Redes Sociales

07 julio 2009

4º Encuentro Inclusiva-net en Medialab Prado: Economías y formas de producción P2P

Inclusiva-Net, Medialab PradoEste lunes se ha iniciado el 4º Encuentro internacional Inclusiva-net: Redes y procesos P2P en el Medialab Prado de Madrid. Este evento está dirigido por Juan Martín Prada y "se centra en el análisis de las redes y procesos en red “de igual a igual” o “entre iguales” enfatizando los potenciales sociales que albergan los sistemas y procesos cooperativos basados en las estructuras y dinámicas propias de este tipo de redes". Hasta el 10 de julio se celebrarán (programa) en el Medialab conferencias y mesas redondas, comunicaciones seleccionadas (a través de un proceso de convocatoria pública) y grupos de discusión. Este es el texto de presentación del encuentro:

Las redes P2P (“peer-to-peer” o “entre iguales”), redes distribuidas conformadas por nodos que funcionan simultáneamente como clientes y servidores, están fundamentadas, en sus casos más interesantes, por una serie de ideales: la igualdad en el poder de sus participantes, la libre cooperación entre ellos, la puesta en circulación o la conformación de bienes que se consideran un “común” y la participación y comunicación “de muchos a muchos”.

Sin embargo, y frente a la casi incuestionable bondad de estas premisas, estamos asistiendo en la actualidad a un continuo cuestionamiento de las redes P2P desde los ámbitos empresariales e institucionales que las acusan de ser el instrumento principal para el desarrollo de actividades de infracción de la propiedad intelectual (críticas centradas, sobre todo, en las descargas de archivos protegidos por derechos de autor).

De esta manera, frente a los que conciben a las redes P2P como una forma de democratizar el acceso a los contenidos culturales, se hallan los que las consideran como meros enjambres de usuarios agregados tan sólo por el mero interés particular por bajarse gratuitamente películas o música. Sin embargo, ambos posicionamientos no consideran más que una pequeñísima parte de la multitud y complejidad de aspectos que se ponen en juego en las dinámicas propias de las redes “entre iguales”.

Por todo ello, parece obligado incluir en este debate, tan candente hoy, otras perspectivas que hagan posible una reflexión más amplia acerca de las redes P2P, yendo más allá de la mera diatriba entre la legalidad o ilegalidad de los usos que se puedan hacer de ellas.

Precisamente, este cuarto encuentro internacional de la plataforma Inclusiva-net se propone como uno de los objetivos prioritarios el ampliar los términos de la discusión sobre estas redes haciendo un énfasis especial en los enormes potenciales sociales que albergan los sistemas y procesos en red basados en estructuras P2P. Se trata, por tanto, de atender a su enorme capacidad para afianzar formas de organización social voluntaria, para desarrollar procesos sociales participativos y de cooperación colectiva en red en todos los ámbitos de las actividades humanas. De ahí que este encuentro se proponga también ahondar, a través de conceptos como el de “panarquía” y gobernanza P2P, en el sentido y valor de la reivindicación de las redes P2P como modelo de posible y deseable aplicación más allá de las meras lógicas del intercambio, considerándolo, incluso, como un programa político y social en sí mismo.

El miércoles 8 de julio de 17:30-20:30 moderaré la mesa redonda sobre Economías y formas de producción P2P, en la que participan Gonzalo Martín, María Ptqk, Rubén Díaz (de Zemos98) y Rubén Martínez (de YProductions). En conjunto, contamos con 4 personas que para mi son referentes dado que entienden y aplican en su práctica el concepto P2P pero que además se sitúan en posiciones opuestas (o complementarias). Por una parte nos proporcionarán visiones "teóricas" desde el que reflexionarán y analizarán los modelos P2P como parte del sistema económico y político basado en el mercado y la democracia liberal o como alternativa. Por otra parte, todos ellos son en cierta medida "practicantes" del modelo de producción P2P aplicándolo en el ámbito empresarial y/o de la producción cultural (incluyendo las prácticas amateur o alternativas).

Para preparar la mesa, he circulado entre los participantes (y hemos publicado en el sitio del encuentro) una serie de "provocaciones" iniciales que ayuden a organizar el debate:

1) Hagamos un planteamiento deliberadamente simplificador y maniqueo donde confrontemos dos posiciones radicalmente opuestas, al menos aparentemente, sobre el significado económico y político de las formas de producción basadas en el modelo P2P:

  • P2P como "mercados puros", sin ningún tipo de intervención ni regulación de la autoridad. Pero mercados en un sentido amplio, donde los intercambios no son siempre, ni principalmente, monetarios.
  • P2P como "nuevo socialismo", pero de nuevo un "socialismo sin estado" sin que supera los modelos basados en la economía de mercado (esta postura ha sido defendida recientemente por Kevin Kelly en un artículo en Wired [1], al que ha respondido y rebatido Lawrence Lessig (más aquí).

2) Olvidemos el "wishful thinking" que dibuja el P2P y la cultura digital como las nuevas utopías sin plantearse las condiciones previas imprescindibles para ese tipo de transformaciones. Por tanto, preguntémonos que se necesita para que esas utopías puedan ser posibles. ¿Es el P2P económicamente sostenible?, ¿cuáles son las estrategias económicas viables?, ¿que estructuras y poderes se ponen en cuestión y, probablemente, se acaben por convertir en "enemigos" declarados con el fin de luchar por su propia supervivencia?

3) ¿Existe una única definición del P2P? y/o ¿existe un fundamentalismo del P2P?, ¿es aceptable (necesario) introducir adaptaciones al concepto P2P básico o esencial para hacerlo viable y operativo? Como ejemplos de estas "adaptaciones tendríamos al propio Medialab en su papel de intermediario organizador y facilitador de procesos o la utilidad de las APIs abiertas como "sucedáneos" del software libre.

4) El peligro de la apropiación corporativa de la producción P2P (el P2P como una nueva forma de biopolítica). Ejemplo: el crowdsourcing.

Además, los cuatro ponentes de la mesa han publicado breves reflexiones sobre el tema en la página de la mesa redonda,
Pero además, Rubén Díaz y María Ptqk han publicado sendos posts que entran plenamente en el debate y, como anticipo, empiezan a destruir con mucho fundamento algunas de mi provocaciones. En todo caso, el debate está servido y resultará indudablemente interesante y provocador.

23 junio 2009

Las Redes Sociales en la Práctica: Educación, Ciencia, Política y Empresa (3 y 4 Julio, Sevilla)

Las redes sociales en la prácticaDentro del Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), el 3 y 4 de Julio celebramos en la sede de Sevilla el encuentro Las Redes Sociales en la Práctica: Educación, Ciencia, Política y Empresa dirigido por Francis Pisani y Tíscar Lara. Este evento forma parte del nodo "Redes, Comunidades y Formas de Organización Social Emergentes" y hemos logrado reunir esos días en Sevilla un interesante grupo de ponentes que nos aportarán visiones diferentes y complementarias sobre el fenómeno de las redes y sus implicaciones en distintos ámbitos. Os dejo a continuación el texto de presentación del encuentro y el programa. [La inscripción es gratuita y puede realizarse en el sitio del evento).

PRESENTACIÓN

Como parte del nodo “Redes, Comunidades y Formas de Organización Social Emergentes”, el Espacio-Red de Prácticas y Culturas Digitales (PCD) de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) pretende examinar la incorporación de plataformas de networking online (denominadas de un modo genérico “redes sociales”) en iniciativas políticas, empresariales, educativas y científicas.

El encuentro “las redes sociales en la práctica” pretende presentar distintos puntos de vista sobre el networking online, examinando experiencias y casos de aplicación en diversos contextos. Los objetivos de esta actividad consisten en (a) describir las dinámicas sociales que generan los sitios de networking y (b) analizar las condiciones bajo las cuáles contribuyen al aprendizaje, el ocio, la productividad, la participación ciudadana o la innovación científica.

  • Los sitios y herramientas de Networking son ampliamente utilizados para el desarrollo de contactos personales: citas, relaciones de amistad, redes de contactos, agrupaciones de intereses comunes, etcétera. En este ámbito se ha discutido sobre los procesos de individualización e instrumentalización de las relaciones. También se cuestionan las dinámicas de acumulación de contactos y las oportunidades para el desarrollo de relaciones genuinas de amistad y lazos fuertes.
  • Otro asunto controvertido es el modelo de negocio de las redes sociales, ya sea a través de la publicidad, las herramientas de comercio electrónico o su uso instrumental en la investigación de mercados. El marketing se ha preocupado de encontrar vías de publicidad no intrusiva, que no interfieran con la actividad que realizan los usuarios en las plataformas de networking. Por su parte, los estudios de mercado pretenden aprovechar la segmentación poblacional que conlleva en la práctica cada red social.
  • En el ámbito educativo, con las redes sociales surgen nuevas oportunidades para la innovación en los procesos de enseñanza y aprendizaje. El conocimiento abierto, las estrategias basadas en la participación y las nuevas competencias digitales forman parte de esa dinámica. Las iniciativas de networking pueden facilitar el aprendizaje colaborativo y el auto-aprendizaje, contribuyendo a transformar las instituciones educativas.
  • También son una herramienta de movilización social y participación política. Es un elemento de transformación de las relaciones con los políticos y con las instituciones. Con un enorme potencial para desarrollar una ciudadanía activa y poner en marcha nuevas formas de organización comunitaria.

Todas estas iniciativas, muchas de ellas en una fase experimental y de desarrollo, han concitado la atención pública. Las “redes sociales” están de moda.

  • En el debate público predomina la preocupación por la privacidad y el control social, mientras los usuarios van adquiriendo competencias para manejarse en el nuevo medio.
  • La explosión del uso de la Internet móvil también está facilitando el asentamiento de estas aplicaciones. Las redes sociales se cuentan entre las herramientas más utilizadas en los accesos a Internet a través del móvil. A ello se une que los usuarios ya están previamente socializados en la conectividad social a través de mensajes SMS.
  • En el contexto laboral se discute el impacto en términos de productividad. Dependiendo del contexto y del usuario, las redes sociales interrumpen la actividad, posibilitan el trabajo multitarea o facilitan la innovación.

Las redes sociales ponen en marcha una dinámica social que, con frecuencia, va más allá del diseño técnico de las herramientas digitales. Muchas de ellas están aún en fase de experimentación y desconocemos el modelo de uso que se acabará consolidando. Entretanto, analizar la práctica actual de las redes sociales puede contribuir a impulsar una cultura de responsabilidad en el desarrollo de las mismas.

PROGRAMA

Viernes 3 de julio
17:30h. Conferencia inaugural a cargo de Alejandro Piscitelli (http://www.filosofitis.com.ar)
18:30h. Debate
19:00h. Las redes sociales en el mundo de la empresa | Genís Roca (http://www.genisroca.com | www.rocasalvatella.com)
20:00h. Debate
20:15-21:15 h. Mesa Redonda con José Aguirre (Bestiario), Icaro Moyano (Tuenti), y Gregor Gimmy (Sclipo). Modera Tíscar Lara

Sábado 4 de julio
9:30h. Entender, producir y utilizar las redes | Francis Pisani
10:30h. Debate
10:45h. Descanso
11:00h. Las redes sociales desde el análisis científico | Isidro Maya
12:00 h. Debate
12:15 h. Descanso
12:30h. Las redes sociales en la esfera política | Antonio Gutiérrez Rubí (http://www.gutierrez-rubi.es)
13:30h. Debate
14.00h. Cierre y despedida

08 junio 2009

Acción viral e innovación social: ¿Cómo peatonalizar un espacio público desde Facebook?

El reto ya no es tanto contar con el conocimiento tecno-científico, sino la capacidad de movilizar a un colectivo, más o menos grande y coordinado, para desarrollar un proyecto y acción colectiva para lograr unos objetivos específicos. El reto ya no es tanto la innovación tecnológica y en productos como la innovación organizativa y, finalmente, la innovación social. En estos ámbitos están produciéndose experiencias sumamente interesantes sobre las que espero ir reflexionando a partir de ahora. En Soitu | Piel digital he empezado con un caso que combina innovación social, tecnología y los métodos de aprendizaje basados en el pensamiento de diseño: Acción viral e innovación social: Peatonalizar tu calle desde Facebook.

El concepto de innovación social se está haciendo popular últimamente, en gran medida como respuesta a una situación de crisis que nos muestra como la innovación entendida como un proceso asociado única y exclusivamente al ámbito económico y empresarial no es suficiente para garantizar el desarrollo social. En este sentido, los espacios públicos juegan un papel esencial al ser los escenarios donde se desarrolla, o se debería desarrollar, buena parte de la participación activa de los ciudadanos en la construcción de la ciudad; una suerte de urbanismo emergente o P2P que está muy alejado del paradigma convencional de la planificación urbanística centralizada y dependiente de especialistas y políticos. Frente al modelo de las clases creativas, popularizado por Richard Florida, que asocia creatividad con crecimiento económico pero que al tiempo puede provocar mayores desigualdades dentro de las ciudades, la innovación social puede entenderse como un proceso inclusivo en que la creatividad ciudadana contribuye a mejorar la ciudad vivida por todos los vecinos.

Pero, ¿cómo se genera innovación social? y ¿cómo esa innovación puede ayudar a revitalizar los espacios públicos? Como ya he comentado en otras ocasiones, la solución no es simple y pasa por la combinación de políticas que generen oportunidades, el empoderamiento ciudadano basado en la acción colaborativa y el uso de la tecnología para generar redes sociales activas. Internet surge como plataforma organizativa para, en contra de algunas visiones apocalípticas que asocian al antes conocido como ciberespacio con la debilitación de las vida social, generar acciones que se trasladan a los "espacios analógicos" reforzando las redes ciudadanas.

Palo Alto Pedestrian Mall La d.school de la Universidad de Stanford, un ejemplo de la aplicación del paradigma del pensamiento de diseño a la educación en gestión empresarial, lleva unos años impartiendo el curso conocido como CIA, Creating Infectious Action, basado en el desarrollo de proyectos colaborativos por grupos de estudiantes que pretenden llegar al "mundo real" y no quedarse en meros ejercicios teóricos. Bob Sutton, uno de los profesores del curso, ha publicado en su blog varios posts sobre los proyectos que desarrollan este año sus estudiantes (Turning Palo Alto's University Avenue into a Pedestrian Mall? y The Palo Alto Pedestrian Mall Controversy) en que el curso está dedicado a encontrar métodos para "Kill Gas" o dicho de otro modo, para desarrollar y poner en marcha ideas que reduzcan el consumo de gasolina.

Web Palo Alto Pedestrian Mall Uno de los proyectos que lidera cuatro estudiantes y que ha nacido de este curso se denomina Palo Alto Pedestrian Mall y plantea el cierre de varias manzanas de la University Avenue, la calle central de Palo Alto donde se ubica la Universidad de Stanford, al tráfico rodado. Para diseñar su propuesta han realizado previamente observaciones del tráfico así como entrevistas con los diferentes actores de ese espacio público (comerciantes, clientes, funcionarios municipales, etc). Para diseñar su propuesta final de peatonalización han prototipado diferentes soluciones que han puesto a prueba con los usuarioas hasta alcanzar su propuesta definitiva. Finalmente, han puesto en marcha una campaña de comunicación y de activismo social con el fin de lograr trasladar la idea a la agenda política y al debate público.

Map Palo Alto Pedestrian Mall Otro de los profesores, Diego Rodríguez en su blog Metacool, ha ayudado a la viralización de la campaña con Please help us kill gas in Palo Alto! CIA 2009!, al tiempo que explica los detalles de la propuesta que se basa en "la transformación en un parque urbano solo completamente peatonalizado con restaurantes al aire libre, performances callejeras, eventos comunitarios, árbolado y jardines, y una infraestructura adecuada para bicicletas". Como señala Rodríguez, este modelo urbano es bastante habitual en las ciudades europeas y ha demostrado su potencial para revitalizar el comercio y promover métodos alternativos de transporte así como para reforzar el sentido de comunidad. También es cierto que, a pesar de todo lo anterior y al menos en España, cada vez que se anuncia una iniciativa de este tipo surgen innumerables polémicas y grupos de oposición.

La campaña de peatonalización se organiza en su mayor parte en Internet, contando con un grupo en Facebook extraordinariamente activo teniendo en cuenta que lleva funcionando pocos días y el público objetivo es limitado; ha llegado a alcanzar unos 1700 miembros en apenas dos semanas; además utilizan twitter o Flickr para difundir mensajes y materiales gráficos. La consecuencia ha sido una fuerte presencia en prensa y medios digitales además de un alto grado de interés de los repsonsables políticos de esa ciudad.
Una de las referencias más relevantes ha sido el artículo de Julia Kirby, de Harvard Business Publishing, en el HBR Editor's Blog (Starting a Movement, Learning to Lead).

Por supuesto, el proyecto, como comenta Bob Sutton, ha generado un importante debate en la comunidad local acerca del acierto de la idea. Un ex-alcalde se ha mostrado partidario mientras otra gente la critica duramente (en el grupo de Fcebook se pueden seguir algunos de estos debates). Finalmente, y este es uno de los principales indicadores de éxito del proyecto, la propuesta ha sido tratada en la agenda de la Palo Alto Planning and Transportation Commission.

Puede parecer sorprendente que un proyecto de innovación asociada con el diseño acabe desembocando en una campaña de activismo social. Pero en realidad, este proceso es bastante común incluso cuando los participantes inicialmente inician el proceso pensando más en un objeto o intervención puntual. Por ejemplo, en mi experiencia en talleres de procesos de innovación colaborativa (como los que realizamos en el Mercado Atlántico de Creación Contemporánea (MACC) con e-Cultura o en el laboratorio de proyectos colaborativos interdisciplinares en la Universidad de Salamanca con el Medialab Prado), una buena parte de los proyectos que han surgido incorporan algún tipo de acción social (que se acaba materializando en prototipos de una campaña de comunicación o de activismo). Es precisamente esta parte de los proyectos la que acaba muchas veces por identificarse como la clave para el éxito del proyecto.

Pero regresando al post de Diego Rodríguez, encontramos una explicación clara de por que el proyecto de la peatonalización del centro de Palo Alto es un buen ejemplo de aplicación del pensamiento de diseño a las campañas virales. Existen tres principios básicos para generar una "acción infecciosa":


1. crear una oferta memorable (en este caso una zona peatonal en Palo Alto)
2. tejer historias "pegajosas" alrededor de la propuesta (como "romper la carretera y crear un verdadero y bello espacio comunitario")
3. identificar las comunidades receptivas a la propuesta y a las historias, encender algunos pequeños fuegos y añadir gasolina durante un tiempo para avivar ese fuego

De hecho, ese post es en si mismo es una llamada a la acción (a la difusión viral del mensaje) y por tanto es parte de la campaña. Estas reglas básicas de una acción viral nos muestran que los movimientos sociales no pueden gestionarse pero si se pueden cultivar crenado condiciones para que florezcan, como explica en otro post Diego Rodríguez (Leading tribes, cultivating movements, part II). Pero además podríamos añadir una cuarta regla dado que este tipo de acciones, por muy "físico" que sea su objetivo, se desarrollan ya en gran medida en los espacios digitales.

29 abril 2009

¿Y si Sid estuviese en lo cierto? Cultura digital y prácticas creativas en educación

ASCII soupComo explicaba en mi anterior post, he coordinado el monográfico Cultura digital y prácticas creativas en educación que acaba de aparecer en el volumen 6 (número 1) de la Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento (RUSC) publicada por la Universitat Oberta de Catalunya. Mi artículo de introducción (pdf) pretendía hacer una breve presentación de los cinco artículos principales que constituyen el monográfico y a la vez dibujar mi visión personal sobre el nuevo escenario donde se desarrolla y desarrollará la educación en los próximos años. Pero, en realidad, leyendo un post en Davos Newbies, Sid, not Andy, me di cuenta que de lo que quería hablar era de ... Toy Story. Mi texto, de una forma un tanto oscura no hace más que proponer que intercambiemos nuestras opiniones sobre dos de los personajes de la película. Andy usa sus juguetes tal como se esperaría de un "niño bueno"; mientras Sid arranca la cabeza de un muñeco para pegarsela a otro ... Andy representaba la educación, Sid la transgresión. Quizás vaya siendo hora de cambiar los papeles: Sid no hace más que experimentar de un modo creativo, aunque un tanto salvaje, con los materiales que tiene a mano para construir nuevos juguetes y, por tanto, nuevas realidades. Mientras Andy aprenderá a hacer lo que ya se hacía antes, puede que excelentemente, pero no creará nada nuevo.

La imagen que he utilizado aquí la encontré en el post del blog de la cátedra UNESCO donde se presentaba el monográfico. Se titula ASCII soup y su autora es Jessica Reeder. Esa sopa de letras representa el caos que Andy ve en la red; caos en el que Sid será capaz de componer múltiples textos y significados.

Dicho esto, mi introducción aportará poco, pero en todo caso la dejo aquí por si alguien prefiere los textos largos para aproximarse a los problemas simples.

Resumen

Los artículos incluidos en el monográfico sobre "Cultura digital y prácticas creativas en educación" analizan el impacto que la tecnología digital e Internet están teniendo en la educación, entendida como un como proceso basado en conocimiento, comunicación e interacciones sociales. Profesores y estudiantes se transforman drásticamente por la emergencia de la cultura digital, provocando la necesidad de cambios en el papel y organización de las propias instituciones educativas. En concreto la web 2.0 ha permitido la aparición de prácticas creativas y colaborativas que favorecen el aprendizaje basado en problemas y el “do it yourself” como estrategias educativas. Estas experiencias suceden en ocasiones en los márgenes de la educación formal. Asimismo las propias tecnologías educativas han sufrido una evolución, que no es ajena a los cambios culturales, desde modelos centralizados y cerrados a otros abiertos y basados en la “computación en la nube”.

Sociedad Red y cultura digital

La irrupción de la tecnología digital en general y de Internet en particular en los últimos años ha provocado cambios extraordinariamente relavantes en nuestra sociedad configurando lo que podríamos definir como un nuevo paradigma cultural. Se han modificado los comportamientos individuales y los modelos organizativos y, especialmente, aquellos procesos que afectan a la producción, distribución y uso de conocimiento y, por tanto, a la comunicación. En estos cambios es muy relevante el papel de la tecnología digital dado que por una parte reduce los costes de comunicación y producción de conocimiento y, al tiempo, Internet incorpora en su propio diseño el modelo organizativo en red. Es la interacción de ciudadanía, organizaciones y tecnología la que configura la Sociedad Red.

La educación, como proceso basado en conocimiento, comunicación e interacciones sociales se ha visto afectada de forma radical por la emergencia de la cultura digital que ha transformado a sus actores, profesores y estudiantes, provocando la necesidad de cambios en las propias instituciones educativas. Este número monográfico sobre "Cultura digital y prácticas creativas en educación" pretende desarrollar un análisis de las prácticas creativas y colaborativas digitales centrándonos en los usos de la web 2.0 y sus evoluciones tecnológicas y sociales en la educación. Esta transformación supone un reto esencial dado que, a pesar de que vivimos ya en una sociedad red, siguen existendo muchos espacios, que afectan a una parte de los ciudadanos y de las élites que gobiernan nuestras instituciones 'desconectados' que desconocen la naturaleza de estos cambios y, como consecuencia, manifiestan en muchos casos temores y resistencias a esta transformación.

Pero además este proceso de cambio es multidimensional y así, mientras las instituciones tradicionales intentan, con mayor o menor éxito, integrar tecnologías, una parte de la comunidad educativa explora ya nuevos caminos al margen de las instituciones al entender que no nos enfrentamos solo ni principalmente a un reto tecnológico, sino a un cambio cultural en que la tecnología actúa como facilitador al tiempo que permite a los actores implicados independizarse en gran medida de las estructuras organizativas convencionales (que en muchas ocasiones actúan como barreras para la colaboración). Por tanto coexisten, en muchas ocasiones de modo conflictivo, en estos momentos formas convencionales de educación, en las que la tecnología tiene mayor o menor implantación, con otros tipos de modelos radicalmente diferentes al convencional y unas comunidades de práctica empoderadas gracias a la irrupción de la tecnología digital que desarrollan formas de aprendizaje basadas en una actitud “do it yourself” (DIY; “hágalo usted mismo”). Estas actitudes, comunidades y usos de la tecnología son tan antiguos como la propia Internet pero han vivido un extraordinario desarrollo en los últimos años, a partir de 2003, en paralelo con la explosión de la web 2.0.

Evolución tecnológica

En las universidades abundaron en la década de 1990 (y continuaron su predominio en los inicios del siglo 21) los Learning Management Systems (LMS) basados en sistemas cerrados que integran diferentes utilidades de gestión de contenidos y personas (estudiantes). Son herramientas disponibles comercialmente y dotadas de numerosas funcionalidades pero de difícil aprendizaje. Su propia arquitectura hace muy complicada su adpatación a necesidades específicas fuera de las predefinidas por el propio sistema. Por úlitmo, al ser sistemas cerrados “atrapan” a sus usuarios que cuando deciden cambiar a otro tipo de plataformas no pueden, en muchos casos, exportar su información o lo hacen con grandes dificultades.

Muchas universidades pasaron en los últimos años por varias fases en el uso de LMS. Inicialmente muchas intentaron desarrollos propios que tuvieron una vida corta al comprobar la dificultad de mantener un ritmo y calidad de desarrollo comparables a los de comunidades abiertas o iniciativas privadas. Así por ejemplo, a finales de los 1990 surge el antecesor de Blackboard, WebCT, como una iniciativa comercial que es adoptada por muchas universidades españolas. Pero el elevado coste de este tipo de plataformas, hace que muchas universidades en España hayan ido abandonando estos LMS comerciales para utilizar plataformas abiertas y basadas en software libre como Moodle.

Pero todas las funcionalidades propias de los LMS convencionales pueden ser desarolladas también con herramientas de la web 2.0 que permiten la creación, gestión, colaboración y publicación. Además estas herramientas son de código abierto y/o presentan APIs abiertas, y por tanto permiten su personalización e integración, son gratuitas o de coste muy bajo, su aprendizaje es fácil y se pueden adaptar de modo sencillo y rápido a necesidades específicas, sin que se necesiten grandes conocimientos técnicos. Por último, en oposición a los LMS basados en una arquitectura centralizada y controlada por la institución educativa, la web 2.0 vive en “la nube” en múltiples servidores y servicios externos.

Esta transformación tecnológica acompaña y en cierta medida provoca otros procesos de cambio cultural mucho más relevantes que describía brevemente más arriba. Por ejemplo, la adopción de herramientas de la web 2.0 descentralizadas genera un conflicto entre instituciones y usuarios al modificarse las estructuras de control sobre los contenidos y las actividades de las personas. En todo caso, la transición de sistemas cerrados a abiertos y de arquitecturas centralizadas a distribuidas facilita el fortalecimiento de formas de aprendizaje en las quew se prima la iniciativa del estudiante y sus capacidades creativas e innovadoras. Así los estudiantes en estos nuevos modelos deben actuar cada vez más como socios y pares del profesor en la construcción de conocimiento como una estrategia de aprendizaje. Los estudiantes deben participar activamente en el proceso de aprendizaje y deben colaborar tanto entre ellos como con los profesores trabajando tanto individualmente como en equipo. Los profesores cambian radicalmente sus funciones tradicionales al tiempo que se diversifican las formas en que participan en el proceso de aprendizaje tomando papeles de consultores y facilitadores de información, facilitadores del aprendizaje, diseñadores de medios, moderadores y tutores virtuales y/o presenciales, orientadores, y evaluadores continuos. A pesar de este papel de evaluadores, que no desaparece, el proceso de evaluación se hace en realidad más transparente y objetivo al introducir objetivos que pueden ser evaluados externamente (por ejemplo, que los artículos de la wikipedia alcancen un determinado estatus).

Medios digitales y aprendizaje formal e informal

Pero no todo el proceso educativo que experimenta una persona, ni mucho menos, es dependiente del aprendizaje formal y de las instituciones educativas. De nuevo Internet surge como plataforma donde se desarrollan procesos de aprendizaje informal que no pueden ser ya obviados por el sistema educativo. Esta es una nueva fuente de conflictos y oportunidades que debe ser gestionada adecuadamente, pero existe una brecha entre la realidad cotidiana y la visión de esa realidad que se maneja habitualmente en los debates públicos. Mientras sectores crecientes de la población viven cada vez con mayor intensidad "vidas digitales" en las que en su realidad cotidiana la tecnología y medios digitales son esenciales, existe una fuerte percepción de que Internet es una fuente de innumerables peligros y un factor de degradación de nuestra vidal social y cultura. Es especialmente preocupante esta divergencia en el caso de los jóvenes que, por una parte, son usuarios intensivos de la tecnología que incorporan a su cultura y prácticas, y finalmente a su aprendizaje, pero al tiempo son los sujetos pasivos sobre los que vuelca su preocupación la sociedad a través de la educación. No es posible ya diseñar estrategias educativas eficaces y adaptadas a la la era digital de espaldas a estas nuevas realidades.

El conocimiento de la realidad es una parte esencial de la solución y, al fin, empiezan a aparecer evidencias relevantes procedentes de las ciencias sociales que nos informan sobre las formas en que los jóvenes utilizan y aprenden con los medios digitales. La reciente publicación de los resultados del proyecto Digital Youth Research (Kid's Informal Learming with Digital Media), que forma parte de la Digital Media and Learning Initiative de la Fundación MacArthur ha permitido aportar información detallada sobre los usos que los jóvenes hacen de los medios digitales y el papel que juega Internet en su aprendizaje tanto dentro de las instituciones educativas como, especialmente, en el "mundo exterior".

Entre las conclusiones de este proyecto cabe destacar las evidencias que indican que los medios digitales se usan de un modo intenso y ubícuo para relacionarse en dos tipos de comunidades y redes. Por una parte nos encontramos con las redes locales de "amigos" asociadas normalmente a actividades y organizaciones locales; estas "comunidades online íntimas a tiempo completo" se comunican mediante llamadas desde móviles, SMS y mensajería instantánea en los periodos del día en los que no se encuentran en el mismo lugar físico. Por otra parte surgen las redes de interés, de alcance global y donde se relacionan con otras personas (jóvenes y adultos) con intereses similares independientemente de su localización geográfica. En estas segundas redes es donde se desarrollan especialmente las capacidades creativas (escritura, video ...) y proporcionan un canal para ganar visibilidad y reputación entre sus pares. En las redes de interés surgen fromas de participación que conforman un aprendizaje informal, al margen de las instituciones educativas, basado en la colaboración con otros usuarios (una forma de educación P2P) y en el ensayo y error, la exploración y el bricolaje.

Por tanto, los jóvenes adquieren principalmente sus competencias digitales y habilidades tecnológicas en estos espacios digitales informales y su actividad es eminentemente social y apasionada. A diferencia del aula, los jóvenes prefieren los espacios digitales por la autonomía y libertad que les proporciona y por que el estatus y autoridad vienen determinados por sus habilidades y no por una jerarquía pre-establecida.

Lo realmente relevante de este proyecto son las implicaciones que sus resultados tienen para el diseño de la educación y los nuevos papeles que deben jugar las instituciones educativas que deben facilitar este proceso de aprendizaje crítico de modo que los estudiantes adquieran las competencias imprescindibles para desenvolverse en la sociedad contemporánea. Para este objetivo, se debe aceptar la experimentación y exploración social que caracteriza a los medios digitales. La educación sucede ya más fuera que dentro de las aulas y por tanto, las instituciones tradicionales deben saber adaptarse y ser útiles en este nuevo contexto. Pero, las instituciones educativas y las familias siguen siendo relevantes. El uso de la tecnología no provoca, de modo determinista, el desarrollo de ciertas competencias por los jóvenes. Podríamos identificar dos formas de experiencia en Internet. Para muchos jóvenes Internet es un gran espacio basura de banners, sitios con información inexacta, y con intenciones exclusivamente comerciales. Es precisamente la actitud y el trabajo de padres y educadores la que puede marcar la diferencia y hacer que los jóvenes pasen de perder el tiempo en este tipo de Internet a utilizar los espacios de aprendizaje y socialización que también existen en la red.

Cinco visiones de la cultura digital y las prácticas creativas en educación

Los cinco artículos que componen este monográfico abordan desde diferentes puntos de vista y combinando el análisis teórico con los casos prácticos los cambios que la cultura digital genera en los procesos educativos, y para ello se aborda tanto el papel de la tecnología como los puntos de vista sociales y comunicativos.

Aníbal de la Torre, en “Nuevos perfiles en el alumnado: la creatividad en nativos digitales competentes y expertos rutinarios”, parte de la premisa de que la sociedad demanda nuevos perfiles profesionales y responsabilidades ciudadanas para las que son precisas desarrollar competencias comunicativas basadas en los medios sociales digitales, pero este proceso no está predeterminado por la tecnología ni es solo ni principalmente una cuestión instrumental. Ese es el nuevo reto que deben afrontar las instituciones educativas y especialmente aquellas situadas en las fases iniciales del proceso formativo, como las que analiza este autor en su artículo.

Tíscar Lara, en “El papel de la universidad en la construcción de su identidad digital”, analiza las transformaciones que operan por la emergencia de la cultura digital y el nuevo papel que puede y debe desempeñar la universidad. En particular este artículo se detiene en el análisis de lo que la autora considera los elementos característicos de la cultura digital: la participación, la remediación y el bricolaje. En este sentido, se propone una transformación radical para convertir a la universidad en un papel de comisariado.

Enrique Dans, en “Educación online: plataformas educativas y el dilema de la apertura”, analiza la evolución tecnológica, herramientas y plataformas educativas, que han acompañado a la irrupción de la cultura digital en el entorno educativo. Por una parte los Learning Management Systems han se desarrollado bajo dos modelos, cerrado y abierto. Pero la innovación más relevante es la aparición de las herramientas distribuidas propias de la web 2.0 y la “computación en la nube” que provocan la práctica desaparición de las plataformas como tales y, en ese proceso, un cambio en las estrategias institucionales y en su propio papel como gestores de contenidos y de conocimiento.

Jim Groom y Brian Lamb, en “The un-education of the technologist”, a partir de análisis de casos dibujan un panorama de las transformaciones experiementadas por el aprendizaje universitario y en particular de los modelos abiertos y basados en la colaboración. El artículo constituye en si mismo un experimento de traslación de la narrativa blog al mundo de las publicaciones académicas. A través de una colección de casos, se narra lo que los autores denominan una “revolución” que sucede en los márgenes del sistema universitario. Comunidades de profesores y estudiantes están empezando a usar las herramientas y cointenidos abiertos y distribuidos propios de la web 2.0 como platafromas de aprendizaje en red en las que los roles de profesores y estudiantes se tranforman radicalmente.

Por último, Alejandro Piscitelli, en “Facebook. Esa reiterada tension entre la sobrepromesa y la invención de nuevos mundos”, realiza uno de los primeros análisis sobre el potencial de una de los servicios de redes sociales más populares, Facebook, como plataforma para la alfabetización digital y mediática. Por lo emergente de este fenómeno este artículo tiene mucho de exploración de escenarios de futuro y al tiempo de reflexión sobre la confrontación y/o sinergias entre el aprendizaje formal e informal. Pero además, este artículo tiene el interés de adentrarse en las incertidumbres que genera la aparición continua de nuevos servicios tecnológicos susceptibles de provocar cambios culturales importantes, pero también de desaparecer del espacio público digital tras un breve periodo de atención intensa.

28 abril 2009

Manifiesto MACC: Sobre la creación y los creadores contemporáneos

Este sábado finalizó el Mercado Atlántico de Creación Contemporánea (MACC) después de tres intensos días en el Auditorio de Tenerife. Para mi ha sido además la oportunidad de conocer por primera vez a la mayor parte de la red
e-Cultura que ha trabajado intensamente en la organización y dinamización del mercado. Contaremos más sobre nuestra experiencia en próximos posts, pero por el momento me parece interesante hacerme eco de "Manifiesto MACC", un texto colectivo que se hizo público en la finalización del evento y que reflexiona sobre el significado de la creación y del creador en nuestros días. Creo que, en un momento en que la el arte en particular y la creación en general se enfrentan a grandes retos, este texto es especialmente interesante para estimular el análisis crítico, el debate y, ojalá, la acción creativa y transformadora.

25. abril. 2009. Santa Cruz de Tenerife

Somos una comunidad de creadores que, desde el Mercado Atlántico de Creación Contemporánea (MACC), concibe la creación contemporánea como un ejercicio radicalmente distinto al del pasado y que nos exige nuevas responsabilidades artísticas y sociales.

La creación contemporánea no gira, como en las prácticas convencionales, alrededor del producto sino del proceso. La creación nos enfrenta más a un trayecto que a un resultado, más a un procedimiento que a una meta. En el arte y la cultura de comienzos del siglo XXI más que las obras o las piezas, importan las experiencias, los caminos. Más el cómo que el qué.

Ya no es significativa la disciplina que el creador practica, sino su actitud ante el proceso de creación. Da igual que sean las artes plásticas, el diseño audiovisual, la música, la arquitectura, las artes escénicas o la literatura; da igual que uno sea artista o artesano; que cree productos o propicie vivencias. Lo que importa es la actitud con que lo haga. Hoy, creador es quien hace pan o quien lo lanza al público en una perfomance. O ninguno de los dos.

La creación no es sólo el ejercicio individual del artista sino el talento colectivo de los grupos. Antes se entendía que el proceso creativo se limitaba a la acción del artista. Ahora sabemos que en ese proceso intervienen otros actores sin los cuales no hay creación. Porque el creador ya no está sólo frente a la obra. Su trabajo depende también del trabajo de los otros. No hay creación contemporánea si no admitimos esa interdisciplinariedad.

El reconocimiento de lo colectivo, del carácter colaborativo de los procesos de creación, nos obliga, incluso, a revisar el concepto de autoría, la noción de propiedad intelectual. Lo contemporáneo ha difuminado las fronteras entre el autor y el usuario, entre la creación y la función de lo creado.

La creación contemporánea no entiende de especialidades. En nosotros se hace evidente que el mestizaje y la diversidad es el argumento principal de la vida. La hibridación es consustancial a las nuevas tendencias creativas. Ni siquiera hay creadores para la cultura, sino desde la cultura.

El proceso artístico no es sólo estético sino ético. Para superar las crisis, como ésta que ahora nos preocupa, es necesario figurarnos lo que no existe. Y los creadores, acostumbrados a la imaginación, reclamamos nuestro papel como imaginadores del futuro. El creador tiene una responsabilidad ante los tiempos, aunque sea sólo la responsabilidad del presentimiento, de la visión que niega la evidencia. Porque si las certezas repiten modelos conocidos; los presentimientos, en cambio, proporcionan nuevas posibilidades.

El MACC ni es ni quiere ser un exhibidor de artistas; sino un exhibidor de procesos creativos. Con esa voluntad, y con la de seguir siendo punto de encuentro, proclamamos nuestra determinación de seguir encontrándonos aquí o en cualquier otro sitio del Atlántico.

26 abril 2009

mySociety. Ciudadanos digitales por la transparencia democrática

Siguiendo con mi anterior post donde introducía algunas ideas y preguntas sobre ciudad híbrida y urbanismo P2P, en Soitu | Piel digital he analizado unos de los mejores proyectos, en mi opinión, de apropiación ciudadana, facilitada por organizaciones, de las tecnología para la participación y el control político: mySociety. Ciudadanos digitales por la transparencia democrática

Retomo la serie de posts que estoy dedicando al curso celebrado en Octubre de 2008 en Barcelona
Sociedad Red: Cambios sociales, organizaciones y ciudadanos. En esta ocasión trataré sobre la ponencia de Tom Steinberg y sobre el proyecto de la organización no gubernamental de la que es Director, mySociety. También pueden consultarse los posts que publicaron sobre Tom Steinberg, mySociety y su ponencia tanto Ethan Zuckerman, Crowdsourcing, humor, participation, como Ismael Peña, Citizenry in the Network Society (II). Además me servirá de introducción a una serie de posts que publicaré en los próximos días sobre tecnología, ciudad y participación ciudadana.

mySociety es una fundación que promueve proyectos usando Internet como plataforma para promover el control ciudadano sobre la actividad política y marcar la agenda política. Tom Steinberg ha sido un analista político que se dio a conocer con su trabajo en la Unidad de Estrategia del Primer Ministro británico y es el autor de algunos informes de referencia como el reciente es The Power of Information review, del que es coautor junto con Ed Mayo por encargo de la Unidad de Estrategia.

El objetivo global de mySociety es crear herramientas y mecanismos para asegurar y maximizar la transparencia democrática como una vía para el empoderamiento ciudadano. Su objetivo no es la producción de contenidos, solo las plataformas para que otros los generen, ni a la financiación de campañas. Steinberg utiliza Amazon como una analogía a su modelo de funcionamiento: en muchos de sus proyectos los usuarios generan información principalmente por su propio interés (por ejemplo en FixMyStreet), pero la base de datos resultante ofrece a otros usuarios datos de interés (problemas en un área, respuesta de una determinada administración …). Al tiempo estas plataformas tienen un papel importante facilitando la conexión entre personas con intereses similares en una misma área geográfica y por tanto son un dinamizador de acciones colectivas.

Los proyectos de mySociety proporcionan excelentes ejempos de las posibilidades que ofrece la red para el ciudadano para marcar la agenda política. A continuación resumo los elementos básicos de algunos de estos proyectos, tal como los explicó Steinberg en Barcelona. [Ya anteriormente había escrito sobre los proyectos de esta organización: Mapas para decidir donde vivir, sobre sus mapas de tiempos de transporte o
sobre FixMyStreet]

Proyectos de mySociety

WriteToThem. Fue su primer proyecto y su idea es extraordinariamente sencilla: ofrecer n sistema simple con plantilla para escribir un correo electrónico al político. De este modo permite a los ciudadanos establecer una comunicación directa con sus representantes políticos, desde el nivel local al nacional. Muchos de los políticos que utilizan este sistema han señalado que nunca antes habían tenido una relación así con sus electores.

TheyWorkForYou. Sitio constituido por fichas sobre la actividad pública y biografía de los políticos. Incluye su registro de votaciones a las diversos proyectos, las comisiones en que participa y sus temas de interés en los que se muestra activo, incrustando incluso los videos de las intervenciones. Además establece un seguimiento de las leyes que pasan por los parlamentos. El sistema “traduce” las bases de datos a un lenguaje natural de modo que el ciudadano pueda acceder más fácilmente a la información. Los voluntarios son los que alimentan los contenidos mediante herramientas que permiten rastraear los sitios oficiales y trasladar y organizar la información en este sitio.

they work for you

Esta plataforma ha sido el origen de otro proyecto que no se vincula ya a mySociety, The public whip, donde se analiza la historia de las votaciones de los parlamentarios británicos.

FixMyStreet (ver post anterior sobre este proyecto). Una plataforma donde los ciudadanos pueden denunciar problemas que afectan a las infraestructuras y mobiliario urbano de sus calles, mediante una breve descripción y una fotografía. El sistema incluye un RSS personalizado por tipos de problemas, por políticos responsables y geográficamente. Su última mejora ha sido el lanzamiento de un interfaz para el iPhone. Parte del éxito de este proyecto se ha debido a la labor que realiza mySociety haciendo llegar a los responsables los problemas que aparecen en cada ciudad y dándole publicidad a la resolución, o no, de los mismos.

fix my street

Pledge Bank. Peticiones de los usuarios para campañas sociales (por ejemplo, donaciones de libros para una biblioteca, reclutamiento de gente para seguir un proceso electoral, recaudación de fondos para una determinada campaña …).

pledgebank, how it works

WhatTheyDonKnow. Sobre la historia de peticiones de información a las administraciones públicas.

what do they know

- No 10 Petitions Website (descripción en el sitio de mySociety). La oficina del Primer Ministro británico (situada en el número 10 de Downing Street) encargó a mySociety una plataforma digital de código abierto para peticiones de ciudadanos. Cuenta en estos momentos con unos 8 millones de firmas y ha sido ampliamente utilizada por los medios de comunicación para la elaboración de noticias y reportajes. Además, al estar disponible su código, ha empezado a ser adaptada para su utilización por ayuntamientos.

Además de estos y otros proyectos que mySociety desarrolla para el Reino Unido, han participado en otros similares en países como Nueva Zelanda, Rumanía, Holanda, … (Por ejemplo: OpenAustralia, TheyWorkForYou.co.nz). En ocasiones son otras organizaciones las que desarrollan proyectos inspiradas por el trabajo de mySociety (por ejemplo el video Trailer BerlinInJuly muestra una "no-conferencia" internacional organizada por mySociety sobre eDemocracia donde se reunieron representantes de algunas de estas organizaciones, ninguna de ellas española).

Algunas lecciones de la experiencia de mySociety

En su intervención en Barcelona, Tom Steinberg identificó una serie de lecciones que han aprendido de su trabajo en mySociety y que serán muy útiles a cualquier persona u organización que trabaje en activismo y tecnología. Así destacó la necesidad de este tipo de activismo que va más allá de las iniciativas indiividuales. Así, en su opinión, por ejemplo en en España o Francia existen muchos bloggers políticos pero escaso activismo digital en el ámbito político.

Por otra parte, la experiencia de los proyectos de mySociety permiten proponer una serie de recomendaciones de diseño sobre las webs como mantener un interfaz simple, eliminar utilidades innecesarias, o presentar la información en el lenguaje del ciudadano y no en el del gobierno.

Por último, en su labor de seguimiento de sus proyectos han detectado cambios en la actitud y comportamiento de los políticos en respuesta a sus campañas. Este tema es analizado en el artículo sobre Tom Steinberg y mySociety que apareció en The Guardian, The former insider who became an internet guerrilla, que resalta como el activismo de esta organización es tenido en cuenta por los políticos británicos, aunque menos de lo que desearían.

Otro elemento positivo es que ninguno de sus proyectos, alguno ya con varios años de funcionamiento, ha desaparecido y todos siguen activos. De hecho los mayores rechazos a sus proyectos, como no podía ser de otro modo, ha provenido de los propios políticos y de las administraciones públicas que en algunos casos critican el aumento en el tráfico de solicitudes y correo (que ellos entienden como un problema) que reciben procedente de los ciudadanos. Pero al tiempo también es cierto que otros políticos utilizan estas plataformas como un canal rápido y cómodo para seguir la respuesta ciudadana a sus políticas e incluso para mantener un canal abierto de comunicación. Lo que para algunos, cómodos en los sistemas de comunicación analógicos más controlados y unidireccionales, es un problema para otros, que aceptan y saben desenvolverse en las redes digitales, es una gran oportunidad.

25 abril 2009

Sobre ciudad y tecnología: ¿ciudad híbrida, urbanismo P2P?

Me encuentro ahora mismo en Candelaria, en la Isla de Tenerife, participando en iCities 2009. Tendré una breve intervención en la mesa redonda "La fusión de ciudad + tecnología como polo de desarrollo" (programa). El tema me ha interesado y preocupado desde hace mucho tiempo y más ahora por el nuevo contexto social y urbano al que nos enfrenta la crisis y por mi propia participación en algunos proyectos como el taller La Ciudad híbrida que organizamos con la UNIA y algunos otros que espero poder comentar aquí en el futuro.

Tanto en este blog como en Soitu | Piel digital publicaré en las próximas semanas algunos posts sobre estos temas, centrados en lo que significa la tecnología en la dinámica urbana y a como los modelos tecnológicos se acoplan con modelos sociales y políticos para configurar realidades urbanas alternativas y contrapuestas. La tecnología es importante pero no determina la realidad y creo que ha llegado la hora de reflexionar y actuar sobre los usos sociales y políticos de la tecnología. Mi intervención de esta mañana tratará sobre algunos temas que estoy preparando para las sesiones teóricas del taller y que he titulado "De la ciudad híbrida al urbanismo P2P". Este es un resumen provisional:

Las promesas de la unión de tecnología y ciudad comienzan a hacerse realidad, aunque no siempre esa realidad responde a las expectativas creadas. O más bien, en la mayor parte de casos no existían expectativas reales más allá del efecto glamuroso y moderno de la introducción de tecnologías en los modelos convencionales de gestión urbana. Pero la ciudad contemporánea no puede ya entenderse sin la tecnología y las prácticas y cultura digital que genera. Y los modelos de gestión urbano no pueden permanecer al margen de estos cambios sociales. En este sentido, la integración de la tecnología en los espacios urbanos plantea dos retos. Por una parte, la diversidad y complejidad de fuentes de información y bases de datos que soportan el funcionamiento de una ciudad hacen necesario el desarrollo de herramentas de visualización de la piel digital de los espacios urbanos que permitan a los usuarios, sea estos gestores o los propios ciudadanos, apropiarse de la información para la exploración de la ciudad y la toma de decisiones. Pero por otra parte, las plataformas digitales urbanas recuperan un ya viejo debate sobre un concepto tan manipulado como importante como es el de la participación ciudadana. Respecto a este segundo reto nos encontramos básicamente con dos alternativas: 1) diseñar sistemas de información que ofrezcan a los ciudadanos la posibilidad, en el mejor de los casos, de visualizar datos y aportar su opinión sobre unos pocos temas, casi siempre banales, definidos a priori por los responsables urbanos; o 2) diseñar sistemas para la participación abierta que permitan a los ciudadanos contribuir y apropiarse de la información para nuevos usos y para promover debates inesperados y proyectos no planificados a priori.

12 abril 2009

Cultura digital en la ciudad contemporánea: nuevas identidades, nuevos espacios públicos (Piensa Madrid)

Piensa Madrid, capítulo Cultura digital en la ciudad contemporáneaEn el libro Piensa Madrid / Think Madrid recientemente editado por de La Casa Encendida y coordinado por Ariadna Cantís y Andrés Jaque (post anunciando la presentación del libro) aparece mi capítulo "Cultura digital en la ciudad contemporánea: nuevas identidades, nuevos espacios públicos" donde sintetizo muchos de los temas que he tratado en este blog y otros lugares en los últimos meses. La versión pdf de mi capítulo está disponible en español y en inglés. También podéis consultar a continuación la presentación original que utilicé en Octubre de 2008 y el texto completo del capítulo.

Cultura digital en la ciudad contemporánea: nuevas identidades, nuevos espacios públicos


0. RESUMEN

La diferenciación entre espacios y comunidades físicas y virtuales está ya superada. Asistimos a un proceso de hibridación que modifica nuestras identidades individuales, comunitarias y territoriales. Internet ha facilitado el desarrollo de redes globales, pero paradójicamente se ha reconocido menos su influencia en los entornos locales. Sin embargo las tecnologías digitales modifican radicalmente la forma en que nos relacionamos y organizamos en nuestro entorno de modo que vivimos ya en territorios en que lo digital es tan relevante como lo físico. Las redes hiperlocales y los espacios públicos híbridos son las nuevas realidades a las que nos enfrentamos con la irrupción de Internet y la cultura digital en el entorno local.

1. INTERNET LOCAL

“El futuro ya está aquí, aunque mal distribuido” (William Gibson)

La visión más popular identifica a las tecnologías de la información en general, y a Internet en particular, como la razón de la reducción drástica de las barreras geográficas de modo que ahora las personas pueden comunicarse y colaborar globalmente, independientemente de la distancia física que los separa. Aunque esta es una realidad incontestable, también es cierto que el mundo no se ha hecho más “plano” y la actividad económica y la población sigue estando enormente concentrada a nivel mundial. Las ciudades, como concentradores y motores, son la principal razón de esta aparente paradoja.

Pero además de su efecto global, Internet está teniendo un enorme impacto “local” (entendido a diferentes escalas: nacional, regional, urbana …) pero es este un efecto que ha recibido menos atención de la opinión pública. De este modo el desarrollo de esta “Internet local”, entendida como usos locales más que como tecnologías específicas, ha sido mucho más silencioso pero ha acabado por incorporarse en las prácticas habituales de la vida cotidiana de buena parte de la población que, sin embargo no identifica a Internet como un elemento clave de su vida local.

Presentaré a continuación una colección de ejemplos, muy diferentes entre ellos, de ámbitos sociales, económicos o culturales en los que Internet ha modificado radicalmente la forma en que las personas se organizan, comunican y trabajan a nivel “local”. Existen muchos otros, pero estos nos servirán para ilustrar como esta “Internet local” es mucho más importante en nuestras vidas de lo que tendemos a reconocer. Además, la mayor parte de estos casos han sucedido con las tecnologías “convencionales”, sin necesidad de nuevos desarrollos, como los que se engloban bajo una jerga diversa y extraordinariamente ambigua (con conceptos como computación ubícua, read-write urbanism, locative media o “Internet de las cosas”, entre otros). Estas tecnologías están en gran medida orientadas específicamente a entornos locales generando realidades híbridas, fruto de la integración de procesos y elementos analógicos y digitales.

La economía y la organización de la actividad empresarial

– Eficiencia en las transacciones comerciales: La banca en Internet es posiblemente una de las mayores revoluciones que hemos sufrido en nuestra vida cotidiana. Es un cambio que se ha centrado hasta ahora casi exclusivamente en las transacciones y relaciones comerciales y que por tanto suscita escaso interés desde la perspectiva cultural, pero ha alterado los balances de tiempo y las relaciones que establecemos con un elemento eminentemente local como es la sucursal bancaria. Por el contrario, aplicaciones que requieren desarrollos específicos, por ejemplo mediante información geolocalizada, han tenido menor impacto hasta el momento. Un buen ejemplo es la integración de Internet en la gestión del transporte público, aunque existen algunas experiencias pioneras prometedoras como la aplicación de sistemas de información abiertos para el transporte público en Helsinki.

– Redes locales y cultura empresarial. Más allá de la eficiencia, en la economía participan muchos elementos intangibles. Las relaciones sociales son uno de ellos y las empresas necesitan trabajar dentro de un ecosistema de relaciones con otos actores que funciona tanto a nivel local como global. El efecto de la tecnología facilitando la gestión y las operaciones sin necesidad de concentración geográfica es claro, pero al mismo tiempo existen evidencias de que la concentración espacial sigue proporcionando ventajas competitivas.

John Hagel ha analizado en profundidad [1] la importancia del espacio en la economía del conocimiento digital, aparentemente, "liberada" de las restricciones de lo local y organizada con uma dinámica global, utilizando el caso de los microclusters de empresas de tecnología en Silicon Valley y en la bahía de San Francisco. Por ejemplo, las empresas dedicadas a la web 2.0 se concentran en algunos barrios de San Francisco,lo que indica que los efectos locales tienen lugar incluso a escalas menores que las de una ciudad. Este caso es especialmente relevante por que demuestra como una industria claramente global y liberada de las restricciones que provoca trabajar con productos físicos sigue concentrando buena parte de su actividad empresarial ya no en una ciudad sino en algunos barrios. Al tiempo, en este caso se observa claramente como la relación entre Internet, redes digitales, y lo local, redes físicas, opera en ambos sentidos. Estas empresas, que obviamente utilizan intensamente Internet y las tecnologías de la información (como herramientas, como modelo de negocio y como cultura organizativa), muestran que el espacio físico sigue siendo relevante y que ambos espacios, físicos y digitales, son dos partes de una misma realidad.

En el mismo sentido resulta también interesante la explicación de la paradoja del declive de Cleveland [2] como constatación de la importancia de las redes locales (que se generan en parte gracias a la tecnología digital) en la vitalidad económica. Esta ciudad del interior de EEUU sufre en los últimos años un declive industrial a pesar de que cuenta con “stocks” (empresas, infraestructura, universidades, una fuerza de trabajo bien formada …) similares a los que podríamos encontrar en Silicon Valley. La ciudad de Ohio cuenta con una sociedad y un sistema económico con una estructura bastante jerárquica y escasamente conectada en red. Por el contrario, como ya decíamos más arriba, Silicon Valley presenta tupidas redes locales que conectan a los diferentes actores económicos más allá de su estatus. La diferencia es abismal: mientras Cleveland no es capaz de revertir su declive, la región californiana es una de las más activas e innovadoras del mundo.

Los movimientos ciudadanos

– Participación ciudadana. Existe un elevado interés político por lo que se denomina “participación ciudadana”. Pero las iniciativas que surgen desde las administraciones públicas rara vez pasan de ser instrumentos de información y de ratificación de proyectos que han sido ya completamente diseñados sin contar con la opinión de los ciudadanos. Por otra parte, existe en muchas ocasiones un fuerte descontento con las organizaciones oficiales de representación ciudadana en las ciudades, como las asociaciones de vecinos, que al menos en España en muchos casos se han burocratizado y hecho excesivamente jerárquicas y próximas al poder político.

Como ejemplo básico de como los medios sociales, y en particular los blogs, rompen barreras en la comunicación y organización social está el caso de los “blogs de barrios” de la ciudad de A Coruña [3]. Son iniciativas diversas que tienen en común su vocación de informar sobre la realidad más local y que solo en algunos casos son gestionados por la asociaciones de vecinos. Algunos de ellos han sabido integrar servicios tecnológicos (foros, galerías fotográficas, redes sociales …) construyendo una comunidad alrededor de esta plataforma. Estos blogs, que surgen continuamente en diferentes ciudades, pueden contribuir a cambiar una dinámica de poca participación (al menos por una parte de los vecinos) al dar voz (de una forma barata y fácil) a gente que hasta hace poco no tenía canales de comunicación (ni de presión a los políticos locales).

– Activismo ciudadano. Internet y especialmente las herramientas de la web 2.0 facilitan el desarrollo de acciones urbanas de todo tipo, desde denuncias a generación colaborativa de información y conocimiento sobre la ciudad o la mejora de los espacios públicos. El activismo ciudadano combina la acción en las calles con el uso de Internet como plataforma de organización y difusión con lo que logra relevancia y generar un debate público sobre problemas que habitualmente los gobiernos locales no saben o desean publicitar o debatir con sus ciudadanos [4].

– Respuesta ciudadana a las catástrofes. Las grandes catástrofes que se han sucedido en los últimos años a lo largo del planeta han dado lugar a un fenómeno emergente en que los ciudadanos locales y otros de diferentes partes del mundo que desean colaborar en la solución del problema construyen plataformas digitales para gestionar la información (generada por los propios usuarios) sobre la evolución del problema o para organizar la ayuda. John Robb señalaba [5] a finales de 2007 dos plataformas lanzadas por una emisora local de radio y televisión, basadas en Twitter y Google Maps, desde las que se organizó una respuesta ciudadana rápida para informar sobre el desarrollo y amenanza de los incendios que asolaron California ese año.

La acción política

El desarrollo en Internet de la campaña electoral de Barack Obama en las primarias y presidenciales estadounidenses, conocida como la triple “o” (“Obama Online Operation”), ha sido espectacular y un éxito rotundo [6]. Es difícil entender el éxito de Obama sin la ayuda que ha significado Internet. En poco más de un año han logrado cohesionar un equipo fuerte y una extensa red de contenidos y activistas organizados en la plataforma BarackObama.com. Para ello han seguido en buena medida el modelo de start-up tecnológica y, en concreto, se han apoyado en las herramientas, cultura y estrategias de la web 2.0.

En comparación con lo sucedido en 2004, cuando Howard Dean alcanzó también un cierto éxito gracias al uso de Internet para la comuncación y recaudación de fondos, en estas elecciones la estrategia digital se orienta hacia el activismo social a favor del candidato. Así, la campaña de Obama tiene tres pilares básicos: 1) las redes sociales siendo MyBarackObama.com su centro de operaciones digital que cuenta con unos 2 millones de usuarios registrados (“amigos” siguiendo la jerga propia de los servicios de redes sociales en Internet); 2) la mensajería mediante telefonía móvil (SMS); y 3) las bases de datos, alimentadas a partir de la información suministrada por los usuarios en las redes sociales y los SMS.

Estos tres pilares de la estrategia digital tienen por objetivo final desarrollar organizaciones locales y descentralizadas que se encarguen de la comunicación, casi viral, de los mensajes y de las acciones específicas. Estas organizaciones surgen y se dinamizan sobre la marcha y cuentan con un alto grado de autonomía de acción. Por tanto, el equipo de campaña asume en este proceso un nivel de incertidumbre elevado, algo poco habitual en la política donde se tiende a tratar de controlar de modo estricto todos los mensajes y acciones que forman parte de una campaña. De nuevo la “Internet local” se convierte en fundamental incluso en unas elecciones que abarcan a un país como EEUU y donde los asuntos de debate exceden casi siempre los ámbitos más cercanos.

En otras ocasiones Internet ha permitido organizar respuestas ciudadanas a conflictos políticos como sucedió con la “revolución naranja” en Ucrania o con la más reciente “revolución azafrán” en Birmania. En el primer caso, los manifestantes lograron su objetivo final mientras que en el segundo, a pesar de que el conflicto llego a atraer la atención mundial, el gobierno militar acabó por cerrar Internet al exterior y extinguir violentamente las protestas.

La cultura

Finalmente Internet y las prácticas digitales colaborativas propias de la web 2.0 permiten desarrollar comunidades que comparten intereses culturales y que pueden afrontar proyectos creativos sin necesidad de situarse bajo un paraguas institucional. Cordobapedia [7] es un buen ejemplo de un proyecto de creación colaborativa de conocimiento local que nació de una iniciativa privada y fue posteriormente asumido por las instituciones públicas. El proyecto impulsado por Afredo Romeo, como su primer proyecto de locapedia, ha generado una base de contenidos textuales y audiovisuales de la ciudad y provincia de Córdoba (más de 8000 artículos en menos de 3 años). El éxito de este proyecto ha motivado su extensión como Wikanda que desarrolla locapedias para todas las provincias andaluzas. A pesar del apoyo institucional siguen siendo proyectos desarrollados por comunidades locales.

Del mismo modo, resulta sorprendente el desarrollo experimentado por la música brasileña cuando el negocio discográfico está en una crisis sin precedentes [8]. A pesar de que la industria discográfica tradicional ha abandonado en la práctica el mercado brasileño, de más de 180 millones de personas, Internet, la economía de la gratuidad y la cultura de colaboración han permitido el desarrollo de una vibrante comunidad musical local que explota la red como canal de comunicación y distribución y como modelo de negocio. Estos son algunos ejemplos de estas nuevas estrategias, en gran medida locales y digitales, que han alcanzado el éxito en Brasil. Trama Virtual distribuye la producción de más de 50,000 artistas (como los ya famosos Cansei de Ser Sexy) que ofrecen su música de manera gratuita y son remunerados por medio de la publicidad. El éxito local ha acabado por tener repercusión internacional como lo demuestra la populariazación de la música electrónica denominada Baile Funk procedente de Rio de Janeiro, con bandas locales como Bonde do Role.

Quizás el caso más impactante sea el del Tecnobrega desde el estado de Pará [9]. Según J.L. de Vicente: “cada año se editan más de cuatrocientos CDs y 100 DVDs de esta clase de música. Pero ninguno llega a las tiendas de discos; los productores han preferido alcanzar acuerdos con las redes de "manteros" que venden copias ilegales de los grandes lanzamientos internacionales. Los músicos les ceden sus discos gratuitamente y permiten que se quedan con el precio integro de la venta. A cambio, los vendedores se convierten en la red de promoción de estos artistas, que luego recuperan con creces la inversión actuando en grandes fiestas soundsystem en las que llegan a juntarse hasta 15.000 personas”.

2. CO-EVOLUCIÓN DE LA TECNOLOGÍA Y LAS PRÁCTICAS. HACIA LAS IDENTIDADES HÍBRIDAS

“I link, therefore I am” (William J. Mitchell)

La evolución de las prácticas culturales, sociales y económicas que se describen antes y representan un fuerte impacto de la tecnología digital en el ámbito local y, especialmente, en los espacios urbanos. Pero las características de estas prácticas también indican claramente como en muchas ocasiones suceden sin que se hayan desarrollado tecnolgías (dispositivos, software, servicios ...) especialmente diseñados para ese tipo de usos. Por tanto, más que un proceso determinista en que la tecnología moldea los usos asistimos a un proceso de co-evolución compleja y bidireccional entre tecnología y cultura [10]. En este proceso podemos ya identificar algunas tendencias relevantes que nos señalan el entorno tecnosocial en que nos moveremos, o en el que ya nos movemos, en un futuro próximo.

Por una parte, en los últimos años los dispositivos móviles han experimentado un espectacular desarrollo. Asistimos en estos momentos a un doble proceso: por una parte la diversificación de utilidades (y por tanto de usos) que permiten a los usuarios consumir y crear información digital desde la calle (fotografía, video, textos ...) así como mantener una comunicación continua con sus redes sociales. Pero al tiempo, se está produciendo una convergencia de dispositivos (ordenadores, teléfonos, reproductores de música, cámaras de fotos ....), de aplicaciones (software, servicios web) y de redes (telefonía y datos).

Por otra parte, la extensión de la banda ancha y de sus versiones móviles (desde las redes wifi a la telefonía móvil 3G) permite a los usuarios estar “siempre conectados”. Mientras este nuevo entorno resulta extraño a la mayor parte de la población, aquella que ha pasado una parte de su vida sin conocer Internet o con accesos limitados, surge ahora un nuevo grupo demográfico, que diferentes autores situan en las décadas de 1980 o 1990, para los que la tecnología digital es ya una parte esencial de sus vidas. Estos colectivos han recibido diversos nombres (Generación Y, Millennials, nativos digitales, ....), pero representan una transición cultural brusca que representa una fuerte brecha con buena parte de los miembros las generaciones más viejas.

Incluso aquellos usuarios más adeversos a la tecnología usan cada vez de modo más intenso Internet y otras tecnologías de la comunicación (como la telefonía móvil) y buena parte de esos usos presentan un componente local. A pesar de la explosión de dispositivos, su introducción en la vida cotidiana, su ubicuidad y la miniaturización hace ue en la práctica la tecnología tienda a la invisibilidad.

En conjunto la actividad digital se traslada en gran medida de los hogares y las oficinas, donde el usuario consumía y producía información sentado ante y ordenador personal, a las calles y los espacios públicos donde el usuario despliega una doble actividad social y cognitiva: en el espacio físico y en las redes digitales.

Los procesos de cambio tecnológico y cultural que hemos comentado provocan en conjunto una modificación de la propia naturaleza de nuestras identidades individuales y colectivas. Así empieza a ser habitual, al menos en una parte de la población, que la producción y participación digital de una persona se vaya distribuyendo en diversos medios y espacios en Internet (desde blogs y wikis a servicios de redes sociales o herramientas de mensajería y/o microblogging, por citar solo algunos ejemplos). En todo caso, y por lo que nos interesa en este texto, buena parte de estas actividades digitales presentan un componente local más o menos acusado.

La proliferación de modalidades de comunicación digital ha provocado, al menos en una primera fase, una fragmentación de la identidad (o de su representación mediática) y un incremento en las dificultades de su gestión [11]. Este proceso de fragmentación, o distribución, es quizás inevitable y propio de la evolución de Internet. Este proceso puede considerarse la suma de la propia digitalización de nuestra vida cotidiana, que irremediablemente provoca un aumento de la complejidad y la diversidad, pero también de un proceso de innovación y competencia comercial propio de un sector emergente. La web 2.0 ha abierto la oportunidad de construir redes descentralizadas o distribuidas de usuarios creativos, y ese es el principal valor que defienden sus partidarios. Pero, el proceso de fragmentación individual opera en paralelo. Puede que los peligros que presentan las paradojas del control que pueden aparecer en la web 2.0 se vean contrarrestados por esta redefinición de la presencia de los usuarios en la red. Su fragmentación puede hacerlos más flexibles y difíciles de controlar.

3. ESPACIOS PÚBLICOS HÍBRIDOS [12]

Las transformaciones que sufre nuestra vida y comportamiento en los espacios urbanos nos lleva a preguntarnos por los propios espacios públicos, que se han visto considerablemente afectados en las últimas décadas por los múltiples cambios operados en nuestras ciudades. Los espacios públicos “analógicos” con los que aún convivimos en nuestras ciudades son herencia del modernismo del siglo 19. Fueron diseñados de modo centralizado por una élite que se preocupa por el bienestar del resto de la población, y este modelo parece estar en declive en nuestras ciudades.

La frecuente congestión de nuestras calles provocada por el tráfico de vehículos sería un buen ejemplo de la tragedia de los comunes [13] que afecta a nuestras ciudades. El uso agregado de las vías de comunicación resulta excesivo, como resultado de la suma de decisiones individuales, y provoca la congestión y, como consecuencia la devaluación de los espacios públicos. Por otra parte, en la mayor parte de las ocasiones los espacios públicos son diseñados “de arriba a abajo”, por profesionales y expertos y sin la participación activa de los ciudadanos. En muchos de estos casos, los espacios resultantes no cumplen los requisitos ni cubren las necesidades de los usuarios resultando en un escaso uso. Por ejemplo, en ocasiones los excesos de regulaciones, una forma de tragedia de los anti-comunes [14], dificulta enormemente los usos efectivos.

En la segunda mitad del siglo 20 surgen los espacios “post-modernistas” como respuesta a la obsolescencia de los espacios modernistas que describíamos antes. Los centros comerciales son la culminación de este modelo, y constituyen lo que muchos han considerado como el simulacro de la ciudad, reflejo de la sociedad del espectáculo. Se ha culpabilizado de este proceso a la privatización de los espacios públicos que serían víctimas de una forma de capitalismo en que los mercados se entienden como estrategias de ocupación del poder por parte de grupos de presión. Pero existen explicaciones que tratan de ir más allá del victimismo y que buscan las causas últimas en el deterioro o escasa utilidad [15] de los espacios públicos tradicionales, lo que ha provocado su reemplazamiento en las últimas décadas por alternativas de espacios de uso público y gestión e iniciativa privada. Un caso claro es el éxito de los centros comerciales. Estos nuevos promotores privados, al contrario que los gestores y “diseñadores” de los espacios públicos, aportan funcionalidad y han logrado gestionar eficazmente la realidad posmoderna ligada a la sociedad del espectáculo y a los mecanismos de presión política.

Los espacios públicos tradicionales se han convertido en lo que el antropólogo Marc Augé denomina "no lugares" o el arquitecto Rem Koolhaas “espacio basura” [16]. Los espacios privados de uso público se desplazan a la periferia y los espacios típicamente urbanos pasan a ser empleados como “no lugares” de paso, sin otro uso inmediato. En esta transformación las interacciones sociales se diluyen o simplemente desaparecen. De este modo el capital social se reduce a lo que sucede en los círculos familiares o en los centros comerciales [17]. Si trasladásemos este proceso a Internet podríamos pensar en redes dominadas casi exclusivamente por sitios web comerciales dirigidos a consumidores. Del mismo modo, los espacios privatizados están diseñados con un fin utilitarista y particular y por tanto tienden a reducir las opciones de los usuarios. Son una solución a la ausencia de espacios públicos realmente útiles, pero no son un sustituto completo.

A pesar de todo lo anterior, los espacios públicos, aún devaluados, siguen jugando un papel relevante. Basta observar lo que sucede con los centros de las ciudades cuando algún evento (como una gran cumbre política) provoca el “cierre” de los espacios públicos por razones de seguridad. Las ciudades, entendidas como procesos sociales, desaparecen en gran medida [18]. Podríamos considerar estos eventos como experimentos de ingeniería inversa que nos permiten descubrir el valor de los espacios públicos a los que no se suele prestar excesiva atención.

Es habitual culpabilizar a la propia privatización y al sistema económico capitalista de los males de los esapcios públicos. Estos argumentos constituyen en realidad una simplificación al igualar mercados con modelos de capitalismo oligáricos, estatistas o burocráticos [19]. Buena parte de la gestión de los espacios públicos no responde en realidad a sistemas de mercado. Por el contrario, cuando los mercados funcionan realmente actúan como sistemas de agreagación de información, debate, deliberación y toma de decisiones por parte de los ciudadanos [20]. Por supuesto este proceso requiere que no existan barreras de acceso de modo que todos los participantes pueden acceder libremente a la información. Los sistemas de mercado pueden jugar un papel relevante en la revitalización de los espacios públicos. En este sentido, Internet se convierte en un elemento clave dado que puede permitir eliminar las barreras de acceso.

Por tanto, en primer lugar debemos reconsiderar nuestra definición de espacio público para incorporar la idea de capacidad de auto-organización y añadir a la gestión pública (por parte de los poderes públicos) la de los mercados y de las comunidades de usuarios. Un espacio público no es el resultado de un diseño y unas reglas definidas de los poderes públicos; requiere una cierta capacidad de auto-gestión (que podrñiamos considerar una forma de inteligencia colectiva que surge por efecto de los mecanismso de mercado y comunitarios). Por tanto, los espacios públios necesitan combinar iniciativas públicas, privadas y comunitarias.

En este modelo de espacio público revitalizado falta un elemento fundamental en una sociedad red que vive inmersa en la cultura digital. Internet no puede permanecer por más tiempo al margen de los espacios públicos. Además, Internet (diseñado para ser abierto y generativo) responde al mismo modelo de gestión y organización que definimos para los espacios urbanos. Si incorporamos lo digital a nuestra visión del espacio urbano, comprenderemos que vivimos ya (como proponí en la primera parte de este texto) en espacios híbridos (físicos y digitales al tiempo) y multidimensionales, que podríamos denominar “hiper-realistas” (por el papel central que pasa a jugar el “hiperenlace”), donde se desarrolla la interacción social. Los espacios públicos híbridos de la sociedad red configuran un nuevo procomún, que se constituye como el escenario de creación social e individual que depende cada vez más del diseño de intangibles, de modelos de conocimiento abierto y del empoderamiento ciudadano.

La reinvención de los espacios públicos precisa de una nueva responsabilidad y acción política individual y colectiva, de un manejo adecuado de los mercados, como mecanismos auto-organizados de interacción y toma de decisiones, y, por último, de una nueva visión del funcionamiento de nuestras sociedades. En este nuevo escenario, adquieren especial relevancia en el urbanismo y el diseño de espacios públicos tres elementos novedosos:

  • el diseño de intangibles (un nuevo papel para la arquitectura y el diseño urbano),
  • modelos de conocimiento abierto (que enfrenten la cuestión de la propiedad intelectual) y faciliten el acceso y uso efectivo de la información, y
  • el empoderamiento ciudadano que permita su participación activa en la creación del espacio público e incluya la necesidad de superar las brechas digitales que van más allá de la cuestión del acceso y deben afrontar el uso y la apropiación de la tecnología [21].

4. LOS TRES PELIGROS DIGITALES DE LOS NUEVOS ESPACIOS PÚBLICOS

En la Sociedad Red las ciudades y las sociedades creativas e innovadoras son el resultado de este doble proceso de creación de una Internet abierta y de espacios híbridos, que no está predeterminado ni es necesariamente irreversible. Existen futuros urbanos alternativos donde caben desde las ciudades ferales, a una estricta planificación urbana y territorial que aborte la creatividad, o el modelo de centro comercial extendido. Podríamos identificar tres peligros emergentes que surgen como consecuencia posible del desarrollo de la tecnología alejada del control ciudadano.

La vigilancia contínua y ubícua

El despliegue de tecnología de vigilancia y monitorización de personas en los espacios urbanos (cámaras de video, sistemas de posicionamiento ...) suponen un peligro cuando se sitúan bajo control privado o de las autoridades públicas y no pueden ser controladas por los ciudadanos. Como propone el geógrafo Stephen Grahan [22]: “The real architectures of control, already, are algorithms, software, databases and microelectronic tracking systems, satellites and sensors, linked intimately to physical spaces, infrastructures, and bodies, rather than the obvious architectonic brute force of walls and ramparts”.

El modelo “Facebook” de los nuevos espacios privados

Los servicios de redes sociales, como Facebook o MySpace, permiten hasta cierto punto un control conjunto de contenidos y usuarios [23]. Estos modelos tienen evidentes ventajas para ciertos usos pero también incorporan peligros si los trasladamos a la gestión de los espacios urbanos. Así empiezan a surgir tecnologías y servicios que permiten crear “espacios públicos digitales” en comunidades de propietarios o espacios urbanos. Son capas de información digital sobre el espacio físico que está controlada de modo estricto y en las que su propietario o gestor puede decidir que usos puede realizar otro usuario (por ejemplo, quien puede publicar información o que usos se le pueden dar a los datos). La extensión de este modelo digital de espacio público sería equivalente al modelo de centro comercial como espacio privado de uso público, con las ventajas e inconvenientes que comentábamos antes.

Spam urbano

El spam es uno de los principales problemas que plantea la propia naturaleza abierta de Internet. Las ventajas de las bajas barreras de entrada y el rápido y fácil acceso a los usuarios hace que el correo electrónico y la propia web en todas sus formas (blogs, foros, …) se conviertan en campo de operaciones del spam digital.

En paralelo, la arquitectura, o al menos alguna de sus especializaciones, lleva camino de convertise en una forma de diseño de interfaces. Las fachadas se convierten en pantallas en las que fluye de modo continuo información a la que pueden acceder los usuarios de la ciudad. Pero al igual que la ubicuidad de Internet hace extremadamente sencillo que el spam llegue a los usuarios (otra cuestión es que sea efectivo), la ubicuidad de las pantallas digitales en edificios y espacios públicos las convierte en una oportunidad para el desarrollo de una nueva forma de basura: el spam urbano.

El uso de los edificios como pantallas ha sido abordado hasta el momento por arquitectos y diseñadores con ánimo experimental y por artistas que utilizan la piel urbana como otro “new media”. Pero la evolución tecnológica está pasando de los usos experimentales y artísticos a otros en que las fachadas y otras pantallas urbanas funcionan como interfaz rutinario para la visualización de información destinada a usuarios convencionales y, por tanto, potencialmente como medio para la publicidad o para ofrecer información intrusiva y no deseada. En resumen una nueva formna de spam que no deja de ser digital aunque abandone las pantallas de nuestros ordenadores. Las ciudades podrían acabar por convertirse en pastiches llenos de los equivalentes a los banners en flash o los pop-ups. Si estos son ya suficientemente incómodos en las pantallas de nuestros dispositivos personales, su extensión a los espacios públicos podría ser extraordinariamente perverso.

NOTAS

[1] Fractal Spikes and Global Competition. The New York Times, 20 Diciembre 2007. Silicon Valley Shaped by Technology and Traffic.
[2] http://www.networkweaving.com/blog/2007/12/perplexing-economy.html
[3] Pueden seguirse en estos tres sitios: http://beliscospequenos.blogspot.com/2007/03/os-vecios-na-rede-teen-moito-que-contar.html, http://delicious.com/amaneiro/blogs+barrios, http://www.corublogs.org/
[4] Pueden consultarse numerosos ejemplos en: http://www.adn.es/blog/ciudades_enredadas/
[5] http://globalguerrillas.typepad.com/globalguerrillas/2007/10/journal-platfor.html
[6] Juan Freire (2008). Influencia de Internet en las elecciones en EEUU. Cuadernos de Periodistas, Asociación de la Prensa de Madrid, número 15 (pdf)
[7] http://www.cordobapedia.org/, http://www.aromeo.net/category/locapedias/, http://www.wikanda.es/wiki/Portada
[8] José Luis de Vicente, en ADN.es. La cultura después de la piratería.

[9] en se puede consultar un análisis de su modelo de negocio.
[10] Adam Greenfield (23006). Everyware: The Dawning Age of Ubiquitous Computing. New Riders Publishing.
Daniel Hill, en City of Sound. The street as platform.
[11] Freire J (2008). Redes sociales: ¿modelos organizativos o servicios digitales? El Profesional de la Información 17(6):585-589
[12] Este texto está adaptado de una conferencia que tuvo lugar en el Medialab Prado en Noviembre de 2007 y que Regine Débatty resumió en: http://www.we-make-money-not-art.com/archives/2008/05/juan-freire.php
[13] http://en.wikipedia.org/wiki/Tragedy_of_the_commons
[14] http://en.wikipedia.org/wiki/Tragedy_of_the_anticommons
[15] Como propone Bernard Rudofsky en el libro Streets for People (editado por DoubleDay en 1969): “For centuries, the street provided city dwellers with usable public space right outside their houses. Now, in a number of subtle ways, the modern city has made streets which are for ‘going through’, not for "staying in”.
[16] Marc Augé (1993). Los no-lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa. Rem Koolhaas (2007). Espacio basura. Gustavo Gili. Texto disponible en: http://www.btgjapan.org/catalysts/rem.html
[17] Un proceso que ya describió para el contexto norteamericano Robert Putnam en el libro Bowling Alone (Simon & Schuster, 2001)
[18] Un buen ejemplo lo tenemos en el caso de la ciudad australiana de Sydney y la cumbre de la APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation) que se celebró allí en 2007. La transformación urbana provocada por las medidas de seguridad ha sido documentada en los blogs Subtopia (Fenceland) y City of Sound (The Anti-Fun Palace: APEC Fence, Sydney lockdown).
[19] William J. Baumol, Robert E. Litan & Carl J. Schramm (2007). Good Capitalism, Bad Capitalism, and the Economics of Growth and Prosperity. Yale University Press
[20] Siguiendo la idea de que “los mercados son conversaciones” que popularizó el libro The Cluetrain Manifesto.
[21] http://nomada.blogs.com/jfreire/2008/11/brechas-digitales-apropiaci%C3%B3n-y-educaci%C3%B3n.html
[22] http://subtopia.blogspot.com/2007/09/city-in-crosshairs-conversation-with.html
[23] Freire J (2008). Redes sociales: ¿modelos organizativos o servicios digitales? El Profesional de la Información 17(6):585-589

04 abril 2009

Empresa abierta, producción P2P y contratos sociales

El surgimiento en los últimos años de los sistemas de producción, especialmente de conocimiento pero también de productos y servicios, basados en grandes comunidades de individuos distribuidos y apoyados en plataformas digitales de colaboración (lo que podríamos denominar P2P o producción por pares) ha desafiado a los conceptos clásicos de la economía. Casos como Wikipedia, proyectos de software libre, Intellipedia, Kiva, Metacafe ... son ejemplos de este modelo y, a su vez, de la enorme diversidad de relaciones y reglas de juego que se establecen entre los pares y "la organización".

En la era industrial las opciones de producción eran la empresa o el estado y la principal diferencia estribaba en que en el primer caso su dinámica era gobernada por mecanismos de mercado. Ordenar el mundo utilizando únicamente criterios económicos parece una visión simplificada de la realidad, donde todos los comportamientos humanos estarían gobernados únicamente por decisiones de coste-beneficio que podíamos reducir a transacciones económicas (y a eso se le dio en llamar "racionalidad").

La aparición de sistemas de producción P2P ha sido definida por muchos como una auténtica innovación, tanto práctica como intelectual, mientras para otros no es más que una ampliación de los sistemas de mercado. Bajo este último punto de vista, cuando los costes de transacción se reducen, como sucede gracias a las tecnologías digitales, ya no es necesario organizarse de manera formal y pueden surgir sistemas alternativos que van desde empresas abiertas que funcionan como interfaces a redes que actúan de forma totalmente autónoma, como explica Clay Shirky en su último libro. Por otra parte, aunque superficialmente los sistemas P2P puedan recordar a los sistemas comunitarios pre-industriales, las diferencias son importantes dado que los modernos sistemas comunitarios se integran con mecanismos de mercado y se basan en redes abiertas y no en colectividades cerradas y aisladas como eran habituales en las comunidades pre-industriales.

Un breve artículo de Yochai Benkler en What Matters, una iniciativa muy sugerente de McKinsey, identifica claramente lo que de cambio suponen estos nuevos modelos de producción, a gran escala y distribuidos, y que los diferencia de los modelos tradicionales que gestionan las empresas convencionales y las administraciones públicas. En The collaborative company, Benkler identifica como elemento clave para la gobernanza del sistema de producción P2P un contrato social que involucra a la organización y a los colaboradores externos, los pares, y de hecho denomina a estas organizaciones "social contract enterprises". La innovación de estos modelos radica en que el ámbito social se introduce (¿regresa?) al dominio de los mercados económicos:

... Over the course of modern economic history, markets became evermore separated from social relations; people specialized and segmented their moral outlook. Some actions were fine in the market, even if we would never dream of taking advantage of people in similar ways in social relations. People behave differently when they understand themselves to be acting in the market, as opposed to acting in social relationships. Peer production and other forms of collaboration reverse that by breaking down the barrier between the market self and the social self.

Si fijamos nuestra atención en esta cuestión, los sistemas P2P serían muy diferentes a los gestionados por empresas o por el estado que, por el contrario, compartirían muchas similitudes en su modelo de gobierno. En un momento de crisis global en que el debate está, aún, en una fase simplificadora que confronta modelos de mercado carentes de regulación (aunque sea esta una visión sesgada de la realidad) o estatistas como únicas opciones, las propuestas de Benkler pueden ayudar a avanzar en el análisis y en la búsqueda de alternativas reales frente a las que ahora escuchamos de los herederos de las ideologías del siglo XX.

Pero los contratos sociales que surgen en las plataformas de producción por pares, y que podríamos definir como un conjunto de normas formales e informales que rigen las interacciones sociales (y productivas), provocan el surgimiento de nuevos valores (nuevos, al menos, en los sistemas productivos) y por tanto de nuevas formas de gestión y liderazgo:

As companies begin to see the social practices that make up peer production not as fads but as a fundamental generational shift in consumption, they will have to embrace these socially conscious values. They cannot afford to be seen as working in opposition to them or, increasingly, they will risk offending their users/customers. Such changes are not easy, so it is natural that we are seeing the adoption of diverse strategies. One is to support the new values of community and collaboration in concrete, visible ways, rather than just pay lip service. IBM’s reliance on open-source licensing, its shift to support the Linux kernel-development process, and its contribution of hundreds of patents to the Free Software Foundation are good examples. Other companies are using the reputation of a founder or brand to identify themselves as part of the new culture...

New forms of cooperation are growing fast online, engendering a style of leadership and a set of expectations that will be transferred to other domains as well. At bottom, what all this is leading to is nothing less than a new social contract and a new way of negotiating the terrain between markets and society at large.

Estos sistemas P2P pueden aparecer con formas muy diversas. Los participantes pueden o no tener un beneficio económico, los productos pueden ser propiedad o comercializados por una empresa o cedidos al dominio público, los mecanismos de decisiones pueden introducir diferentes grados de control centralizado ... Pero todos tienen en común una serie de valores que dan soporte al contrato y que vemos emerger paulatinamente. La transparencia, la libertad de pertenencia o la reputación basada en la meritocracia parecen valores que son comunes a la mayor parte de estos proyectos.

Si entendemos estos proyectos y plataformas de esta manera es sencillo comprender por que las iniciativas aparentemente similares que se basan única y exclusivamente en la tecnología están condenadas al fracaso. La red está llena de proyectos moribundos en que una empresa o administración pública lanzan una nueva plataforma de participación o producción por pares pero en que rehuyen por completo, con su actitud o las reglas de juego que establecen, el contrato social y carecen de los valores que generan la confianza de los usuarios.

Por supuesto, la irrupción de estos nuevos modelos de producción no afectan solo a las empresas, también a organizaciones sociales de todo tipo como las políticas, que sorprendentemente parecieron en los últimos tiempos abandonar (caso de que alguna vez los hayan tenido) estos valores y formas de entender las relaciones sociales. En todo caso los sistemas de producción P2P son aún muy recientes y están en plena evolución y debate. Así no parece difícil que una misma realidad sea interpretada de modos muy distintos, por ejemplo para apoyar tanto los argumentos de aquellos que entienden estos nuevos modelos como la superación de los sistemas de control y estructuras de poder industriales como los de aquellos que los ven como nuevas formas sofisticadas de control biopolítico.

03 abril 2009

Entrevista sobre ciudades, innovación social y sostenibilidad (Observatorio del Diseño y de la Arquitectura)

El pasado 12 de Febrero visité el Observatorio del Diseño y la Arquitectura de la Región de Murcia para presentar una conferencia sobre "Ciudades, innovación social y sostenibilidad" dentro del ciclo denominado Panel de Sostenibilidad.

El paradigma de una arquitectura que busca construir un máximo confort vital con el menor impacto posible en el medio, es una cuestión que la arquitectura ha aceptado como extraordinariamente significativa para su futuro. Una significación que trata de ir lo más lejos posible y busca lograr que cada construcción pase de ser una planta consumidora de energía a una planta productora de la misma. Este es un futuro que necesita de una narrativa múltiple en el que la creación y la comunicación funcionen siempre simultáneamente.

Es esta necesidad de construir un conocimiento altamente informado lo que nos lleva a generar este ciclo de conferencias que hemos llamado Panel de la Sostenibilidad. Es un criterio de agrupación de los conceptos que informan el tema central pero también el inicio de un criterio de edición clasificada de esos conocimientos, en la seguridad de que al menos todos los puntos de vista esenciales estén debidamente representados.

El panel se configura con la participación de hasta 18 destacados expertos, profesionales, o científicos, que con sus contribuciones sucesivas irán desvelando la totalidad de los significados contemporáneos del concepto de sostenibilidad.

La invitación me llegó de José María Torres Nadal, miembro del Comité Asesor y Catedrático del Departamento de Proyectos de la Universidad de Alicante. Mi visita fue además una excelente oportunidad para conocer a buena parte del equipo de Proyectos de la Escuela de Arquitectura en Alicante, un espacio donde José María y el resto del equipo, con gente como Enrique Nieto, han logrado desarrollar un método de aprendizaje basado en la experimentación y la participación activa de los estudiantes con unos resultados muy interesantes.

Pero además, Halldóra Arnardóttir me realizó una entrevista que ahora ha aparecido publicada en la mediateca del Observatorio (además puede descargarse en formato pdf).

- Para empezar a situarnos, quiero comentar sobre tus tres profesiones: biólogo, profesor en la universidad y blogger. Eres un enlace entre la ciencia, la enseñanza y la comunicación, aunque la trasmisión del conocimiento aparece en muy distintas formas y el acceso hacia ella es para gente de distintos campos sociales. En cierta manera estás estableciendo una red que incluye la gestión de información y colaboración. Ejemplos serían Fismare y e-Cultura.

Sí, efectivamente. Es un objetivo personal, que va más allá de mi papel en las instituciones en las que trabajo. Yo creo en la comunicación en la universidad, es una forma de salirse de las limites de la universidad, que suelen ser bastante cerrados y pocos permeables a la sociedad. Quiero tratar de establecer redes de trabajo con gente fuera del ámbito académico y con el mundo de la empresa. Fismare nace de nuestro trabajo en la universidad para poder gestionar y liderar proyectos ambientales. e-Cultura es una empresa ya consolidada con la que establezco contacto y una relación muy estrecha basada en proyectos en los que trabajamos conjuntamente.

- ¿Cómo relacionas la biología con la gestión cultural para el desarrollo territorial?

e-Cultura no forma parte de mis actividades en el campo de la biología. Yo tengo unos intereses en el ámbito cultural que discurren en paralelo con mi visión de la biología. Me refiero básicamente el papel de la tecnología en la sociedad. No me interesa la tecnología por si misma. Lo que me interesa es el impacto de la información, cómo tenemos que informarnos y como podemos usarla para actuar. También me interesan las ciudades como fenómenos sociales, no tanto como procesos arquitectónicos. Todo esto me lleva a plantearme reflexiones y proyectos sobre organización, innovación y creatividad. ¿Qué papeles juegan todas estos factores en cómo se conforma la sociedad? Y aquí es donde conecto con la gente de e-Cultura, que tienen una visión muy similar a la mía acerca de la sociedad y el mundo.

e-Cultura cuenta con un ámbito de actuación más convencional muy relacionado con la gestión del patrimonio, pero tiene otro que me es más próximo ligado a la gestión de la creatividad y muy centrado en la aplicación de las ideas y métodos del pensamiento de diseño, trabajando sobre servicios y procesos. En este campo surge una relación muy particular que se hace cada vez más intenso, creo que principalmente por que compartimos una visión y nos encontramos a gusto trabajando en colaboración.

- ¿Es esta una forma de pensar en la que el ámbito cultural es interdisciplinario, las distintas profesiones entre las ciencias naturales y las sociales trabajan juntas para enriquecer la sociedad?

Efectivamente, pero sobre todo es una forma de pensar aplicable a proyectos concretos. Yo creo cada vez más que en la universidad se abusa del proceso de reflexión teórica, o al menos no se enriquece con el trabajo sobre proyectos tangibles. Entiendo que los procesos son mucho más productivos cuando te propones trabajar sobre proyectos concretos. Es decir, “construir cosas” y desarrollar proyectos con fines específicos y restricciones es también una forma de investigar y de explorar. Y, cuando exploras, te equivocas muchas veces, pero también aprenderás muchas cosas. En el ámbito ambiental este enfoque es fundamental, por que en realidad el nivel de incertidumbre de nuestro conocimiento y de los propios procesos con que trabajamos es enorme. Tratar de contar con todas la certezas antes de pasar a la acción es imposible, te lleva a la parálisis.

- Sí, es una investigación cualitativa, en este sentido. No conoces el proceso exacto al principio, lo sabes después.

Sí, efectivamente. Esto tiene unas derivadas políticas que son importantes. Muchas se ha aplicado mal, en mi opinión, el principio de precaución: “si no lo sé, no hago nada”. Pero la posición opuesta también es peligrosa por que lo justifica todo.

Yo creo que existe un punto intermedio, que representa la actitud más positiva, de aprender haciendo. Es decir, pasar a la acción pero de un modo reflexivo y crítico.

- En el vocabulario de tu curriculum aparecen palabras como “gestión”, “desarrollo”, “red”, “organización”, “estrategia”, “código abierto”, “colaboración”, “innovación”, “iniciativas” entre otras. Percibo con ellas ciertas inquietudes que promover la sociedad. ¿Es cierto?

Sí, yo creo que los grandes retos a los que nos enfrentamos en el campo ambiental, así como en las ciudades o al afrontar el reto de la sostenibilidad no son tanto los problemas técnicos o científicos, que sí existen y debemos que resolverlos, sino cómo traducir estos avances en proyectos efectivos, que forzosamente deben implicar a mucha gente en una forma de acción colectiva.

El gran reto es cómo gestionar el proceso de cambio: cómo involucrar a un colectivo amplio (como podrían ser los vecinos de una ciudad) en un proyecto y cómo desarrollar y liderar  proyectos que tienen que ser necesariamente descentralizados. Tienen que nacer y dinamizarse desde la base y siempre necesitas una participación activa de los usuarios. Para mi esto es un enorme reto. Desde este punto de vista, no existe una única manera de resolver los problemas, contamos con múltiples soluciones que siempre tienen un beneficio pero también un coste. Es aquí donde yo creo que la tecnología es relevante, porque con la tecnología, y especialmente con todo lo que está pasando con Internet, las formas de comunicación y colaboración cambian radicalmente. Es mucho más fácil colaborar y es más sencillo que estos procesos se visualicen ante la sociedad. Antes nos encontrábamos con problemas económicos y de tiempo, que creaban barreras e impedían el acceso. Era muy complicado hacer ciertas cosas que ahora son enormemente sencillas.

- ¿Utilizas el blog como una forma de diario, una forma de expresar un proceso? ¿No se entiende como el resultado o el fin de la investigación?

El blog me resulta enormemente útil cuando lo utilizo así. Es un reflejo de mi actividad dado que lo empleo como una herramienta para comunicar durante el proceso de investigación. Es una forma de construir una red de personas que debaten y colaboran, pero en forma digital. Y, esto te permite trabajar de otra manera. 

Para mí la sociedad tiene pendiente la asignatura de aprender como tecnología puede ayudar a reducir nuestros desplazamientos y nuestro consumo de tiempo y energía. Las soluciones tecnológicas ya están aquí pero aún no somos suficientemente eficaces en su uso. Aún tenemos que aprender a manejar la tecnología, a rediseñar nuestro estilo de vida y a cómo organizarnos para que seamos mucho más eficientes en esos procesos.

- Moviéndonos hacia la arquitectura y nuestro ambiente construido, la situación es muy compleja en el contexto de flujos sociales, económicos y políticos, incluso en relación con las fuentes de energía. ¿Podemos aprender algo de la empresa Fismare que trabaja sobre la gestión y la sostenibilidad de los ecosistemas costeros?

No lo sé, a lo mejor somos nosotros los que hemos aprendido de los arquitectos. Yo creo que la arquitectura está dando pasos muy interesantes. Siempre he sido crítico con la arquitectura, pero al tiempo en pocos ámbitos profesionales veo el interés cómo el que algunos arquitectos muestran por trascender el ámbito especifico de su trabajo, para ser interdisciplinares y preocuparse por lo que va más allá de los edificios. Por ejemplo, la utilización de las ciencias sociales, de la propia biología o su preocupación por comprender los procesos políticos y su efecto sobre los espacios urbanos y el territorio. Es cierto que esto lo hacen sólo algunos mientras otros muchos siguen con la práctica y visión convencionales. En otras ocasiones este interés se queda en un mero deseo y no va más allá. Pero también es cierto que en otros ámbitos profesionales el desarrollo de estas inquietudes es aún mucho menor.

Yo creo que los problemas a los que nos enfrentamos con la sostenibilidad, el territorio, la gestión urbana… son problemas que requieren soluciones “de abajo a arriba” y que por tanto implican innovación social que se manifiesta en un cambio de actitud de la gente y en el desarrollo de proyectos colectivos. Y, esto implica que tienes que ir más allá de lo estrictamente profesional centrado exclusivamente en una solución científica y técnica. Necesitas construir procesos en los se involucran gentes con perfiles muy distintos pero que trabajen conjuntamente. La interdisciplinaridad significa que la gente se reúne y resuelven problemas conjuntamente aprendiendo unos de otros. Partiendo de su profesionalidad, este tipo de actores tienen una visión de conjunto y son capaces de entender el lenguaje, las metodologías y los códigos de otras disciplinas, por ejemplo de los economistas o de los antropólogos, para afrontar el problema. No se trata de que yo haga el trabajo que corresponde al profesional de otra disciplina, pero si necesito entenderlo para que podamos coordinarnos. Este cambio de papel es cada vez más relevante y lo es especialmente para los arquitectos.

- ¿Cómo entiendes la palabra sostenibilidad, como biólogo y con una experiencia de colaboraciones muy valiosa? ¿De donde viene?

Yo creo que tiene un significado profundo e identifica la idea de crear unas condiciones de vida que no se agoten por si mismas, que se puedan mantener indefinidamente. Pero al tiempo, esas condiciones de vida deben contar con una calidad razonable. Cuando esa visión la quieres hacer operativa puede pasar a transformarse en resultados muy distintos. Por tanto, no existe una definición única de sostenibilidad, dado que tiene un componente político y subjetivo que se traslada en que existan muchas formas diferentes de entender nuestra vida y nuestro papel en el plantea y todas ellas pueden ser igualmente razonables. Por el contrario vivimos instalados en un discurso un tanto simplista, pero políticamente correcto, y que se traduce en que la definición de sostenibilidad es única y en que existe un objetivo final también único sobre el que supuestamente existe un consenso. En este escenario simplista, la discusión se entabla solo sobre cómo llegar a ese objetivo final. La realidad no tan sencilla, existen escenarios alternativos que no tienen por que ser mejores o peores; todo tiene sus pros y sus contras. Y entre estos escenarios apareen opciones extremas; por ejemplo existe gente partidaria de volver a lo natural de una forma radical abandonando los avances tecnológicos. Pero si optásemos por esa vía nuestro estándar de vida cambiaría radicalmente y esto no sería aceptado por una gran mayoría de la población. En oposición, otra gente entiende lo útil y positivo de vivir en un medio mucho más artificial, más intervenido por el hombre, pero que genera bienestar. 

Las dos posiciones pueden ser conceptual y éticamente correctas, al menos mientras respeten la opinión de los otros. Es decir, nos encontramos ante una cuestión sujetiva, y esto es algo que tenemos que empezar a entender. No hay una forma única ni mejor de “ser sostenible”.

- Esta cuestión de interpretar nuestra forma de vivir, nos lleva a otra cuestión. Para entender el compromiso necesario con el medio ambiente ¿quizás ayudaría repensar conceptos como los de modernidad, bienestar, lujo y progreso para que no nos sintamos como perdedores? Es fundamental cómo explicamos las cosas. Es decir, ¿hace falta redefinir nuestros valores para nuestros hogares?

Yo creo que hay varios elementos que son independientes pero que al tiempo los necesitamos a todos para alcanzar la necesaria visión de conjunto. Primero, nuestro modo de vida, para el que partimos de una visión casi monolítica en el sentido de que solemos considerar que “tener más” se traduce en mayor calidad de vida. Pero poco a poco vamos entendiendo que las posesiones materiales no son la única manera de medir nuestra calidad de vida. Puede parecer obvio, pero es un proceso de cambio en el que la sociedad avanza muy lentamente. Creo que la crisis en que estamos inmersos ahora está acelerando esta transformación de las actitudes. Ha hecho que mucha gente empiece a pensar que a pesar de que antes vivía en un mundo muy opulento no era realmente satisfactorio. Esto es un elemento importante, ¿cómo queremos vivir? Es decir, ¿qué significa el bienestar para nosotros? ¿Cuál es nuestro objetivo como individuos y como sociedad?

Después, creo que tenemos otro elemento trasversal que es también importante. Hasta ahora se pensaba que nuestro soporte vital, los ecosistemas, tenía que conservarse de forma muy estricta. El ecologismo siempre estuvo muy asociado con una visión muy tecno-fóbica. Es decir, se asociaba la tecnología con la industrialización y la industrialización con el deterioro. Yo creo, por suerte, que está cambiando este punto de vista siguiendo la evolución de la tecnología y su impacto sobre el entorno. Empiezan a acumularse muchas evidencias que demuestran que la tecnología no es buena o mala por si misma, que todo depende de como y para que la usemos. Empieza a surgir  mucha gente trabajando en sostenibilidad y en el mundo ecologista (creo que en America más que en Europa) que se preocupan ya por el papel positivo que puede jugar la tecnología. Es decir, que entiende que es la combinación de tecnología e innovación social la que nos puede colocar en la ruta de la sostenibilidad.

Con esto quiero decir que, por ejemplo, el debate sobre el consumo energético engloba realmente dos debates. Uno lo podríamos formular como ¿cuánta energía necesito consumir? Pero sea cual sea la respuesta siempre voy a necesitar consumir energía. La visión tecnofóbica, que nos explica que lo mejor es no consumir nada, es inviable, y de hecho la inmensa mayoría de la población no quiere vivir así.

El otro debate nos plantea ¿cómo la produzco?, ¿cómo la distribuyo?, ¿cómo la gestiono? Estos son debates fundamentalmente tecnológicos. Si yo me preocupo por la sostenibilidad pero olvido la parte tecnológica, no podré solucionar ningún problema.

En esta línea, el discurso de Al Gore era muy catastrofista. Tuvo mucho impacto y efectos positivos relacionados con la concienciación pero era al tiempo catastrofista y perverso porque sólo planteaba el problema, pero no la solución. Ahora estamos entrando en la fase de preguntarnos cuáles son las soluciones. Todo lo que está pasando alrededor de las energías renovables e incluso el debate sobre la energía nuclear nos sitúa en una actitud diferente. No todo el mundo va a apostar por las mismas soluciones porque no percibimos de igual modo los beneficios que nos proporcionan, pero ahora empezamos a tener un debate positivo en busca de soluciones constructivas.

- Y claro, esto afecta a la arquitectura, a los materiales y a la industria de la construcción.

En esa fase negativa, que comentaba antes, todo lo que se etiquetaba como sostenible, desde un diseño a los materiales de construcción, eran casi siempre considerados ornamentos. Muy poca gente se preocupaba por si esa sostenibilidad era real o no. En cambio ahora sí estamos pasando a una fase de preocupación, y acción, real. Ahora vamos más allá de la etiqueta, la imagen comercial de los sostenible se ha agotado. Ahora preguntamos: ¿Qué sentido tiene utilizar un material u otro? ¿Qué impacto tiene un tipo de construcción? Yo creo que esta fase en la que estamos entrando es mucho más interesante y positiva.

- Pero, todavía utilizamos mucho ladrillo aunque consume una energía enorme en su producción.

Sí. No soy especialista en este tema, pero en España se ha desarrollado muy poca investigación en estos temas. Es decir, se sigue construyendo como se hacía hace ya muchos años. Y los criterios energéticos o de eficiencia no están tan implantado como se debería.

- Por otro lado, han surgido varias propuestas en arquitectura acerca de mejorar la eficiencia de los edificios en términos de captación de la energía y aislamiento (i.e. paredes y cubiertas ajardinadas). Para concluir y para hacer una referencia a la biología, ¿cuál es el papel de la naturaleza aquí, puede colaborar con la tecnología?

No me refiero sólo a ofrecer fuentes de energía, pero también a aprender de sus estrategias; y a cuestionar la permanencia de las cosas, la capacidad de aceptar el cambio y asumir la renovación de los materiales.

Creo que has planteado dos preguntas interesantes. Podemos aprender mucho de la naturaleza. Ciertos procesos que suceden en la naturaleza, consecuencia de que la naturaleza es un sistema complejo, suceden también en las sociedades humanas. Por ejemplo, podemos aprender mucho del proceso de sucesión ecológica, del cambio temporal que podemos observar en los ecosistemas. Nosotros tenemos, en particular en los últimos años, una visión sumamente “cortoplacista” y una enorme dificultad para entender la incertidumbre y el cambio. En la naturaleza, por el contrario, el cambio es la norma. No existe la estabilidad.

Esto nos lleva a otra idea que me parece importante, sobre cómo está “diseñada” la naturaleza (y como podemos ahora participar en su rediseño mediante nuestra acción). Puedes diseñar para la eficiencia, para la optimización. Pero los diseños óptimos siempre acaban desapareciendo cuando se produce un cambio en las condiciones del entorno. Lo óptimo acaba fracasando, si le damos tiempo suficiente, por el cambio es la norma. La evolución lo muestra muy claramente. Los diseños de organismos que están muy bien optimizados, y por tanto muy adaptados a determinadas condiciones, desaparecieron con mayor frecuencia.

En contrapartida aparece la idea de resiliencia, que se maneja ya en muchos ámbitos. Es un concepto próximo, pero no sinónimo, al de resistencia. Es la capacidad de un sistema para absorber un impacto o un cambio. No como algo rígido que cuando es golpeado corre serio riesgo de romperse, pero como algo flexible que si recibe un golpe se recupera. La resiliencia de los ecosistemas es un tema en el que la ecología lleva ya mucho tiempo trabajando tratando de contestar a la pregunta ¿qué capacidad tiene un sistema para absorber los cambios? Por ejemplo, ante los incendios no todos los bosques responden igual. Los bosques “artificiales”, que creamos nosotros mediante plantaciones, suelen ser mono-específicos y por tanto muy poco resilientes y con poca capacidad de resistir un incendio. Cuando se produce un incendio estos bosques suelen destruirse casi por completo. En cambio los bosques naturales responden mucho mejor lo que hace que, a largo plazo, su probabilidad de pervivencia sea mayor.

El concepto de la resiliencia aparece también en la ingeniería. Por ejemplo cuando se diseña un avión se tratan de cumplir dos objetivos, en gran medida contrapuestos: que sea rápido pero también que resista cualquier imprevisto. Esto es así por que sabemos que en el largo plazo un avión siempre va a tener algún imprevisto, va a sufrir  una situación extrema.

Este mismo tipo de enfoque es el que algunos políticos y científicos sociales están empezando a aplicar en relación con los sistemas sociales. Digamos que los sistemas sociales son más sensibles a los cambios y necesitan estar capacitados para “absorber” los impactos. Esta línea de reflexión y de diseño creo que es muy interesante para el mundo de la arquitectura. Todo lo que se ha aprendido en biología sobre evolución, sobre el cambio en el tiempo y sobre el concepto de resiliencia es muy utilizable en otros ámbitos como el de la arquitectura porque las reglas que gobiernan los dos sistemas son muy parecidas. Al fin y al cabo ecosistemas y ciudades son sistemas complejos. Pero, además, ecosistemas y ciudades “conviven” en un mismo territorio que debemos gestionar de forma integrada.

 


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