos bosques suelen destruirse casi por completo. En cambio los bosques naturales responden mucho mejor lo que hace que, a largo plazo, su probabilidad de pervivencia sea mayor.

El concepto de la resiliencia aparece también en la ingeniería. Por ejemplo cuando se diseña un avión se tratan de cumplir dos objetivos, en gran medida contrapuestos: que sea rápido pero también que resista cualquier imprevisto. Esto es así por que sabemos que en el largo plazo un avión siempre va a tener algún imprevisto, va a sufrir  una situación extrema.

Este mismo tipo de enfoque es el que algunos políticos y científicos sociales están empezando a aplicar en relación con los sistemas sociales. Digamos que los sistemas sociales son más sensibles a los cambios y necesitan estar capacitados para “absorber” los impactos. Esta línea de reflexión y de diseño creo que es muy interesante para el mundo de la arquitectura. Todo lo que se ha aprendido en biología sobre evolución, sobre el cambio en el tiempo y sobre el concepto de resiliencia es muy utilizable en otros ámbitos como el de la arquitectura porque las reglas que gobiernan los dos sistemas son muy parecidas. Al fin y al cabo ecosistemas y ciudades son sistemas complejos. Pero, además, ecosistemas y ciudades “conviven” en un mismo territorio que debemos gestionar de forma integrada.

28 octubre 2008

Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales UNIA

El seminario sobre tecnología y cultura digital que organizó en Febrero la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), fue el comienzo de un proyecto que este próximo viernes 31 de octubre se presenta en público. A las 12 h en la sede de la UNIA en el Monasterio de la Cartuja en Sevilla se presenta el Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales UNIA por parte de su Director Francis Pisani. Al finalizar la presentación los asistentes podrán participar en una sesión de trabajo con los miembros del actual Grupo Permanente de Expertos, del que formo parte. Además, ese mismo día desde las 9:30 a las 11:30, tendremos un encuentro con los estudiantes de la UNIA en torno al futuro Módulo Transversal de Adquisición de Competencias Digitales, que en los próximos meses empezará a funcionar.

El proyecto se desarrollará durante todo este año académico con diferentes acciones de formación, reflexión y debate. El espacio desarrollará su actividad digital en el sitio http://practicasdigitales.unia.es, que estará activa a partir de esta semana. Como ya comentaba antes, formo parte del grupo de trabajo que desarrolla el proyecto y colaboraré con Daniel Villar en la coordinación del nodo de Universidad, por lo que estaré en Sevilla esta semana para participar en la presentación. En las próximas semanas iremos anunciando las actividades que compondrán el programa del esapcio-red.

Este es el texto que hemos utilizado para la invitación a la presentación:

Sobre el proyecto

A través del proyecto Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales, la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) abre una línea de trabajo permanente en torno a las prácticas y culturas que nacen de los usos sociales de las nuevas tecnologías.

El proyecto aborda aquellos aspectos más significativos del conjunto de las prácticas y culturas digitales contemporáneas que transforman las formas de interacción social de ciudadanos y usuarios y, por tanto, la propia configuración de las sociedades contemporáneas, las instituciones y comunidades que las integran. 

A través de la formación de este Espacio-Red y de un Grupo Permanente de Expertos-Tutores se busca incidir y ahondar en aquellos aspectos que son de carácter prioritario para el ámbito de la educación superior y, en última instancia, para la propia realidad institucional de la UNIA, haciendo la propia universidad más permeable a la incorporación de nuevas competencias digitales (digital literacy) en los ámbitos tanto investigador como docente.

El actual Espacio-Red trabaja en la definición de un conjunto de Nodos Prioritarios de Investigación, así como de la puesta en funcionamiento de un Módulo Transversal para la Adquisición de Competencias Digitales (digital literacy), que a partir del curso académico 2008-2009 será ofertado a todos los alumnos de Máster de la UNIA.

El Espacio-Red PyCD UNIA (practicasdigitales-unia.es) nutrirá de herramientas, actividades y reflexiones a diferentes programas y planes académicos de postgrado de la UNIA, cuyo carácter especializado no permite dedicar un apartado a las tecnologías digitales pero cuyo saber puede actualizarse y verse complementado por los últimos avances en ellas.

La presentación

En el acto de presentación el director del Espacio-Red, Francis Pisani, introducirá los Nodos Prioritarios de Investigación, así como detalles de la programación de Actividades y Modulo de Tutoría Transversal que se ofertarán en su primer año académico.

Tras el acto, los asistentes tendrán ocasión de participar en una sesión de trabajo en la que conversar con algunos miembros del actual Grupo de Expertos-Tutores y poner en común experiencias, hacer propuestas o sugerir proyectos relacionados con los ámbitos de interés del Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales UNIA.

Puedes suscribirte a la lista informativa del Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales UNIA desde aquí.

30 septiembre 2008

Sostenibilidad y gestión pesquera: Reinterpretando las evidencias

[Estas semanas debo participar en varios foros dedicados a gestión pesquera y conservación de ecosistemas marinos. He preparado el texto que aparece a continuación, acompañado de una presentación con las referencias gráficas, donde resumo los argumentos principales que manejo en estos debates. También lo hemos publicado en la web de nuestro grupo de investigación. La segunda parte de mis intervenciones, que no aparece en este texto, se refiere a las evidencias que podemos aportar como resultado de nuestro trabajo en proyectos desarrollados en Galicia]

El debate sobre el estado de los stocks pesqueros y la eficacia de su gestión se ha incorporado, como un elemento más, a la creciente crisis global sobre la situación ambiental del planeta. Pero, aunque es éste un problema global no deberíamos “globalizar” la respuesta. La simplificación del debate al que hemos asistido en los últimos años nos conduce a una sensación de catástrofe para la que no existe solución. Pero, la realidad es más compleja y diversa: han existido muchos errores en la gestión pesquera pero, al tiempo, se pueden identificar estrategias exitosas. Solo de su identificación y análisis podremos extraer consecuencias y adaptar los paradigmas vigentes para asegurar la sostenibilidad de los recursos pesqueros y los ecosistemas marinos y de la economía y comunidades que soportan. Este análisis trata de desarrollar ese ejercicio a partir de cinco ideas básicas, ilustradas con publicaciones que considero claves y que han recibido considerable atención (en particular las que arrojan una visión más catastrófica) en los últimos tiempos. (La presentación resume las principales ideas e incorpora algunas figuras que ilustran lo que aquí se discute).

1. Las malas noticias: la gestión pesquera ha fracasado. La explotación debe estar supeditada a los objetivos de conservación. Las reservas marinas son la única solución.

Un meta-análisis realizado por Worm et al. [1] de tendencias en las capturas de diferentes stocks a lo largo de todo el mundo señala que a partir de 1950 la probabilidad de colapso de un stock (definida como la caída de las capturas a menos del 10% de la captura máxima registrada) se ha acelerado, alcanzando un 29% en 2003, mientras que los colapsos acumulados (que incluían stocks recuperados) alcanzaron un 65%. Por otra parte, este estudio mostraba evidencias de que la biodiversidad reducía la probabilidad de colapso y que los niveles de capturas eran mayores en los ecosistemas más diversos.

El modelo estadístico ajustado para estimar la tendencia temporal en el porcentaje de stocks colapsados permitía, obviamente, realizar extrapolaciones (aunque los autores no lo hacían en ese artículo), y por ejemplo especular con que en 2048 el 100% de los stocks estarían colapsados. Es evidente, con un mínimo conocimiento estadístico y observando el gráfico en que se extrapolan los resultados al futuro, que esta estimación es sumamente discutible y la fiabilidad estadística será, cuando menos, muy escasa. Aún así este dato recibió inmediata atención de los medios y el análisis de Worm y colaboradores pasó al debate publico [2], aunque casi nada se dijo sobre los efectos de la biodiversidad (el objetivo principal del trabajo).

Este y otros muchos estudios concluyen que la gestión pesquera que se ha desarrollado en la segunda mitad del siglo XX (cuando la pesca ha crecido globalmente y se ha convertido en un factor de perturbación relevante en los ecosistemas marinos) ha fracasado [3]. Como consecuencia, el razonamiento más habitual entre los científicos y las organizaciones conservacionistas es reclamar un cambio radical de paradigma colocando la conservación de hábitats, especies y ecosistemas como prioridad y vinculando la explotación de los recursos, y su gestión, a las políticas de conservación. De hecho el meta-análisis presentado por Worm et al. evidencia que las áreas protegidas han logrado incrementar la biodiversidad, diferentes servicios ecosistémicos y la captura por unidad de esfuerzo.

2. Algunos sistemas de gestión son efectivos y aseguran la sostenibilidad. Estos sistemas tienen en común el utilizar algún modo de asignación de derechos individuales de uso.

Ray Hilborn y diferentes colaboradores, una de las mayores autoridades mundiales en gestión pesquera, ha publicado una serie de artículos recientes, con una síntesis en [4], donde reanalizan parte de las evidencias mostradas por Worm et al. y plantean una serie de principios alternativos sobre el estado actual de los stocks pesqueros y sobre la eficacia de los diferentes sistemas de gestión y sus medidas de regulación. Además de Hilborn muchos otros autores han dedicado esfuerzos a compilar nuevas bases de datos y analizar en profundidad las tendencias temporales rebatiendo en gran medida los resultados de Worm.

Una de las críticas más frecuentes al trabajo de Worm et al. (y a anteriores trabajos de este autor y Ransom Myers en la Universidad de Dalhousie, Canadá) se ha centrado en la validez de los datos utilizados. Dado que en general emplean datos procedentes de capturas comerciales, este “muestreo” está sesgado dado que el esfuerzo pesquero no se distribuye de forma aleatoria o regular sobre las áreas de pesca, sino que se concentra en zonas de elevada abundancia y/o accesibilidad de los recursos y se va modificando según cambian los patrones de distribución (debido en parte al propio proceso de pesca) y se adquiere mejor información sobre la dinámica del recurso.

Por otra parte, existen también críticas fuertes al uso del criterio del 10% para clasificar un stock como colapsado. De hecho, estos re-análisis de tendencias han tratado de compilar y evaluar series alternativas basadas en datos directos de abundancia de los stocks (procedentes de evaluaciones directas o de la evaluación del estatus del stock a partir de modelos de dinámica de poblaciones y datos de capturas). Estas nuevas fuentes de información proporcionaron en muchos casos una imagen diferente de la situación.

En [4] Hilborn presenta evidencias alternativas y lo hace motivado por que estas interpretaciones que surgen de los datos han recibido escasa atención en la literatura científica, y en consecuencia en los medios y en el debate público. En realidad la gestión pesquera y sus resultados son más complejos de lo que parecen señalar sus críticos absolutos. Por ejemplo, los datos de estado de stocks compilados por la FAO (y basados en datos de abundancia y también muy criticados pero más robustos que los que han utilizado Worm et al.) muestran como los colapsos crecieron paulatinamente hasta 1990, pero a partir de esta fecha parece producirse un reducción o incluso paralización de los colapsos. Pero los dos tipos de análisis convergen, coyunturalmente, en sus estimaciones para principios de siglo XXI estimando en un 25–30% el porcentaje de stocks colapsados. En todo caso, los nuevos datos no permiten extrapolaciones tan catastróficas como las que se realizaron a partir de los datos de Worm et al.

Hilborn, y otros autores, argumentan que la gestión pesquera ha fracaso en muchos lugares pero ha tenido éxito, permitiendo una explotación sostenible, en otros. ¿Qué diferencia unos casos de otros? Todas las evidencias apuntan a que la introducción de alguna forma de derechos individuales de pesca son la clave dado que al asegurar a cada pescador / barco una proporción del recurso explotable eliminan 1) el incentivo por competir entre ellos (“la carrera por pescar”), 2) la expansión de la flota, y finalmente 3) la sobrepesca. En lugares como Estados Unidos, Islandia, Australia, Nueva Zelanda o Chile existen instituciones efectivas y que han sabido adaptarse a estas evidencias sobre el funcionamiento de los sistemas de gestión y han implementado sistemas de derechos individuales (cuotas individuales transferibles o ITQs, derechos comunitarios, derechos territoriales, etc). En Europa por el contrario, aunque existen instituciones efectivas, no han sabido adaptar su política a las evidencias y como consecuencia no han podido controlar el esfuerzo pesquero. Por último, en muchos países de Asia o África el problema es que aún no existen esas instituciones.

Pero existe aún otra razón que explica las discrepancias en la interpretación de la situación entre autores y tipos de datos. La propia dinámica biológica de un recurso pesquero hace que para optimizar su explotación se deba reducir su abundancia. Teóricamente, la captura máxima sostenible (MSY) se puede lograr con un stock situado al 50% de su biomasa virgen (siguiendo los modelos de producción más simples). Desde el punto de vista conservacionista esta reducción puede considerarse excesiva cuando, en realidad, reflejaría un stock bien gestionado. El propio Hilborn proporciona ejemplos, como el del orange roughy en Nueva Zelanda que se considera una especie en peligro por sus bajos niveles pero que en realidad presenta stocks situados alrededor del 27% de la biomasa virgen, que sería le tamaño óptimo para maximizar las capturas en esta especie.

En este debate existen dos procesos que en muchas ocasiones se han mezclado generando sesgos impidiendo un debate público realmente útil [5]. Por una parte, tenemos la cuestión de las evidencias científicas sobre el estado y tendencia de las pesquerías, que deberían estar basadas en datos objetivos. Estas evidencias deberían ser utilizadas como fuente de información para un debate público sobre los objetivos de la gestión (¿conservación, captura máxima sostenible, máximo rendimiento económico?) que guiase la toma de decisiones. La mezcla de ambas cuestiones ha desembocado en ocasiones en posiciones alarmistas y poco constructivas a la hora de buscar soluciones.

3. Existen diferentes objetivos de la gestión y por tanto diferentes tamaños óptimos de stock. Un recurso en peligro según un criterio de conservación puede encontrarse en su nivel óptimo y sostenible según un criterio pesquero.

De nuevo Hilborn [6] ha retomado las bases de la gestión pesquera para recordar como los diferentes objetivos que pueden guiar a un sistema de gestión desembocan en niveles de stock radicalmente diferentes. Así, mientras que la conservación del ecosistema es óptima cuando la pesca desaparece, la maximización del empleo generado (objetivo principal de muchas administraciones pesqueras) se produce en niveles de esfuerzo muy elevados (y que llevan a la sobrepesca). Del mismo modo, la maximización de la rentabilidad económica obliga a reducir el esfuerzo (y aumentar el stock) respecto a la MSY. Mientras que la gestión tradicional, centrada en la maximización de capturas y empleo, provocaba esfuerzos elevados, surge a partir de 1990 una nueva “zona de consenso” alrededor de esfuerzos más bajos que permitirían combinar la rentabilidad económica con la conservación. De este modo, la alineación de dos objetivos tradicionalmente vistos como enfrentados genera una oportunidad para el consenso que podría aplicarse en el diseño de nuevos sistemas de gestión.

4. Los derechos individuales mejoran significativamente la gestión pesquera y permiten la sostenibilidad, revertiendo la tendencia al colapso.

Un reciente artículo de Costello et al. [7], aparecido en Septiembre de 2008, ha proporcionado al fin evidencias nítidas de la efectividad de los sistemas de gestión pesquera basados en derechos de los usuarios que proponía Hilborn. Compilando una base de datos de 11,135 pesquerías en un periodo que va de 1950  a 2003, han demostrado que aquellas gestionadas con algún sistema basado en “catch shares” o “dedicated access privilegies” (derechos individuales de los usuarios) mejora significativamente la sostenibilidad de la pesquería. Estos sistemas de derechos pueden diseñarse de formas muy diversas en función de la forma de asignar el derecho a explotar una porción del recurso (bien como una cuota o por el acceso exclusivo a un territorio) y del beneficiario del derecho que puede ser un individuo (así estaríamos en el caso de las cuotas individuales transferibles o ITQs; que a veces se identifican como la única opción y que constituyen un sistema privatizado que ha sido criticado en muchas ocasiones por razones políticas y sociales), cooperativas o comunidades de usuarios

Según estos autores, la introducción de estos derechos reduce la probabilidad de colapso (a 2003) en más de un 13% y su introducción generalizada podría revertir la tendencia al crecimiento del número de stocks colapsados. Costello et al. han empleado el criterio de Worm et al. para definir colapso (capturas menores al 10% del máximo en la serie) y, por tanto, sus resultados son conservadores y es presumible que el efecto de la implantación de sistemas de derechos individuales tenga un efecto aún mayor. Con este artículo ha sucedido algo similar, aunque con mucha menor intensidad, a lo que sucedió en 2006 con el de Worm et al. Ha recibido cierta atención en los medios y puede ser el punto de partida para abrir, o reabrir, un debate público sobre la gestión pesquera [8]. Es relevante para entender las decisiones políticas y la opinión pública que mientras las “malas noticias” de Worm et al. tuvieron un elevado impacto mediático, las “buenas noticias de Costello et al. han pasado bastante más desapercibidas.

5. Los derechos de pesca se pueden implementar de modo exitoso asignándolos a individuos, cooperativas o comunidades y estableciendo tanto cuotas como derechos territoriales exclusivos. La alternativa inefectiva es la gestión de cuotas globales y del esfuerzo controlada de modo exclusivo por los gobiernos.

Por tanto, frente a la necesidad de un cambio de paradigma que de prioridad a la conservación (implementada casi exclusivamente con reservas marinas), las últimas evidencias, basadas en nuevos datos y en análisis más profundos de la información disponible, nos señalan que la gestión pesquera basada en derechos individuales puede funcionar y que las reservas marinas pueden ser una excelente herramienta de gestión insertada dentro de este sistema. Tradicionalmente, la política pesquera se ha interpretado desde dos campos enfrentados: aquellos defensores de sistemas basados en la privatización del acceso (por la vía de las ITQs) y aquellos partidarios de recursos comunes en los que los gobiernos son los responsables de regular un sistema que básicamente podríamos considerar de acceso abierto. Este escenario olvidaba muchas experiencias que no podían situarse en ninguno de los dos extremos por dos razones: 1) por que existen diferentes niveles de co-gestión entre gobiernos y pescadores, y 2) los derechos “individuales” no se implementan a través de cuotas individuales transferibles sino que se asignan a colectivos (como cooperativas o comunidades) y/o en los que lo que se asigna son los espacios de pesca y no las cuotas. Esta diversidad responde a razones socioeconómicas (existencia de comunidades tradicionales y organizaciones cooperativas) y ecológicas (dificultades para establecer tamaños de stock y cuotas o la propia estructura espacial de los stocks). Así en muchos casos, la mejor opción es la introducción de derechos individuales mediante la asignación a cooperativas (u organizaciones equivalentes) de derechos exclusivos de uso del territorio (como de hecho sucede por ejemplo en Galicia o Chile con el marisqueo).

Por tanto, es mucho más eficaz plantear las alternativas de gestión entre sistemas top-down, gobernados en exclusiva por los gobiernos y que no existen derechos individuales (y por tanto la regulación se establece por cuotas totales y esfuerzo), y sistemas basados en derechos individuales, que incorporan siempre co-gestión y que reúnen a sistemas tan diversos como las pesquerías industriales de bacalao en Islandia, la explotación por buceadores de erizo y loco en Chile, o el marisqueo de percebe o bivalvos en Galicia.

REFERENCIAS

[1] Boris Worm et al. (2006). Impacts of Biodiversity Loss on Ocean Ecosystem Services. Science 314:787–790.

[2] Por ejemplo, Study Sees ‘Global Collapse’ of Fish Species (The New York Times. Noviembre 2006) y Un estudio augura el agotamiento total de la pesca en 2048 (El País. Noviembre 2006).

[3] por ejemplo, J. Marra (2005). When we will tame the oceans? Nature 436:175–176.

[4] Ray Hilborn (2007). Reinterpreting the State of Fisheries and their Management. Ecosystems 10:1362–1369.

[5] Pamela Mace (2004). In defence of fisheries scientists, single-species modelsand other scapegoats: confronting the real problems. Marine Ecology – Progress Series 274:285–291.

[6] Ray Hilborn (2007). Defining success in fisheries and conflicts in objectives. Marine Policy 31:153–158.

[7] Christopher Costello, Steven D. Gaines, John Lynham (2008). Can Catch Shares Prevent Fisheries Collapse? Science 321:1678-1681.

[8] Por ejemplo: A rising tide. Scientists find proof that privatising fishing stocks can avert a disaster (The Economist, Septiembre 2008)

28 julio 2008

La guerra del acceso abierto en la edición científica

El acceso abierto no es más que la base de una ciencia abierta. No es suficiente pero si imprescindible. Por eso el futuro de los modelos editoriales basados en el acceso abierto es tan relevante y por eso entender las causas de los éxitos y fracasos de experiencias como las de la Public Library of Science (PLoS) es un ejercicio urgente e imprescindible. Una vez pasados unos años del lanzamiento de este proyecto, se empieza a disponer de datos para evaluar sus resultados. En Soitu.es | Piel digital he dedicado dos posts a revisar esta cuestión y sus implicaciones para el futuro de la ciencia abierta: La edición científica y la cruda realidad del acceso abierto y El caso PLoS y la guerra del acceso abierto en ciencia.

La edición científica y la cruda realidad del acceso abierto

Se advierten cada vez más síntomas de que la ciencia (o al menos una parte) está saliendo de “su torre de marfil”, empujada por cambios sociales y económicos a los que no puede ser ajena. Bajo el paraguas del término ciencia 2.0 empiezan a identificarse algunas de estas tendencias provocadas por el protagonismo creciente de Internet en la creación y comunicación científicas y por la apropiación de las prácticas propias de la cultura digital por parte de las comunidades científicas. La edición de acceso abierto es una de las piezas fundamentales, aunque no la única, de este cambio y la que afecta al núcleo fundamental de algunos de los modelos de negocio más rentables de todos aquellos asociados a la investigación.

Pero para entender las condiciones en que se libra esta guerra por el acceso abierto en las publicaciones científicas, antes debemos recordar el peculiar modelo de negocio que siguen las editoriales científicas y que afecta a la propia práctica de los investigadores. La publicación de resultados científicos sigue un sistema de revisión por pares (“peer-review”). Cuando un científico desea publicar los resultados de su investigación en una revista, debe enviar un manuscrito que es sometido a revisión por parte de colegas, que permacen generalmente en el anonimato. Solo si el artículo es aprobado por éstos (y por los editores científicos de la revista) acabará siendo publicado y por tanto los resultados serán comunicados públicamente. Por supuesto, el nivel de exigencia es variable entre revistas y en esto se basa buena parte de su prestigio. Aquellas con mayores exigencias en la relevancia de los resultados que publican incluirán artículos de mayor interés, y por tanto más citados por otros científicos. Son estas citas las que constituyen la base de los denominados índices de impacto (impact factor) que, a su vez, constituyen la base de los ránkings de revistas. Así el Impact Factor de Thomson ISI (Institute for Scientific Information) se ha convertido de facto en un estándar utilizado en todo el mundo para evaluar la calidad de revistas, científicos y organizaciones.

Antes de la llegada de Internet existían dos modelos básicos de edición científica. La mayor parte de editoriales, aquellas que son empresas con ánimo de lucro, corren con los costes de infraestructura y edición (en papel o digital) pero utilizan a científicos externos que se encargan de labores editoriales y del proceso de revisión por pares. Sus ingresos proceden de las suscripciones individuales y, lo más habitual, institucionales: las propias organizaciones que les proporcionan los contenidos, resultado del trabajo de sus científicos, son las que finalmente mantienen a las revistas al pagar por tener acceso a sus contenidos. Por el contrario, una parte de las revistas son publicadas por sociedades científicas, sin ánimo de lucro, que presentan “modelos de negocio” más variados: en ocasiones siguen el sistema de las editoriales comerciales pero en otros son los propios autores (por supuesto, en general a través de sus instituciones) los que deben pagar los costes (o una parte) de la publicación de sus artículos. Esto no quiere decir que esos artículos sean de acceso abierto, ni tan siquiera para la propia institución que paga por publicar.

La llegada de Internet, tal como está sucediendo con los medios de comunicación en general, provocó también una revolución en las estrategias de edición científica y en sus modelos de negocio asociados. Public Library of Science (PLoS) nació en 2002 con la intención de convertirse en el buque insignia del acceso abierto y lograr revistas del máximo nivel con este modelo de distribución. De hecho, revistas como PLoS Biology o PLoS Medicine alcanzaron rápidamente un gran prestigio e índices de impacto muy elevados en sus ámbitos. PLoS, una organización sin ánimo de lucro, pretendía alcanzar la viabiliad financiera gracias a los pagos que los autores de los artículos publicados deben realizar (aunque en este caso, en contrapartida, sus artículos son de acceso abierto). Pero en su fase inicial contaba, y sigue contando, con financiación complementaria, hasta 2007 unos 17.3 millones de US$ (M$), procedente fundamentalmente de la Gordon & Betty Moore Foundation.

Ahora, el análisis de la realidad financiera del proyecto PLoS ha suscitado una fuerte polémica que han tenido su origen en un artículo publicado a principios de Julio en la revista Nature, una de las más prestigiosas publicaciones científicas y parte fundamental del Nature Publishing Group (una de las organizaciones más innovadoras en la introducción de Internet y herramientas 2.0 en la edición científica). Declan Butler publicó PLoS stays afloat with bulk publishing (podría entenderse como un cierto sarcasmo que este contenido sea de pago, aunque si se puede acceder a un artículo similar publicado por el mismo autor en 2006) donde, a través del análisis de la contabilidad pública de PLoS (a que obliga la legislación estadounidense para organizaciones sin ánimo de lucro), se demuestra que el objetivo inicial del proyecto  no se ha logrado cinco años después (en al año financiero 2007, PLoS ha ingresado 2.86 M$ mientras que sus gastos han sido de 6.68 M$). En este sentido, el reciente lanzamiento por parte de PLoS de publicaciones con estándares más bajos de calidad parecería destinado a alcanzar la rentabilidad, modificando su estrategia original dedicada solo a la excelencia máxima.

En Diciembre de 2006 nació PLoS ONE, que utiliza, en palabras de Butler, un ’light’ peer-review, o sea un sistema de revisión menos estricto que permite publicar cualquier artículo que sea metodológicamente riguroso, sin entrar en la calidad de sus aportaciones científicas. Además esta revista, al contrario que PLoS Biology o PLoS Medicine, depende de un comité editorial externo (y gratuito) de unos 500 científicos que le permite revisar grandes volúmenes de propuestas. Así, en 2007 publicó 1230 artículos (en los primeros 6 meses de 2008 ha publicado casi otros tantos) por solo 321 de PLoS Biology (que además tiene un porcentaje de rechazo mucho más elevado y, por tanto, un proceso editorial mucho más costoso). Además, mientras las revistas más prestigiosas de PLoS cobran en la actualidad 2750 $ por artículo (tarifa que se ha incrementado considerablemente en los últimos años, ya que hasta 2006 era de 1500 $), la tarifa de  PLoS ONE es de “solo” 1250 $. A pesar de esta rebaja PLoS ONE proporcionó en 2007 más de la mitad de los ingresos, 1.54 M$, del grupo. PLoS cuenta con otras cuatro revistas (PLoS Computational Biology, PLoS Genetics, PLoS Pathogens, PLoS Neglected Tropical Diseases) con un modelo intermedio entre ONE y Biology o Medicine, tanto en la calidad de los artículos publicados como en las tarifas aplicadas a los autores, en este caso de 2100 $.

Para Butler estos datos son una evidencia de que el “modelo PLoS” ha fracasado por dos razones: 1) ha tenido que ampliar sus objetivos editoriales para aceptar revistas de calidad media, y a pesar de este cambio 2) no ha alcanzado la rentabilidad basada únicamente en las tarifas cobradas a los autores. Pero en el mismo artículo se recogen las declaraciones del CEO Peter Jerram  que defiende el él exito y viabilidad del proyecto: “PLoS está en el camino de autosostenerse en dos años. Entre tanto necesitaremos alguna ayuda filantrópica”, pero considera un enorme éxito que PLoS haya logrado que el acceso abierto gane importancia y adeptos dentro de la comunidad científica y del mundo editorial.

Como contraposición a los problemas económicos de PLoS, el artículo de Nature recuerda el caso de BioMedCentral, una editorial comercial que utiliza también un modelo de negocio basado en el acceso abierto pero que se ha centrado en revistas de calidad media. Este grupo es ya rentable en estos momentos con unos ingresos anuales de unos 20 M$.

El artículo de Declan Butler ha corrido como un reguero de pólvora entre los científicos que han utilizado sus canales de comunicación más innovadores y abiertos, o sea sus blogs, para debatir sobre el acceso abierto. En el siguiente post discutiremos los resultados de esta pequeña guerra científica.

El caso PLoS y la guerra del acceso abierto en ciencia

Las finanzas del grupo editorial sin ánimo de lucro Public Library of Science (PLoS) ha permitido a Declan Butler, con su artículo PLoS stays afloat with bulk publishing, publicado en Nature, lanzar el debate sobre la viabilidad del acceso abierto como modelo de negocio de la edición científica. En el post anterior resumíamos los principales datos y las peculiaridades del funcionamiento del sistema editorial en el que se inserta la comunicación de los resultados de investigación. El artículo ha provocado una fuerte defensa del acceso abierto en la mayor parte de los blogs científicos que critican que este análisis se realice en una parte interesada, como es la propia revista Nature.

En el lado contrario, de defensa de los resultados y opiniones de Butler y de la oportunidad de su publicación por Nature, se encuentra Timo Hannay, Director de Nature.com (parte del Nature Publishing Group, NPG). En Nascent, el blog de Nature sobre tecnología y ciencia web, defiende (PLoS ONE: Take Two) que Nature no es contraria al acceso abierto (aunque solo lo utilice puntualmente) y que los modelos editoriales comerciales son tan legítimos y útiles para la ciencia como aquellos sin ánimo de lucro. Basta comparar BioMedCentral, editorial comercial basada en el acceso abierto, y la American Chemical Society, sociedad cientifica sin ánimo de lucro y editora de algunas de las revistas químicas más importantes cuya suscripción tiene un coste muy elevado y no utilizan modelos de acceso abierto.

Pero Hannay va más allá que Butler y explica por que PLoS está fracasando y, de paso, poniendo en duda el futuro del acceso abierto. Recordemos que el modelo editorial que se recoge en la propia FAQ de PLoS defiende su papel pionero para demostrar los beneficios del acceso abierto y animar a otros editores a adoptar este modelo. Pero la realidad financiera del grupo a día de hoy es mucho más limitada que los objetivos que sus promotores declararon públicamente en los últimos años. Para Hannay, los resultados de PLoS demuestran que la desconfianza que manifestaron hace unos años muchos grupos editoriales hacia modelos económicos basados en los pagos de los propios autores estaba plenamente justificada. Como demuestra el caso de PLoS este modelo solo permite que las revistas de mayor impacto sobrevivan “subsidiadas” por otras de menor calidad y, precisamente por eso (el esfuerzo de revisión es menor y la tasa de aceptación mayor), menos costosas en su proceso editorial.

Para Hannay el modelo viable de acceso abierto, e independiente de la politica de las revistas, será el basado en el autoarchivo impuesto por las propias instituciones de las que forman parte los científicos. El autoarchivo supone que, independientemente de la política de la revista, los autores y sus instituciones almacenen y hagan accesible una copia de sus resultados en repositorios de acceso abierto. Como comentábamos hace un tiempo existen varios ejemplos de esta política, como los casos de “PubMedCentral de los National Institutes of Health de Estados Unidos o la reciente adopción por la Universidad de Harvard de una política de acceso abierto para los artículos publicados por sus investigadores”.

Pero, ¿cuál es el problema de que PLoS haya tenido que variar su modelo inicial? El posible efecto perverso por su utilización por las editoriales tradicionales en su descalificación general al acceso abierto. Por ejemplo, la coalición PRISM (Partnership for Research Integrity in Science and Medicine) se ha constituido como grupo de presión de varias editoriales para garantizar “la integridad” de los resultados de investigación, lo que de un modo más o menos sutil supone un ataque al acceso abierto y el autoarchivo digital. El mismo Timo Hannay explicaba hace unos meses que NPG no forma parte de este lobby, dado que defiende el acceso abierto y el autoarchivo y, de hecho, apoya diferentes iniciativas en este sentido, por ejemplo enviando manuscritos a PubMed Central o creando Nature Precedings.

PLoS ha evitado entrar en el debate o tan siquiera reconocer oficialmente la existencia del artículo de Nature siguiendo la regla blogosférica “Do Not Feed The Trolls" (“no alimentes a los trolls”). Al menos así lo ha explicado  el Online Community Manager de PLoS ONE, autor de A Blog around the Clock, en el post On the Nature of PLoS... En todo caso, en ese mismo post incluye las respuestas de muchos otros bloggers y científicos y que, mayoritariamente defienden el modelo PLoS y critican a Nature por su tono tendencioso. De entre estas opiniones, resulta especialmente interesante la expuesta por John Wilbanks, vicepresidente de Creative Commons y responsable de Science Commons, en su blog (parte de Nature Network). Aunque los datos aparecidos en Nature parecen objetivos y fruto de una excelente investigación, Wilbanks critica el tono (e intencionalidad) del artículo. El análisis olvida que PLoS no es más que una startup, por muy peculiar que parezca, y que por tanto interesa más su tendencia que el hecho de que ya haya alcanzado o no rentabilidad. De hecho, como startup ha logrado ya su primer y principal objetivo: crear revistas de acceso abierto de alta calidad. Ahora se enfrenta a su siguente reto: lograr un sistema de ingresos sostenible para ese modelo abierto. Algo similar sucede con los innovadores proyectos web 2.0 de la propia Nature que, muy probablemente, son por el momento ruinosos en términos financieros. PLoS necesita aún la filantropía para hacer frente a sus costes de operación, pero su ingresos han crecido hasta el momento de modo sostenido y es previsible que permitan alcanzar la viabilidad basada únicamente en las tarifas de publicación en un futuro próximo. Por supuesto, en este proceso, PLoS ha descubierto sus limitaciones y ha tenido que modificar su estrategia para incorporar una mayor diversidad de publicaciones (en lo que respecta a su calidad y tasa de aceptación), lo cual no debería sorprender a nadie (algo parecido hacen casi todas las editoriales comerciales o los medios de comunicación).

En todo caso, la ciencia es una actividad peculiar por su modelo de producción y, especialmente, por que en buena medida está soportada por financiación pública. O sea, la mayor parte de la ciencia en los países desarrollados es fruto de subsidios y, en este sentido y tal como defiende Wilbanks, no están claras las razones por las que la filantropía en la edición, un subsidio a una parte de la producción científica, debería ser considerado como negativa. Además, y desde un punto de vista puramente empresarial, el propio hecho de que diferentes fundaciones financien el proyecto PLoS indica que confían en él y en su viabilidad financiera. Eso es lo que sucede con el capital riesgo que financia startups aún deficitarias.

Dicho todo esto, y a pesar de los numerosos comentarios de científicos, probablemente el mejor análisis de este debate lo haya realizado Bruce Sterling en su intraducible post Bitter, snarling, flamewar catfight breaks out over science publishing:

Me encanta cuando los científicos abandonan sus reservas y su dignidad objetiva y empiezan a atacarse y meterse el dedo en el ojo en público.

08 julio 2008

El Arte desde la Biología

El 30 de Junio y 1 de Julio tuve la oportunidad de participar en el curso de verano co-organizado en Bilbao por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y el Museo Guggenheim Bilbao dentro de los Encuentros de Arte y Cultura, y que tenía por tema Arte y Creatividad II: Hacia una educación creadora a través del arte. Interpretar el Mundo a través del Arte e Interpretar el Arte a través del Mundo.

Este encuentro forma parte de los cursos de verano de la Universidad del País Vasco. y sus directores eran Josu Rekalde, de la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU, y Marta Arzak, del  Museo Guggenheim Bilbao. Las intervenciones de los ponentes asi como las conversaciones con los organizadores están disponibles como videos para descarga en el sitio del curso.

En mi caso me propusieron hablar sobre las relaciones entre arte y biología. A continuación podéis ver la presentación que utilicé en mi intervención así como una serie de notas que reflejan las ideas que presenté allí.

El Arte desde la Biología

1. ¿Arte y biología?

Ciencia y arte son dos aproximaciones a la realidad o a los escenarios alternativos (realidades potenciales) que podríamos diseñar y poner en práctica. Pero ciencia y arte usan métodos y lenguajes y buscan objetivos que aparentemente son radicalmente diferentes. Al tiempo ciencia y arte no son más que contenedores artificiales, fruto en buena parte de la historia, donde ubicamos una serie de prácticas diversas para comprender (e influir sobre) la realidad que tienen muchos puntos en común. Así, la evolución de la ciencia, y en particular de la biología, y del arte está provocando convergencias en métodos, lenguajes y objetivos que ofrecen posibilidades enormemente sugerentes para aquellos con una visión y una estrategia transdisciplinar o, incluso, “adisciplinar”. La aproximación “adisciplinar”, a pesar de partir de una disciplina, es capaz de enfrentarse al problema sin las restricciones disciplinares y tratando de incorporar los métodos y conceptos útiles, independientemente de su origen disciplinar.

2. Evolución de los objetos de estudio de la Biología

La Biología se está transformando desde una ciencia de límites bien definidos hacia un conjunto heterogéneo de herramientas, métodos y objetivos que se hibridan con muchas otras ciencias o disciplinas (incluso sociales). La Biología como “una” ciencia es crecientemente artificial en su concepción. La escala de observación marca esta diversificación y podemos definirla identificando sus dos extremos:

  • escala molecular: procesos a pequeña escala, la correspondiente a los átomos y moléculas. En este extremo la biología puede entendese claramente como una ciencia de la información que, cada vez más, utiliza métodos y herramientas propios de las tecnologías de la información. La biologia molecular es una forma de wetware, un “software y hardware húmedos”. Químicos, físicos y bioinformáticos son los biólogos moleculares del siglo 21. O, desde otro punto de vista, los biólogos moleculares se transforman en especialistas en física, química o bioinformática.
  • escala ecológica: ecosistemas y paisaje. Las interacciones entre organismos y con el territorio (con sus elementos físicos y geológicos) configuran la dinámica de ecosistemas y, finalmente, del propio paisaje. En esta escala los biólogos trabajan con objetos similares a los de otros que se preocupan por el territorio (por ejemplo, ingenieros, arquitectos, geógrafos, sociológos o los propios políticos). El hombre se sitúa en esta escala como un actor más, pero a la vez sumamente relevante, y por tanto la biología se convierte en cierta medida en una ciencia social.

3. ¿Qué es Biología a inicios del siglo 21? Transformaciones históricas del método científico en Biología

Podemos dividir la reciente historia de la biología en tres grandes periodos (entre los que existen grandes fases de solapamiento y de hecho hoy en día coexisten estas tres visiones y prácticas de la biología):

  • Hasta aprox. 1950–60: La biología era principalmente un esfuerzo de catalogación de la diversidad de la vida, inicialmente a la escala de organismo (así nacieron la zoología o la botánica) y posteriormente a escalas moleculares y ecológicas. La descripción dió paso a la visión funcional, pero aún así el objetivo principal era la clasificación y la comprensión de los organismos vivos como un todo funcionante.
  • En la segunda mitad del siglo 20: Desarrollo de hipótesis causales y modelos (conceptuales y matemáticos) que expliquen las razones de la diversidad de la vida. Sin embargo, Darwin o Mendel, que vivieron en el siglo XIX, aplicaron ya este enfoque, aunque podrían ser considerados excepciones en su época histórica. La acumulación de información procedente de la fase anterior proporciona un excelente material para desarrollar hipótesis empíricas basadas inicialmente en evidencias correlativas. Con el desarrollo del método experimental (tanto en condiciones controladas de laboratorio como en la propia naturaleza), estas primeras hipótesis se transforman en una interpretación causal de los procesos biológicos que se retroalimenta con el desarrollo de modelos teóricos y simulaciones.
  • En el siglo XXI: existen dos procesos que alteran el modelo científico convencional y la propia naturaleza de la biología: 1) su transformación en una “ciencia de diseño”, y 2) el crecimiento exponencial de la información biológica y de las tecnologías que permiten su “minería” (ver 4).

4. La biología del siglo 21: ciencia de diseño y tecnología de la información

Para comprender la esencia de la biología actual debemos recordar que la base biológica de la vida es un sistema de información que, en lugar de binario como la información digital, es cuaternario (se emplean 4 nucléotidos para construir la información genética, base a su vez del resto de estructuras biológicas). Si a esto añadimos los usos que hace (o quiere hacer) el hombre de la biología y como el hombre modifcia sus objetos de estudio, llegaremos a dos características heterodoxas que presenta esta ciencia en el seiglo 21:

– Ciencia de diseño. Todo es artificial, en ambos extremos de la escala biológica. Como proponía Herbet Simon (y nos recordaba Ramón Sangüesa): “Engineering, medicine, business, architecture and painting are concerned not with the necessary but with the contingent - not with how things are but with how they might be - in short, with design”. Esta definición es aplicable a la biología contemporánea en todo el rango de escalas organizativas:

  • en la escala molecular surge la biología de sistemas cuyo objetivo es entender las bases del diseño de la vida (en estos momentos de sus organismos de organización más simple) para poder diseñar nuevos organismos con funciones de interés. De hecho diversos artistas han utilizado estas posibilidades como herramientas de creación, por ejemplo mediante la introducción de modificaciones genéticas que producen fluorescencia para crear “sistemas de iluminación” provocados por la actividad biológica. Los organismos transgénicos con los que Eduardo Kac desarrolla su bio art es un buen ejemplo.
  • en la escala ecosistémica, prácticamente la totalidad de la superficie terrestre presenta la huella de los usos humanos y, en la mayor parte del territorio, el hombre se ha convertido en el principal agente de la dinámica ecológica. Por tanto un objetivo clave de las emergentes ciencias de la sostenibilidad, donde se incorpora la ecología, es diseñar condiciones para el funcionamiento de los ecosistemas y su integración con los usos humanos. Estos sistemas han comenzado a denominarse socio-ecológicos.

Por tanto tiene poco sentido seguir entendiendo aún a la biología como una ciencia de lo natural, se ha convertido ya en una ciencia de lo artificial en un doble sentido:

  • sus objetos de estudio son resultado de la acción del hombre, son ya “artificiales”
  • sus objetivos son ya el diseño, tanto de sistemas biológicos desde la escala molcular como de ecosistemas y territorios sostenibles desde la escala ecosistémica

– Tecnologia de la información. Al tiempo la biología se ha convertido también en una combinación de ciencia y tencología de la información por tres razones:

  • La informática es ya esencial para la investigación biológica y la complejidad de las bases de datos biológicos requieren de sistemas avanzados para la gestión y análisis de la información.
  • La lógica biológica se utiliza cada vez más en el desarrollo de sistemas computacionales y de minería de datos (por ejemplo, os algoritmos genéticos o las redes neuronales).
  • La exuberencia de información biológica (especialmente molecular) ya de por si extraordinariamente compleja hace imprescindible la transición desde modelos de investigación lineares a otros basados en la minería de datos sin modelo ni hipótesis previas. El número de julio de Wired está dedicado a este tema y adopta el provocador título de The End of Science. El artículo principal escrito por Chris Anderson, The Data Deluge Makes the Scientific Method Obsolete, propone el final de la teoría dado que la complejidad generada por la magnitud de las bases de datos disponibles requiere de modelos de análisis y desarrollo de conocimiento alternativos, basados más en la minería de datos. Estaríamos ante el regreso a las evidencias correlativas, pero a gran escala. Mientras el estadístico George Box explicaba hace ya más de 30 años que "all models are wrong, but some are useful”, Peter Norvig (director de investigación de Google) proponía hace poco que "all models are wrong, and increasingly you can succeed without them". En Edge, se ha desarrollado un intenso debate alrededor de la propuesta de Anderson en el que algunos críticos, aunque aceptan la creciente importancia de la minería de bases de datos “libre de modelos a priori”, defienden que esta aproximación seguirá conviviendo con los modelos de investigación convencionales basados en diseños experimentales, contraste de hipótesis y desarrollo de modelos formales.

En cualquier caso, conforme aumentan los volúmenes de información crece la importancia de la visualización de datos como un método alternativo de exploración (ver 6). El mismo número de Wired propone un buen ejemplo, alejado de la biología, de la utilidad de estas visualizaciones para la comrpesión de la dinámica de ediciones en la Wikipedia (un proyecto que ya comenté aqui).

5. La(s)  Biología(s) como objeto del arte

Existen al menos tres ámbitos de la biología que podrían (y de hecho la tienen) tener influencia como fuente de inspiración y “materiales” para la creación artística:

– Evolución, selección natural y adaptación son procesos que han sido utilizados como inspiración para el diseño de procesos de creación artística, como por ejemplo el arte generativo. Uno de los ejemplos más sencillos de la aplicación de conceptos y mecanismos evolutivos al diseño podemos encontrarlos en los proyectos de Jer Thorp Variance y DarwinInstruments. El primero utiliza algoritmos evolutivos para el diseño de un logo a partir de elementos basícos, como tipos de letra y colores, que se mezclan (“se reproducen”) y sufren un proceso de selección. El segundo emplea sonidos básicos para, siguiendo el mismo procedimiento, componer una melodía. Ambos ejemplos no son más que pruebas de concepto (que pueden ser ensayados directamente en su sitio web) pero demuestran de una forma sencilla y clara como la inspiración evolutiva puede convertirse en una potente herramienta creativa para el diseño y el arte generativos.

– Las estructuras y procesos biológicos como inspiración y “materiales” para el arte. Los proyectos del científico y artistia Ariel Ruiz i Altaba, que comenté aquí, como Paisajes embrionarios o Genoma e identidad constituyen excelentes ejemplos.

– La biología como proceso multiescala que permite interpretaciones alternativas, complementarias pero también conflictivas, de la realidad. Hasta donde yo conozco este es un tema que ha provocado menor interés hasta el momento pero que mereceria ser explorado en el futuro.

6. El arte como herramienta de la biología

Complementariamente a la aproximación más clásica, analizada más arriba, entre biología y arte, surge en los últimos años un nuevo enfoque en el que es el arte en el que se transforma en una herramienta que permite a la biología mejorar su comprensión de la información disponible y/o la comunicación de sus resulatdos. Este proceso de interacción se desarrolla especialmente en el ámbito de la visualización que permite la comprensión alternativa de realidades complejas en las que el método cientíico convencional revela sus limitaciones.

Este modelo alternativo de relación entre arte y ciencia, nos lleva a preguntarnos por los límites de ambas formas  de conocimiento y serían especialmente relavantes las preguntas: ¿qué es arte en el siglo 21?, ¿hasta que punto las estrategias que persiguen como objetivos fundamentales la inclusión activa del espectador (armas políticas) y/o la explicación de fenómenos complejos (armas de visualización …) pueden considerarse arte? y ¿hasta que punto esta cuestión es relevante?

Para explicar las razones de estas preguntas puede ser útil analizar el proyecto Deep Play:  de Harun Farocki. Consiste en un profundo análisis, mediante minería de datos y herramientas de visualización, de la final de la última Copa del Mundo de futbol centrado especialmente en la figura de Zinedine Zidane, la principal figura de la selección francesa para él que este partido que perdieron con Italia significó su retirada. este proyecto formó parte de Documenta 12 en Kassel en 2007 (esta colección de Flickr documenta la instalación) y se puede visitar ahora en la exposición Máquinas & Almas en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Resulta especialmente interesante comprobar como en la reciente Eurocopa 2008 algunas de las estadísticas y visulizaciones utilizadas en las retransmisiones de televisión recordaban poderosamente a las ya desarrolladas por Farocki.

De este modo Deep Play constituye en si misma una reflexión sobre el significado del arte y su interacción con la visualización y el análisis de bases de datos y sistemas de información compleja. Pero si esto sucede con el mundo del fútbol, es fácil imaginar que este tipo de reflexiones y debates surgirán constatemente cuando el arte se aproxima a la ciencia. Para ilustrar esta aproximación del arte a la biología he utilizado diversos casos que he agrupado en tres ámbitos en función de la escala del proceso biológico analizado:

– Biología molecular: Microzoos de Santiago Ortiz / Bestiario es un proyecto educativo que permite diseñar el genoma de organismos y visualizar la dinámica reproductiva y evolutiva de la población diseñada. Las cartografías genómicas desarrolladas por Ben Fry con Processing. amplian las herramientas de análisis y visualización utilizadas por los bioinformáticos para trabajar con las enromes bases de datos genómicas. Este último proyecto ha tenido siempre un marcado carácter dual dado que se plantea como una herraienta, y por tanto como una actividad científica, pero muchos de sus resultados son considerados como arte y tratados como tal.

– Ecología y sostenibilidad: El análisis de las redes tróficas, “objetos” biológicos de elevada complejidad estructural y dinámica, ha experimentado la necesidad de utilizar y desarrollar herramientas estadísticas y modelos propios (muchos de ellos tomados de otras áreas científicas dedicadas al análisis de redes). En este proceso los resultados científicos han ido dando paso a “productos” próximos al arte. Un buen ejemplo lo tenemos en el grupo de investigación Pacific Ecoinformatics and Computational Ecology Lab y su sitio web Foodwebs.org. Por ejemplo, su reciente artículo Compilation and Network Analyses of Cambrian Food Webs, aparecido en PLoS Biology en Abril de 2008. incluye sofisticados análisis de redes tróficas fósiles en los que algunos resultados finales presentan un elevado valor estético a la vez que comunicativo. En esta misma línea la galería de redes tróficas de este grupo presenta sofisticados ejemplos de visualización de redes complejas que reflejan las preocupaciones estéticas de este grupo.

– Arquitectura y paisaje:

Ampliación del concepto de Naturaleza (texto de sin | estudio)

La capacidad del hombre actual de actuar globalmente y convertir el planeta en un laboratorio total ha producido además como consecuencia la revisión del concepto de naturaleza, y con ello la progresiva desaparición de su tradicional idealización.

En el territorio, el proceso de antropización ha ido difuminando los límites entre ciudad y campo, entre paisaje e infraestructuras, de modo que hoy podemos hablar de una multiplicidad de naturalezas artificiales que lo abarcan todo.

Este texto, que ya comenté aquí, refleja la profundidad de la interacción entre el hombre y la naturaleza para dar lugar a territorios y paisajes que ya debemos considerar, al menos en nuestro entorno, como artificiales. Estos “objetos” constituyen los materiales para diferentes formas de relación del arte con la biología, entendida ésta en sentido amplio. Podríamos definir cuatro grandes tipos de relaciones:

  1. Naturaleza como inspiración
  2. Infraestructuras ambientales
  3. Espacios públicos
  4. Crítica política y acción ciudadana

Estos serían algunos ejemplos de intervenciones a caballo entre la política, el activismo poltico, la arquitectura y al ingeniería y la ciencia que podríamos encuadrar en una o varias de las categoría anteriores.

Proyectos proponen diseñar naturalezas artificiales que proporcionen infraestructuras ambientales y espacios públicos en territorios urbanos:

Proyectos que visualizan los efectos ambientales de la acción humana y hacen accesible la información a los “no expertos” como una forma de empoderamiento para el activismo y la crítica política:

  • Los proyectos de Natalie Jeremijenko como Environmental Health Clinic, OneTrees y la estación espacial urbana diseñada con Angel Borrego, y que forma parte de la exposición Máquinas & Almas del MNCARS. El primero se convierte en una clínica a la que cualquier cudadano puede llevar muestras ambientales que son sometidas a una serie de análisis para evaluar sus niveles de contaminantes. En el segundo se realiza una intervención en la Bahía de San Francisco en la que se plantan clones de árboles, genéticamente idénticos, con el fin de analizar la variabilidad en su crecimiento y poder relacionarla con factores ambientales. El último visualiza la infraestructura que tendríamos que desarrollar si quisieramos vivir en una atmósfera “limpia” de contaminantes en pleno centro urbano. Sorprendentemnete estos proyectos de Jeremijenko, y especialmente los dos primeros, han tenido una amplia repercusión en el mundo del arte y ocupado espacios en museos cuando podrían ser considerados igualmente proyectos estrictamente científicos. La principal diferencia se establece en su intención comunicativa y de empoderamiento ciudadano.
  • The Center for Land Use Interpretation en Los Angeles constituye una institución que mezcla museo con centro de gestión de información dedicada a la información sobre usos del territorio y sus consecuencias ambientales en EEUU. Podemos tomar como ejemplos de los tipos de proyectos que desarrollan: Post Consumed. The Landscape of Waste in Los Angeles, que analiza y visualiza la dispersión de los residuos en el paisaje de Los Angels; y Up River. Points of Interest on the Hudson from the Battery to Troy, que presenta imágenes aéreas de las huellas de la acción del hombre sobre el paisaje del Río Hudson.

03 junio 2008

Como se "hace ciencia" en el mar: !Atrápame ese congrio!

Hacer ciencia ambiental es muchas veces una mezcla compleja de tecnología, aventura y “gestión de comunidades”. Trabajar en el campo, y especialmente en el mar, tiene poco que ver con el control de un laboratorio. Tu intervención es una gota de agua en un enorme océano y por tanto dependes de numerosos factores que no controlas y que difícilmente puedes predecir. Aún así, ese es el escenario donde tratamos de generar conocimiento. Pero además en el territorio están las personas, los “no científicos”, con los que necesitas trabajar o al menos tener en cuenta para poder desarrollar tu trabajo.

Pablo Pita es un biólogo y buceador profesional (además de excelente fotógrafo) que trabaja en nuestro grupo de investigación y que lleva ya un tiempo publicando un blog personal Verde profundo, donde va desarrollando sus experiencias de todo tipo en el mar. Un lugar para visitar y disfrutar si te interesa la biología marina, te apasiona el mar o quieres disfrutar de lugares exóticos (ya sean los bosques de algas de las afueras de Coruña o las islas Galápagos). Hace unos días publicó en el sitio de nuestro grupo la historia ¡Atrápame ese congrio! (publicada inicialmente en su blog personal). Este relato describe magistralmente como es el día a día del “hacer ciencia” en el mar y con el mar y como en un proyecto necesita combinar sus habilidades de antropólogo, gestor de comunidades, cirujano, soldador y … finalmente científico para lograr resultados. Me ha parecido tan interesante que reproduzco aquí su post (aunque si te interesan estos temas lo mejor es suscribirse a Verde profundo).

 

En el mismo instante en que usted lee estas líneas, bajo las oscuras aguas del Océano Atlántico, una selección de grandes depredadores costeros nos están aportando datos reveladores acerca de su vida íntima.

Área de estudio de nuestro proyecto, al Oeste de A Coruña. Las líneas representan el área cubierta por nuestros receptores (unos 500 m aprox)

En Google Maps

 


Ver mapa más grande

Congrios, lubinas y maragotas nos revelan su posición al mismo tiempo que ofrecen información acerca de sus períodos de actividad y descanso. Lo hacen puntualmente cada pocos minutos y lo seguirán haciendo durante los próximos meses (hasta que se les acaben las pilas o alguien los pesque).

Algunas marcas de telemetría (pingers) preparadas para ser insertadas sobre los animales

Para el desarrollo de la fase de telemetría del proyecto PECOS (aquí más información, y aquí y aquí), nos interesaba conocer el uso que estos depredadores hacen del hábitat, por lo que estamos empleando sistemas de telemetrí­a de última generación: marcas emisoras adosadas sobre los animales y receptores automáticos sumergidos que registran los ultrasonidos emitidos por las marcas. Cada marca emite un sonido codificado (que una vez registrado y descargado en un programa informático) nos permite identificar a cada individuo.

Llevar a la práctica un proyecto como este requiere, además de financiación suficiente (estos sistemas no son precisamente baratos), probar la tecnologí­a (cuestión que resolvimos en las Islas Galápagos durante el proyecto GALANGOSTA) y planificar minuciosamente los trabajos antes de finalmente ejecutarlos. Durante nuestra planificación anticipamos una buena cantidad de puntos débiles que nuestra metodología presentaba a priori. Así que, como es habitual, diseñamos experiencias paralelas para cuantificar los errores derivados de nuestra intervención, así como descubrir las potenciales dificultades ocultas.

-No, no lo limpie que no es para comer.

-Como?.

-Que me lo llevo tal y como está.

Con el cuchillo aún indeciso y una mirada entre alarmada y aliviada, la pescadera no se lo termina de creer. -¿Con escamas y todo?.- Inquiere para asegurarse.

-Si, si, no es para comer. Es para investigar.- Añado inoportunamente a modo de justificación. No lo puedo evitar, cada vez que voy a la pescadería a adquirir un pescado con fines no gastronómicos me siento como un blasfemo. No se si por la propia santidad del símbolo del pez, su milagrería asociada, los santos pescadores o el precio del gas-oil.

-Les vamos a insertar unas marcas para luego seguirlos.

- ¡Pero si está muerto!.- Doy un brinco. A estas alturas, toda la clientela me mira sin recato. Algunos con la boca abierta.

- Ya, ya. Este es para las pruebas.- Ahora me siento peor, un criminal. No sólo no es para comer, sino que está destinado a las humildes pruebas, un pescado tan hermoso y ni siquiera será el objeto de una investigación principal.

-Pues en caldeirada, los pintos están buenísimos- me espeta una clienta. No logro discernir si como información desinteresada o como una puya intencionada con ánimo de criticar el despilfarro de fondos públicos destinados a la investigación en general y a esta en particular. O quizás me llevo el único pinto y la familia de la señora andaba con ánimo de caldeirada, las artimañas de las amas de casa pueden ser enormemente elaboradas.

-Yo prefiero la maragota, es más suave- miento para pasar al contraataque y salir zumbando.

Con ese ejemplar realizamos las pruebas de inserción y el test de alcance de las marcas. He de decir en nuestro descargo que por aprovechar el animal, lo descongelamos y volvimos a congelarlo tantas veces que finalmente, además de perder todo parecido con un pinto, olía horriblemente. De hecho hube de esquivar miradas de disgusto por parte de mis compañeros de laboratorio cada vez que abría el congelador. Claro que se que no pueden criticarme en exceso: sus huevas de erizo desecadas en estufa tampoco constituyen el componente secreto de ningún perfume francés (o sí, quien sabe).

Marcado de un ejemplar de congrio (Conger conger)

En un principio ponderamos la inserción quirúrgica de las marcas en la cavidad abdominal. Después una serie de pruebas con la ayuda de Marta Castelo, veterinaria especializada en peces (y otros vertebrados) en cautividad, nos decantamos por una inserción externa. Finalmente hemos desarrollado un método de inserción mediante marcas “T” (o Floy Tags) que resulta tan rápido que no precisa de la administración de anestésico a los animales (aunque no a todos, como veremos). Con este método minimizamos el período de recuperación de los ejemplares y el estrés al que se ven sometidos, cuestión de vital importancia si tratamos con peces.

Inserción quirúrjica de una marca de telemetría

Un pinto (Labrus bergylta) recién capturado y listo para su liberación después de ser marcado

La cuestión del cambio en las costumbres y la supervivencia de los animales después de la inserción de la marca sería resuelta mediante el seguimiento de ejemplares mantenidos en cautividad en las instalaciones del Aquarium Finisterrae de A Coruña.

Instalación de la base de cemento para el fondeo de los VR2W (receptores de las marcas de telemetría)

Un vídeo demostrativo de la instalación del mismo receptor)

Una vez que instalamos los receptores en nuestra área de estudio, todo estaba preparado para comenzar la fase final. Solicitamos permisos de pesca experimental para adquirir los ejemplares necesarios y salimos de pesca. En nuestro primer lance obtuvimos nada menos que 3 congrios. Ahí se acabó nuestra suerte, tras varios infructuosos intentos, recurrimos a los profesionales que operan en la zona. Tampoco hubo suerte.

Congrio recién capturado

Un amigo me aconsejó que me diese de alta en foros especializados en pesca en mar y solicitase colaboración. Así lo hice, ya desesperado en www.rapaleando.com y www.robalizas.net. Todo bien al principio, congratulaciones por nuestro proyecto, numerosos ofrecimientos de ayuda, algún que otro intento pero ninguna efectividad. Cuando los tertulianos comenzaron a discutir acerca de si era acertado o no que pagásemos a los pescadores por las piezas capturadas (inicialmente 10 € por ejemplar, 50 € finalmente), empecé a impacientarme. Cuando empezaron a quedar para tomar cervezas pensé que no íbamos a conseguirlo.

Fue entonces cuando conocí a Carlos, ojillos azules y franca cara de angelote barbudo. El mejor pescador de lubinas de la zona. No quería el dinero, él buscaba feed-back. Quería conocer mejor a sus presas habituales: las lubinas. -Yo me encargo, esto me encanta- me decía muy serio, -me gusta la pesca más que respirar-.

Congrio recién marcado y listo para ser liberado

En menos de una semana nos solucionó el compromiso: en 2 días teníamos las lubinas (la mayor rondaba los 3 Kg), se organizó con su amigo Chuchi para largar un palangre y obtener los congrios y con Fernando para las maragotas en otra jornada. Estupendo.

De delante hacia atrás: Chuchi, un servidor y Carlos virando el palangre

De hecho capturamos con gran sorpresa 2 morenas (Muraena helena) con el mismo aparejo

En lo único que no resultó de gran ayuda fue a la hora de echarle la mano a los congrios. -¡Ay!, que si te muerde te arranca la mano, ¡que yo lo se!.- Finalmente anestesiamos a los congrios, más que para evitar mordiscos, para permitirnos insertarles las marcas sin peligro de insertárnoslas a nosotros mismos en el proceso.

¡Atrápame ese congrio!. Unos buenos alicates estratégicamente oxidados son absolutamente imprescindibles

Con este cartel intentamos difundir entre los pescadores la posibilidad de que pesquen peces marcados para que nos ayuden con nuestro proyecto

Gracias a Javier, a Tito, a Fernando, a Chuchi y (sobre todo) a Carlos por su inestimable colaboración en este proyecto. Gracias igualmente a mis compañeros del Grupo de Recursos Marinos y Pesquerías, a los estudiantes voluntarios que han participado: Pablo, Ana y Rocío (estas últimas autoras del blog sirenitas sin capucha) y a los trabajadores del Aquarium Finisterrae.

22 mayo 2008

Tecnología "chapuecera"

La biología y la tecnología tienen mucho en común. Algunas relaciones son obvias. Otras no tanto, y por eso mucha gente me pregunta por las razones por las que me ocupo de ambas a la vez que me interesan las organizaciones y las ciudades. Para mi son cuatro procesos con dinámicas comunes. Además, para entender las cuatro se debería aplicar la visión de las ciencias de lo articial (¡incluso a la biología!), y para gestionarlas nos puede ser extremadamente útil el pensamiento de diseño.

Tecnología y biología (como las organizaciones y las ciudades) son sistemas complejos (o parte de sistemas complejos) y, por tanto, suelen ser mal comprendidas. En Soitu.es | Piel digital he tratado de explicar por que entiendo Internet como 'chapuza' evolutiva. Las razones son similares a las que hacen que la evolución sea también una chapuza de efectos maravillosos e inesperados. Solo una pequeña aclaración: por los comentarios he percibido que mucha gente entiende que cuando hablo de chapuza le doy una connotación negativa o peyorativa. Todo lo contrario, para mi la chapuza es una forma coloquial de explicar como suceden ciertos procesos y una crítica a las visiones deterministas propias de de la ingeniería social en la tecnología. Este es el texto:

La evolución biológica es uno de los procesos peor entendidos en nuestra sociedad … y no solo por los defensores del “diseño inteligente”. Buena parte de la inmensa mayoría que (al menos en Europa) no cae en los argumentos simplistas, y casi siempre interesados y falaces, de los creacionistas, acaba sin embargo cayendo en otras simplificaciones: entienden que la selección natural “busca la perfección” y que la evolución es un proceso lineal de mejora continua. Por el contrario, la perfección no existe en biología y la adaptación es siempre provisional, dependiente de un ambiente que siempre es variable. Podríamos decir que la biología se encuentra siempre en beta permanente. Como consecuencia de todo lo anterior, los organismos más exitosos (mejor adaptados a un ambiente concreto) están siempre en el filo de la navaja, y condenados a modificarse radicalmente o extinguirse al enfrentarse a los cambios.

Pero, además, la selección no parte de cero y las soluciones evolutivas no se diseñan ex novo si no que utilizan “materiales pre-existentes”. Cuando buscamos una solución a partir de la combinación y modificación de las piezas que tenemos disponibles, los resultados difieren de los que lograríamos si partiésemos de cero, y pueden parecer “chapuceros”. Así, los peces que invadieron el medio terrestre adaptaron sus aletas hasta convertirlas en patas, mientras que los mamíferos que regresaron al mar adaptaron otras vez sus extremidades hasta que se transformaron en nuevas aletas, que conservan en su estructura, a diferencia las originales, un pasado que ya no es útil. Peces y ballenas cuentan con estructuras anatómicas muy diferentes que solucionan un mismo problema (nadar). Pero no olvidemos que las “aletas“ de las ballenas no son más que una consecuencia de su pasado; la selección solo “tenía a mano” patas y por eso son tan diferentes a las aletas de los peces.

Algo parecido a lo que sucede con nuestra percepción distorsionada de la evolución biológica y la selección natural, ocurre con nuestra visión de la evolución social y el papel de la tecnología. Es bastante habitual pensar en la combinación de tecnología y legislación como una forma de ingeniería social. Pensamos que los humanos diseñamos (creando el código, legal o tecnológico) como debe funcionar la sociedad y la economía y por tanto encontramos razonable que el sistema responda de una forma directa y predecible a nuestros diseños. Pensemos en un caso práctico. Se oyen constantemente voces que reclaman leyes y cambios tecnológicos que impidan el funcionamiento de las redes P2P (y, por supuesto, las descargas de archivos) o el anonimato en Internet. Estas voces olvidan algunos detalles importantes. ¿Es posible acabar con estas prácticas de modo rápido?, y ¿podrían lograrlo sin toda una serie de consecuencias indeseadas?

Internet y la web fueron diseñadas como una red abierta y sus detalles fueron decididos por los ingenieros que la construyeron inicialmente. Nadie, salvo posiblemente esas personas, pensó en las consecuencias de las especificaciones técnicas. Por otra parte, posiblemente nadie sería capaz de predecir en esos momentos las consecuencias que ahora estamos viviendo y que son propiedades emergentes de la propia dinámica de redes sociales y tecnologías extraordinariamente complejas.

Pero además Internet nació en unas condiciones determinadas (como red académica y bajo un contrato con DARPA con objetivos militares) y poco a poco ha ido añadiendo otros muchos usos (hasta hacer olvidar los originales). En este sentido, Internet, como toda tecnología, es una “chapuza”: unas herramientas diseñadas para unos usos que se reutilizan para otros diferentes (o para los originales pero a una escala mucho mayor). Por supuesto, sobre las tecnologías originales se han añadido otras, se han colocado parches, se han ajustado piezas … y (sorprendentemente para los que entienden el mundo bajo esquemas de ingeniería social) el resultado final funciona … pero no es perfecto. Del mismo modo, las especies que vemos ahora en un ecosistema son una solución a problemas actuales con materiales del pasado y algunas son ya fósiles vivientes condenadas a la extinción por que su diseño obedece a condiciones ambientales ya desaparecidas.

Pero igual que deberían pasar muchas generaciones para que una ballena retorne a tierra, las leyes no pueden convertir, de un día para otro, una red abierta y, en gran medida, distribuida en otra controlable y, por tanto, cerrada. En todo caso, si hipotéticamente un sistema legal o tecnológico acabase por lograr este objetivo, Internet como fenómeno social, cultural y económico cambiará radicalmente. Internet sin anonimato o sin P2P sería algo diferente y eso tendría consecuencias impredecibles, incluso para aquellos que reclaman ahora su eliminación.

Por tanto, tenemos una tecnología heredera de la que se diseñó hace ya algunas décadas, del mismo modo que la selección natural “trabaja” sobre unos organismos pre-existentes. Pero sobre esas “piezas”, ocurre un proceso evolutivo forzado por la selección natural, del mismo modo que la apropiación social de la tecnología (en algunos casos transformada en reglas y leyes) es la que configura la sociedad, la cultura o la economía. El resultado final no es un producto perfecto, es una adaptación un tanto chapucera a unas condiciones específicas … que cumple algunas funciones.

25 marzo 2008

Diseño, innovación y modelos de universidad

Diseño, interdisciplinariedad,  innovación. Tres conceptos aparentemente diferentes pero que podrían considerarse como tres perspectivas de una misma cuestión: la estrategia, la metodología y el objetivo final. Los traigo aquí para relacionarlos con una de las organizaciones que aparentemente deberían hacer confluir estos conceptos:la universidad.Pero, ¿Cuál es realmente el papel de la universidad convencional en este modelo?, o, dicho de otro modo, ¿es la universidad convencional el espacio adecuado para el desarrollo del pensamiento de diseño (más aquí)?.

Dos artículos, también aparentemente muy diferentes entre si, analizan el menguante papel de la universidad convencional en el emergente sistema tecnocultural y la irrupción de nuevos actores (organizaciones e individuos) que pueden sustituir a las universidades. Se trata de cambios radicales que van desde los aspectos más conceptuales de la ética y la estrategia a los más mundanos de la organización de los espacios físicos. Quizás lo más relevante sea empezar a aceptar que el cambio solo es posible cuando aceptamos que afecta al conjunto y que no es posible si lo limitamos a una parte.

Julian Bleecker, en Near Future Laboratory (Crossing All The Wires: Cultural Engineering and Electrical Theory?), analiza los retos del trabajo interdisciplinar, que identifica como aquel que no pertence a ninguna disciplina establecida y que se enfoca a la creación de “objetos” verdaderamente nuevos, tanto desde el punto de vista cultural como desde el tecnológico o científico. En otras palabras, lo interdisciplinar entendido así podría ser la mejor definición de innovación.

El post completo merece una lectura detenida, pero traigo aquí su comparación, ejemplificada con dos experiencias personales, del funcionamiento de la universidad convencional y de los nuevos modelos académicos más próximos a la verdadera interdisciplinariedad.

En la “academia” tradicional, aquella en la que a día de hoy sus dirigentes declaran contínuamente la importancia de la innovación y la interdisciplinariedad pero en las que al mismo tiempo no modifican su organización para hacer frente a estos retos, esta es una escena cotidiana:

One day early on I walked across campus to the engineering quad to see about using the machine shop there. There was one of those “we’ll be back” style clocks that indicated a short window of opportunity to get ahold of someone in there. I think it was about four hours a day. The doorbell to the shop door had been removed so I had to knock hard on the door. The knocking was answered by a shop guy. When I explained I was a professor from just across campus at another school, he only said — ”I don’t know if we’re supposed to work with you.”

I knew what he meant — there was probably some allocation of resources from budget centers or whatever the hell, and that meant that there were only certain ways he could get paid, based on hours worked on specific job numbers or something similar. That’s the practical side of it. But, the systemic side is that, despite the lofty words in university presidents’ addresses, the institutions themselves have epic inertial forces that will not make them anything close to interdisciplinary.

Frente a este modelo, existen otros ejemplificados por Bleecker en el Art Center College of Design, donde se aborda desde la base la interacción de diseño y tecnología:

That episode at the machine shop door emphasized the intractable nature of practicing undisciplined creative work in a setting with well-policied disciplinary schools. Some time after this episode, I happened to be at Art Center College of Design. There, while walking to a student’s studio, I came across their shop. It was a hive of activity — lots of students working on stuff. Shop supervisors were around and seemed eager to assist students. Most of all, I was drawn to the openness of the shop. It ran along a long corridor with a window showing you what was going on inside. It was a strong contrast to the other shop..with the door and the removed doorbell and the four hours a day of access.

Seeing this shop made me think about design — something about which I had only the barest of knowledge. I don’t really know what design is, other than the idea that there are designers who design things. There are practices like industrial design, furniture design, lighting design, and so forth. There are design schools where design is learned and taught. But, something was going on here, as I saw just on the surface in this shop. Things were being made; ideas were being explored and probed and materialized here.

El diseño aparece aquí como una meta-disciplina, con una filosofía y estrategia para abordar y resolver problemas que se transmite a toda la organización.

Parece que la universidad convencional no está en España, ni mucho menos, alineada con los modelos basados en el pensamiento de diseño, la interdisciplinariedad y la innovación. Es un debate que ni siquiera se ha planteado hasta el momento, aunque si se ha formulado de una forma más estándar: ¿cuál es el objetivo de la universidad: conocimiento o resolución de problemas?, ¿desarrollo intelectual o socioeconómico? Estas preguntas podrían recordar a la confrontación ya trasnochada entre ciencia básica y aplicada, y de hecho son versiones actualizadas (aunque me temo que ya no contemporáneas) de este viejo debate. Por supuesto, el conocimiento es necesario para la resolución de problemas, pero las estrategias y modelos organizativos serán radicalmente diferentes si el foco se centra en uno u otro objetivo.

Juan Urrutia ha abordado estas dos posiciones sobre la función última de la universidad en Jacques y Hugo sobre la universidad. Compara el reciente discurso de Jacques Drèze como doctor honoris causa por la Universidat Autònoma de Barcelona, con el que realizó hace ya 14 años Hugo Sonnenschein es un acto similar.

Jacques Drèze cita a Hugo Sonnenschein en su lección y procura dar la vuelta al argumento de éste en relación al papel de las universidades. Hugo había dicho que la pricipipal misión de la universidad debería ser ” the discovery, preservation and tranmission of knowledge… ( within) a perspective that celebrates the development and testing of ideas”. Y este ideal -continúa Jacques- contrasta con ” a fearful image of universities…seeking solutions to the most pressing problems and promoting national economic growth”. La presion sobre las universidades para que proporcionen soluciones tales ” could in the long run prove very injurious”.

Esta opinión de Hugo no parece estar muy lejana de la de la torre de marfil y, sin embargo, está seguida de una conclusión que deja un portillo abierto a la preocupación por el diseño de la política económica. En efecto, Hugo termina diciendo que ” Universities should be places where we can think hard and independently about the ideas that are…most likely to change the way tha we view…our oppotunities for the future”.

Al contrario que Drèze no creo que ninguno de los dos modelos de universidad, la centrada en el conocimiento y la “solucionadora de problemas”, sean a priori mejor o peor. Cada modelo obedece a unas necesidades sociales y, en este sentido, el contexto lo es todo. No parece adecuado que en un entorno con graves necesidades, existan instituciones (sobre todo si se financian con fondos públicos) dedicadas al “conocimiento por el conocimiento”, pero en sociedades avanzadas este puede ser el modelo más efectivo para hacer sostenible en el largo plazo el desarrollo socioeconómico. Posiblemente la combinación de ambos modelos en un entorno económico podría ser la mejor aportación y, de hecho, la falta de diversidad puede ser una de las principales debilidades del sistema universitario europeo.

En todo caso, si parece más relevante asumir que ambos modelos no caben en una misma organización y de este modo dotarse de un soporte financiero y organizativo congruente con los objetivos. Así, es discutible si la universidad orientada a la producción de conocimiento puede desarrollarse con una organización convencional (y por tanto “disciplinaria” y disciplinada) o necesita reinventarse según el modelo de interacción entre diseño, ciencia y tecnología. Si es mucho más claro que la universidad orientada a la producción de soluciones necesita urgentemente esa reinvención.

Estas cuestiones son algo que, por ejemplo, olvidan sistemáticamente en sus discursos los representantes académicos españoles. Después la práctica cotidiana de la política universitaria nos lleva a universidades de dicen seguir el modelo de interacción entre diseño y tecnología, pero que siguen funcionando con el sistema convencional que mata la interdisciplinaridad y, en último término, la innovación. Esta ambigüedad calculada puede ser útil en el corto plazo para asegurar financiación pública (basada solo en declaraciones de intenciones, no en resultados reales), pero en el largo plazo conduce al fracaso o a una supervivencia constantemente asistida sin cumplir los objetivos que se proponen (sean estos el conocimiento o el desarrollo).

En todo caso, las universidades que opten por el modelo de producción de conocimiento como objetivo principal o aquellas asentadas en la ambigüedad necesitarán de nuevas figuras imprescindibles, los intermediarios que traduzcan el conocimiento universitario para hacerlo útil a la sociedad. Una modalidad de broker de conocimiento que genera valor agregando, filtrando y traduciendo y no creando. Así concluye Juan Urrutia:

Quien encuentre un medio para extraer de los despachos de los académicos su pensamiento y aprenda a difundirlo con cierto rigor hará un favor a la universidad, a su país y a sí mismo. Siempre que, claro está, las ideas que se extraigan sean las que pueden cambiar nuestra manera de mirar al mundo y siempre que no nos olvidemos de celebrar la emergencia de ideas.ç

Estos actores existen, al menos formalmente, en la mayor parte de universidades españolas, pero en pocos casos cumplen esa función dado que caen en los mismos defectos estratégicos y organizativos que sus instituciones. Posiblemente, los verdaderos brokers acaben llegando desde fuera del sistema.

20 marzo 2008

Prospectiva y cambio en España: ¿la "anomalía" de la OPTI?

El Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial (OPTI), una fundación creada en 1997 y vinculada al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio "genera información inteligente sobre la evolución y futuro de la ciencia y la tecnología a medio y largo plazo". Bajo esta declaración de intenciones se esconde una organización que parece empezar a entender nuestro futuro en la línea que comentábamos hace poco en la Carta abierta al futuro Presidente. Para ello empieza a utilizar herramientas y aproximaciones metodológicas propias de la gestión del conocimiento 2.0, desarrollando instrumentos de prospectiva basados en escenarios enfocados más a las fuerzas del cambio que a los instrumentos tecnológicos (Servicios de Vigilancia Tecnológica y Diseño de Estrategias de Futuro).

El País ha publicado una interesante entrevista con su directora Ana Morato, "La incertidumbre respecto al futuro es cada vez mayor". Estas son algunas de las ideas que hacen pensar en que la OPTI podría ser un elemento de cambio, aunque por el momento su impacto (medido como visibilidad pública o cambio de estrategias en sus "clientes") parece limitado y su propia web es poco acorde con su filosofía.

En los noventa es el despliegue de Internet, que ha cambiado totalmente la manera de relacionarnos con el entorno. Se producen también importantes cambios sociales, como la llegada de la mujer al mundo laboral. Aparece el teletrabajo, el concepto de empresa global... Además, está el cada vez más complejo entorno geopolítico, la cuestión de la energía, del agua... Es un momento muy convulso. Y la prospectiva nos aporta procedimientos sistematizados para reducir la incertidumbre. No es la bola de cristal, pero sí proporciona información inteligente, reflexiva y consensuada sobre el largo plazo.

...

Cuando empezamos hacíamos estudios muy sectoriales. Ahora son mucho más horizontales. Identificamos las fuerzas motrices que marcan el futuro y, en función de eso, las tecnologías necesarias.

... [sobre estas fuerzas] Una es la personalización: la alimentación, la medicina, los fármacos, la ropa, el coche... cada vez más, serán a medida. Otra es la conectividad: la necesidad de estar conectados desde cualquier parte. Luego están la seguridad y la privacidad, que se contraponen a lo anterior. Y la simplicidad para entenderse con la tecnología, cada vez será más intuitivo usar un ordenador, por ejemplo. Está también la movilidad de bienes y personas, y la combinación de los conceptos global, como los mercados, y local, como los consumidores. Otros temas clave son agua para todos y energía, desde luego.

...

En estos estudios se trata de ver señales de futuro muy débiles, que están en fuentes muy diversas de información, desde las patentes a los blogs, por ejemplo. Cada vez hay más gente que analiza los blogs.

09 marzo 2008

Ciencia 2.0, ¿fuera de la “torre de marfil”?

El artículo Science 2.0 de Ben Shneiderman, publicado en el último número de Science, me llevó a plantear en  Soitu.es | Piel digital si ¿Sacará la 'Ciencia 2.0' a la investigación de su torre de marfil? (en Wired Science han publicado un artículo sobre el mismo tema, The Internet Is Changing the Scientific Method). Al final, el artículo de Science fue una excusa para reflexionar sobre el concepto de “ciencia 2.0”. Paradójicamente, la ciencia, que explora nuevos territorios, va camino de convertirse en el último ámbito al que se incorporan los cambios de paradigma provocados por Internet y la web 2.0. Suelo publicar en este blog resúmenes e información complementaria de mis artículos aparecidos en otros sitios, pero en este caso, por el tema que trata, lo reproduzco aquí por completo.

Dentro de la ola de lo 2.0, pocos conceptos son tan ambigüos y llenos de dobles o triples interpretaciones como el de ciencia 2.0. Al fin y al cabo, ¿no ha sido la ciencia siempre 2.0? la creación de conocimiento científico se ha basado en comunidades de pares colaborando en redes abiertas y compartiendo sus resultados. Lo cierto es que esta visión aún políticamente correcta hoy en día tiene poco que ver con lo en que se ha acabado por convertir la ciencia en las últimas décadas del siglo XX. La protección de la propiedad intelectual y las patentes dominan sobre el intercambio libre de conocimiento; este se limita en buena parte limita a los resultados finales en forma de artículos, pero rara vez a los datos originales o los detalles clave de los procedimientos. Pero aún aquí, el acceso abierto a las publicaciones científicas es un fenómeno incipiente que solo en los últimos años empieza a generar apoyos de instituciones relevantes, como es el caso de PubMedCentral de los National Institutes of Health de Estados Unidos o la reciente adopción por la Universidad de Harvard de una política de acceso abierto para los artículos publicados por sus investigadores. Proyectos editoriales exitosos fundados sobre el modelo de acceso abierto, como BioMedCentral y Public Library of Science, siguen siendo minoritarios y aún no han calado en los grandes grupos de editores científicos.

Por otra parte es evidente que las tecnologías de la información tienen que afectar al modo en que se “hace ciencia”. Esta cuestión se ha abordado en su mayor parte desde la perspectiva casi exclusiva de la necesidad de grandes “ciberinfraestructuras” para desarrollar lo que ha venido en llamarse e-ciencia, ámbitos de investigación que requieren grandes recursos computacionales y que se pueden beneficiar de los avances tecnológicos y del uso de Internet como plataforma de trabajo computacional intensivo. Pero, esta, siendo necesaria, no es más que una visión reduccionista e instrumental.

¿Cómo se ve afectada “el resto de la ciencia” que no tiene esas necesidades?, ¿existen cambios culturales y organizativos mediados por la tecnología (como está sucediendo como el resto de la sociedad y la economía)?, ¿es más lenta la transición a la ciencia 2.0 por las instituciones académicas son refractarias a la innovación?, ¿crea el mundo digital nuevos ámbitos de investigación científica que necesitan de cambios metodológicos? Todas estas preguntas pueden configurar el futuro de lo que podríamos denominar “ciencia 2.0”. El artículo Science 2.0 de Ben Shneiderman, profesor de computación en la Universidad de Maryland, aparecido en el número de 7 de Marzo de la revista Science, apunta algunas respuestas a varias de estas cuestiones.

El artículo adopta una interesante doble perspectiva consistente en aprender del “mundo exterior” (desde los negocios al activismo) y, al tiempo aplicar una aproximación científica para comprender el nuevo paradigma de la colaboración en red. Para Shneiderman, eBay, Amazon, Wikipedia, Flickr, MySpace o Facebook, entre otros, son ejemplos exitosos de los que deberían aprender los científicos. Para este objetivo, la metodología debe cambiar por que estos procesos no pueden ser estudiados en condiciones controladas, “de laboratorio”, y debe hacerse observando y estudiando casos en el mundo real. La existencia de enormes bases de datos y de una ciberinfraestructura suficiente para su “minería” mediante computación intensiva son los elementos claves para el éxito de este cambio metodológico.

El artículo de Shneiderman, siendo interesante, se queda en buena medida en una colección de ideas y no acaba por elaborar un modelo coherente de lo que podría ser la ciencia 2.0. Por otra parte, mientras los científicos descubren el mundo 2.0 y se preguntan como incorporarse, el resto de la sociedad les adelanta y empieza a desarrollar acciones tradicionalmente reservadas a las instituciones científicas. Finalmente, cabría preguntarse quien va a hacer la ciencia 2.0 y no tanto como la ciencia convencional se hace 2.0. Quizás valga la pena recordad dos ejemplos que demuestran que la innovación que dará lugar a la ciencia 2.0 está ya sucediendo fuera de las “torres de marfil”.

Hal Varian ha pasado de ser uno de los economistas académicos más reputados, trabajando en la School of Information de la University of California at Berkeley, a convertirse en el Google chief economist. En el número de Febrero de Fast Company, explica como su empresa aplica métodos propios de la investigación científica a una velocidad y escala impensables hasta hace poco (e impensables en el mundo académico):

At the university, you'd work on one problem for months at a time. Here, I have a dozen problems I'm working on--auctions; forecasting; ad hoc statistical, econometric analysis such as how the mortgage crisis affects Google--and I get two weeks to work on them…

You know how genius is described as 1% inspiration and 99% perspiration? Google has a new idea: cyber sweat. We make the computers do the 99% perspiration. I thought it was extremely clever and showed a lot of foresight to build the data collection and testing system into the basic functionality of the search and ad systems. At any one time, Google is running hundreds of experiments on its products and collecting all the results. They're carefully designed experiments.

El mundo de las editoriales científicas, que ya citaba antes, también esta sufriendo convulsiones importantes. Es paradójico que el artículo Science 2.0 aparezca Science, dependiente de la American Association for the Advancement of Science, que hasta el momento carece de ningún tipo de estrategia coherente en Internet. Por el contrario, la otra revista científica de referencia a nivel internacional, Nature, forma parte del grupo editorial Nature Publishing Group que lleva ya un tiempo desarrollando una estrategia propia enormemente innovadora, situándose por delante de sus usuarios principales, los científicos integrados en las instituciones académicas convencionales. En Estrategia web 2.0 de Nature Publishing Group resumí los principales proyectos incluidos en esta estrategia y analizaba la naturaleza del conflicto entre los innovadores “comerciales” y los conservadores usuarios académicos:

Pero al tiempo, este proyecto se ha enfrentado a diversos problemas y, posiblemente, uno de los más difíciles ha sido el provocado por la apatía de sus propios usuarios (los científicos en este caso), como ha sucedido en su experimento sobre “open peer review” (más aquí). En este caso, los científicos han mostrado un muy escaso interés en poder revisar y criticar en público y en abierto los papers de sus colegas, un proceso que constituye la base fundamental de la evaluación de la calidad científica de los trabajos. Nature es un buen ejemplo de cómo la adaptación institucional puede verse frenada por los propios usuarios. En el informe final publicado en la revista se resume esta aparante paradoja: “Despite enthusiasm for the concept, open peer review was not widely popular, either among authors or by scientists invited to comment.”.

En realidad, en mi opinión, el resultado era previsible por dos razones. Primero, las comunidades científicas son bastante tradicionales en sus comportamientos y reglas de funcionamiento por lo que son reacias a cambiarlos de modo rápido ante la propuesta experimental de una editorial (por mucho que sea una de las más importantes). Segundo, el peer review significa un trabajo adicional que, en estos momentos, ninguna institución científica incentiva. De hecho, las revistas científicas tienen cada vez mayores dificultades para encontrar revisores para los artículos que reciben, y este experimento no ha podido escaparse a esta tendencia.

 


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