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08 junio 2009

Acción viral e innovación social: ¿Cómo peatonalizar un espacio público desde Facebook?

El reto ya no es tanto contar con el conocimiento tecno-científico, sino la capacidad de movilizar a un colectivo, más o menos grande y coordinado, para desarrollar un proyecto y acción colectiva para lograr unos objetivos específicos. El reto ya no es tanto la innovación tecnológica y en productos como la innovación organizativa y, finalmente, la innovación social. En estos ámbitos están produciéndose experiencias sumamente interesantes sobre las que espero ir reflexionando a partir de ahora. En Soitu | Piel digital he empezado con un caso que combina innovación social, tecnología y los métodos de aprendizaje basados en el pensamiento de diseño: Acción viral e innovación social: Peatonalizar tu calle desde Facebook.

El concepto de innovación social se está haciendo popular últimamente, en gran medida como respuesta a una situación de crisis que nos muestra como la innovación entendida como un proceso asociado única y exclusivamente al ámbito económico y empresarial no es suficiente para garantizar el desarrollo social. En este sentido, los espacios públicos juegan un papel esencial al ser los escenarios donde se desarrolla, o se debería desarrollar, buena parte de la participación activa de los ciudadanos en la construcción de la ciudad; una suerte de urbanismo emergente o P2P que está muy alejado del paradigma convencional de la planificación urbanística centralizada y dependiente de especialistas y políticos. Frente al modelo de las clases creativas, popularizado por Richard Florida, que asocia creatividad con crecimiento económico pero que al tiempo puede provocar mayores desigualdades dentro de las ciudades, la innovación social puede entenderse como un proceso inclusivo en que la creatividad ciudadana contribuye a mejorar la ciudad vivida por todos los vecinos.

Pero, ¿cómo se genera innovación social? y ¿cómo esa innovación puede ayudar a revitalizar los espacios públicos? Como ya he comentado en otras ocasiones, la solución no es simple y pasa por la combinación de políticas que generen oportunidades, el empoderamiento ciudadano basado en la acción colaborativa y el uso de la tecnología para generar redes sociales activas. Internet surge como plataforma organizativa para, en contra de algunas visiones apocalípticas que asocian al antes conocido como ciberespacio con la debilitación de las vida social, generar acciones que se trasladan a los "espacios analógicos" reforzando las redes ciudadanas.

Palo Alto Pedestrian Mall La d.school de la Universidad de Stanford, un ejemplo de la aplicación del paradigma del pensamiento de diseño a la educación en gestión empresarial, lleva unos años impartiendo el curso conocido como CIA, Creating Infectious Action, basado en el desarrollo de proyectos colaborativos por grupos de estudiantes que pretenden llegar al "mundo real" y no quedarse en meros ejercicios teóricos. Bob Sutton, uno de los profesores del curso, ha publicado en su blog varios posts sobre los proyectos que desarrollan este año sus estudiantes (Turning Palo Alto's University Avenue into a Pedestrian Mall? y The Palo Alto Pedestrian Mall Controversy) en que el curso está dedicado a encontrar métodos para "Kill Gas" o dicho de otro modo, para desarrollar y poner en marcha ideas que reduzcan el consumo de gasolina.

Web Palo Alto Pedestrian Mall Uno de los proyectos que lidera cuatro estudiantes y que ha nacido de este curso se denomina Palo Alto Pedestrian Mall y plantea el cierre de varias manzanas de la University Avenue, la calle central de Palo Alto donde se ubica la Universidad de Stanford, al tráfico rodado. Para diseñar su propuesta han realizado previamente observaciones del tráfico así como entrevistas con los diferentes actores de ese espacio público (comerciantes, clientes, funcionarios municipales, etc). Para diseñar su propuesta final de peatonalización han prototipado diferentes soluciones que han puesto a prueba con los usuarioas hasta alcanzar su propuesta definitiva. Finalmente, han puesto en marcha una campaña de comunicación y de activismo social con el fin de lograr trasladar la idea a la agenda política y al debate público.

Map Palo Alto Pedestrian Mall Otro de los profesores, Diego Rodríguez en su blog Metacool, ha ayudado a la viralización de la campaña con Please help us kill gas in Palo Alto! CIA 2009!, al tiempo que explica los detalles de la propuesta que se basa en "la transformación en un parque urbano solo completamente peatonalizado con restaurantes al aire libre, performances callejeras, eventos comunitarios, árbolado y jardines, y una infraestructura adecuada para bicicletas". Como señala Rodríguez, este modelo urbano es bastante habitual en las ciudades europeas y ha demostrado su potencial para revitalizar el comercio y promover métodos alternativos de transporte así como para reforzar el sentido de comunidad. También es cierto que, a pesar de todo lo anterior y al menos en España, cada vez que se anuncia una iniciativa de este tipo surgen innumerables polémicas y grupos de oposición.

La campaña de peatonalización se organiza en su mayor parte en Internet, contando con un grupo en Facebook extraordinariamente activo teniendo en cuenta que lleva funcionando pocos días y el público objetivo es limitado; ha llegado a alcanzar unos 1700 miembros en apenas dos semanas; además utilizan twitter o Flickr para difundir mensajes y materiales gráficos. La consecuencia ha sido una fuerte presencia en prensa y medios digitales además de un alto grado de interés de los repsonsables políticos de esa ciudad.
Una de las referencias más relevantes ha sido el artículo de Julia Kirby, de Harvard Business Publishing, en el HBR Editor's Blog (Starting a Movement, Learning to Lead).

Por supuesto, el proyecto, como comenta Bob Sutton, ha generado un importante debate en la comunidad local acerca del acierto de la idea. Un ex-alcalde se ha mostrado partidario mientras otra gente la critica duramente (en el grupo de Fcebook se pueden seguir algunos de estos debates). Finalmente, y este es uno de los principales indicadores de éxito del proyecto, la propuesta ha sido tratada en la agenda de la Palo Alto Planning and Transportation Commission.

Puede parecer sorprendente que un proyecto de innovación asociada con el diseño acabe desembocando en una campaña de activismo social. Pero en realidad, este proceso es bastante común incluso cuando los participantes inicialmente inician el proceso pensando más en un objeto o intervención puntual. Por ejemplo, en mi experiencia en talleres de procesos de innovación colaborativa (como los que realizamos en el Mercado Atlántico de Creación Contemporánea (MACC) con e-Cultura o en el laboratorio de proyectos colaborativos interdisciplinares en la Universidad de Salamanca con el Medialab Prado), una buena parte de los proyectos que han surgido incorporan algún tipo de acción social (que se acaba materializando en prototipos de una campaña de comunicación o de activismo). Es precisamente esta parte de los proyectos la que acaba muchas veces por identificarse como la clave para el éxito del proyecto.

Pero regresando al post de Diego Rodríguez, encontramos una explicación clara de por que el proyecto de la peatonalización del centro de Palo Alto es un buen ejemplo de aplicación del pensamiento de diseño a las campañas virales. Existen tres principios básicos para generar una "acción infecciosa":


1. crear una oferta memorable (en este caso una zona peatonal en Palo Alto)
2. tejer historias "pegajosas" alrededor de la propuesta (como "romper la carretera y crear un verdadero y bello espacio comunitario")
3. identificar las comunidades receptivas a la propuesta y a las historias, encender algunos pequeños fuegos y añadir gasolina durante un tiempo para avivar ese fuego

De hecho, ese post es en si mismo es una llamada a la acción (a la difusión viral del mensaje) y por tanto es parte de la campaña. Estas reglas básicas de una acción viral nos muestran que los movimientos sociales no pueden gestionarse pero si se pueden cultivar crenado condiciones para que florezcan, como explica en otro post Diego Rodríguez (Leading tribes, cultivating movements, part II). Pero además podríamos añadir una cuarta regla dado que este tipo de acciones, por muy "físico" que sea su objetivo, se desarrollan ya en gran medida en los espacios digitales.

11 mayo 2009

¿Cómo matan las universidades la posibilidad de innovación?: Software libre para educación propietaria

En Soitu | Piel digital he realizado un análisis crítico de lo que podríamos denominar las estrategias digitales de nuestras universidades, que en mi opinión reflejan los problemas propios de la adaptación de toda gran organización que debe transformar su cultura y no solo, ni principalmente, su tecnología. Pero además ponen de manifiesto las perversidades de ciertas tácticas que acaban por volverse contra las propias universidades, al convertirse en barreras para la innovación. Lo que sigue es la versión ligeramente editada que apareció originalmente como dos posts: El largo y penoso tránsito tecnológico de las universidades y ¿Cómo matar la innovación?: software libre para educación propietaria.

El largo y penoso tránsito tecnológico de las universidades

Las universidades españolas han vivido en los últimos años un largo y penoso tránsito en su uso de plataformas educativas (Learning Management Systems, LMS). Algunas en la década de 1990 empezaron desarrollos propios que al cabo de un tiempo abandonaron por otras tecnologías cerradas y propietarias (como WebCT y su sucesor BlackBoard). Desde hace unos pocos años, estas mismas universidades han vuelto a abandonar estos sistemas (y de paso perder buena parte del trabajo que habían desarrollado sus profesores al ser sistemas cerrados que impiden la migración de contenidos) al no poder soportar los incrementos del coste de las licencias y mantenimiento. En su lugar han empezado a implantar sistemas abiertos y basados en software libre, en especial Moodle (aunque otros como Drupal también han tenido cierto éxito en el ámbito educativo). Y mientas nuestras universidades están en este proceso, irrumpe la web 2.0, los medios sociales y la "computación en la nube" y aparecen nuevos retos institucionales. Este proceso lo ha explicado recientemente Enrique Dans en un artículo sobre plataformas educativas y el dilema de la apertura que ha aparecido en un monográfico de la revista RUSC que he coordinado sobre cultura digital y prácticas creativas en educación. Este nuevo reto es especialmente complicado para unas instituciones que se han movido hasta el momento por razones económicas e instrumentales y no han entendido en lo más mínimo lo que significa la cultura digital y su papel en la sociedad.

En contraposición las perspectivas que ofrecen las tecnologías distribuidas y abiertas son el origen del movimiento edupunk que responde al inmovilismo institucional y suponen la oportunidad de desarrollar prácticas de educación expandida, que pueden suceder "en cualquier momento y en cualquier lugar", que contaban ya con una larga tradición pedagógica. Pero siempre habían sido movimientos marginales que ahora en cambio "amenazan" el orden educativo establecido al ofrecer propuestas más valiosas y atractivos a los usuarios.

Pero la cultura digital ya está en la universidad

Al tiempo, las comunidades universitarias (estudiantes, profesores, personal de administración) han evolucionado en paralelo y desde hace ya un tiempo utilizan servicios y herramientas "en la nube", se comunican con medios sociales y se sienten cómodos con la panoplia de herramientas que les ofrece la web 2.0. Por supuesto en este proceso solo se ha involucrado una parte de esa comunidad, pero la cantidad de personas que participan, la cantidad y calidad de contenidos que generan, y la densidad de las redes que establecen crecen de forma exponencial. Algunos lo hacen para "usos no profesionales" viviendo una vida académica analógica o 1.0 y una vida personal digital. Otros los usan en su actividad académica mientras sus instituciones se mantienen al margen. O desconocen estas prácticas o prefieren no darse por aludidos por que no entienden el fenómeno ni como gestionarlo. Y por supuesto, unos pocos forman parte de experiencias provocadas o facilitadas por sus propias universidades que han entendido la necesidad de experimentar y comprender estos fenómenos. Lo cierto es que en cualquier campus en estos momentos una parte muy relevante de sus habitantes están usando Internet para crear contenidos, para la participación y para la comunicación. Existe ya una capa digital de conocimiento y relaciones sobre las universidades que no es incorporada a las prácticas institucionales.

Un buen ejemplo de vida digital abierta y distribuida de las comunidades universitarias lo proporciona la experiencia del profesor de antropología de la Kansas State University, Michael Wesch, y su proyecto de etnografía digital. Wesch, que ha alcanzado fama mundial por los vídeos que produce con sus alumnos y que publican en YouTube, fue elegido 2008 U.S. Professor of the Year (a pesar de trabajar en una universidad pública con recursos limitados y ser un "recién llegado" que aún no ha alcanzado la estabilidad en el sistema). Este profesor utiliza una enorme diversidad de servicios que integra en un agregador externo, netvibes, desde donde diseña las plataformas de comunicación y gestión de contenidos de sus cursos con las que trabaja con sus estudiantes.

Esta brecha entre lo que hacen las universidades con la tecnología y las prácticas y la cultura de sus usuarios y de la sociedad en general provoca efectos catastróficos para las propias instituciones y puede que hasta para la sociedad. El siguiente post analizará algunos de estos efectos.

¿Cómo matar la innovación antes de que nazca?: software libre para educación propietaria

Muchas universidades españolas (evitaremos citar ejemplos específicos pero la inmensa mayoría podrían reconocerse en este retrato) presentan una actitud paradójica ante el software libre y, en especial, ante Moodle. Por una parte pretenden promocionar su uso mediante incentivos a lo que denominan "innovación docente", pero al tiempo estos incentivos se convierten en medidas perversas. Así surge constantemente la paradoja de que cuando un profesor trabaja "en la nube" es normalmente complicado, y hasta ridículo, tratar de certificar sus actividades académicas siguiendo los sistemas habituales que se utilizan para gestionar los incentivos. El resultado final es que lo que se considera innovación acaba por convertirse en hacer más de lo mismo, repetir esquemas y prácticas ya definidas, probadas y bien establecidas. Se trata de usar herramientas previamente definidas con usos que están ya pre-establecidos. Cualquier otra práctica se sale de los esquemas de control es por tanto obviada, en el mejor de los casos, o criticada y penalizada.

En realidad, no es extraño que esto sucee ahora en las universidades cuando la oleada anterior de "innovación" supuso en muchos casos la transformación de las notas de los profesores en presentaciones de PowerPoint, con todas las limitaciones de esta herramienta (en contraposición a las grandes oportunidades que ofrece la tecnología usada inteligentemente para crear experiencias realmente atractivas en conferencias).

Pero además de la perversidad de incentivar formas de "no innovación", las universidades suelen mostrar una actitud de apropiación un tanto indecente del software libre. Así, cuando Moodle "entra" en un campus se suele "customizar" adaptando su apariencia a la imagen corporativa de la propia universidad y, en muchos casos, cambiando el nombre de la propia plataforma.

Esta es una práctica que ya se popularizó en su momento con la creación de la distribución Linex del sistema operativo Linux por el gobierno extremeño. Desde el nombre del sistema operativo a los de las diferentes aplicaciones han sido modificados para hacerlos más próximos. Esta estrategia puede justificarse, y de hecho existe un interesante debate a este respecto, por la necesidad de que los usuarios se apropien de la tecnología. Linex forma parte de un proyecto de alfabetización digital y sus usuarios son personas que en muchos casos tienen escasa o nula experiencia con este tipo de tecnologías. Por supuesto, otras muchas comunidades autónomas en España han copiado estos proyectos y han surgido distribuciones "regionales" de Linux por todas partes: Guadalinex, Lliurex, Galinux, MAX (MAdrid_Linux), Augustux, ... El argumento de la apropiación ciudadana es solo una parte de la historia de las distribuciones Linux. La apropiación política es la otra cara de la moneda. Una forma barata de ofrecer un "servicio personalizado" al ciudadano, cuando en realidad el valor añadido que ofrece la institución es mínimo.

La parte negativa de esta historia, más allá de la obsesión política por el control de la imagen y de llevar la publicidad hasta el disco duro de nuestros ordenadores, es que los usuarios pueden no entender que herramientas están usando realmente. Pueden no percibir que su software es libre y forma parte de un proyecto global considerablemente exitoso y que a su vez es la punta del iceberg de otra forma de entender el conocimiento y la innovación. Se pierde una enorme oportunidad de educar con la práctica en cuestiones extraordinariamente relevantes. Nos preocupamos más por lo local y diferenciador (aunque se cree de forma artificial) que por lo global y que nos acerca. En este escenario existe un difícil equilibro entre los intereses legítimos por la apropiación y por la extensión de un modelo abierto.

Pero este equilibrio es mucho más discutible en el caso de las "personalizaciones" de Moodle que suelen practicar las universidades. Se actúa como una lógica muy similar a las adaptaciones de Linux, pero es una lógica que se revela perversa por que en este caso los usuarios objetivos deberían estar adaptados a estas tecnologías y los cambios estéticos deberían ser ya un elemento irrelevante.

Como las universidades tiran piedras contra su propio tejado ... y contra el de toda la sociedad

Las consecuencias de estas prácticas de las instituciones universitarias son, en mi opinión, devastadoras para la educación, el desarrollo de sociedades realmente abiertas y, finalmente, para la propia universidad. Podríamos citar al menos tres efectos negativos:

- Las universidades trabajan formalmente con software libre, pero en la práctica están promocionando institucionalmente sistemas cerrados, que normalmente solo están accesibles desde las redes internas o para sus usuarios. En lugar de abrir sus contenidos y enriquecerlos con la participación externa, los protegen y los condenan a la irrelevancia en un mundo que funciona ya bajo la lógica de la abundancia y de la escasez de atención y no de la lógica de la escasez y el control. Muchos profesores y estudiantes, hartos de las barreras y dificultades, acaban por llevarse sus contenidos a otros espacios más abiertos y más fáciles de utilizar.

- El profesorado que acepta el modelo que le impone su universidad sigue funcionando con una lógica de espacio cerrado y protección de contenidos y esto no hace más que agravar su desconexión de la cultura digital. Y si el profesorado está desconectado es la propia institución la que permanece al margen. En realidad, muchos profesores se enfrentan en estos momentos a una alternativa: o se desconectan, en su vida profesional, de la cultura digital o se desconectan de su propia institución. Finalmente, esta desconexión alimenta la falta de relevancia social de la universidad, un problema que crece día a día. Esta brecha no hace más que agravar un problema que ya viene de antes, pero que se acelera si tenemos en cuenta que es en estos escenarios integrados en la cultura digital en los que se están desarrollando los nuevos modelos de relación social, de innovación o de desarrollo empresarial.

- No es extraño, visto todo lo anterior, que las universidades presenten una casi nula capacidad de comunicación con el mundo exterior y, en buena medida, con sus propios estudiantes. Los ejemplos son múltiples. Es sorprendente que universidades con decenas de miles de estudiantes y situadas en ciudades de pocos centenares de miles de vecinos tengan en general tan poca presencia pública. Pensemos en organizaciones ciudadanas o empresas que con muchos menos integrantes consiguen grados de relevancia y presencia pública muy superiores.

El proceso de adaptación al Espacio Europeo nos proporciona otro excelente ejemplo. Hace unos meses El País publicaba un reportaje sobre el conflicto de Bolonia donde explicaba como mientras las instituciones educativas se comunican a través del BOE o del tablón de anuncios, los estudiantes están en los medios sociales y se organizan de modo sumamente efectivo en Tuenti o Facebook.

Lo que se está librando en los campus españoles es una desigual batalla de jóvenes que se comunican en trazos gruesos a través del correo electrónico, Tuenti y otras redes sociales, frente a unos administradores de la reforma que aún confían en el valor de una seca nota explicativa en el tablón de anuncios para difundir los cambios. En el campo de la comunicación, las instituciones están perdiendo por goleada. Y ésa es la causa de que los rectores de las universidades más afectadas hayan pedido ayuda al Gobierno.

Esta "desigual batalla" demuestra que las armas ya no son la financiación, ni tan siquiera las infraestructuras o el "poder duro". Las competencias digitales, comunicativas y sociales son ya mucho más importantes y aquí nuestras universidades llevan mucho tiempo suspendiendo y la mayoría ni siquiera se han preocupado por conocer su nota.

21 abril 2009

Liberia (3): bancos, taxis y móviles

Liberia: bancos, taxis y móviles, en Soitu | Piel digital.

En Liberia, como explicaba en el post anterior, la publicidad que nos asalta en los accesos a las ciudades, y en particular a Monrovia, es un excelente indicador de la importancia de las telecomunicaciones y los servicios financieros, que son la "infraestructura" básica (la plataforma) desde la que parece que se puede construir, reconstruir en este caso, la vida económica y social. En lo que respeta a los servicios financieros, empiezan a surgir bancos y múltiples ofertas de servicios de transferencia de remesas internacionales e, incluso, ofertas de "micro-créditos". En este último caso, aunque este es el término que se emplea en la publicidad, no son el mismo tipo de instrumentos que han ayudado a popularizar el Grameen Bank y otras iniciativas para el desarrollo. De hecho, la ausencia de micro-créditos es identificada por mucha gente en Liberia como uno de los cuellos de botella para el desarrollo.

Liberia anuncio banco

Anuncio de servicios bancarios en una avenida de Monrovia

Pero son las comunicaciones las que realmente dan forma a las calles. En un país sin ningún sistema de transporte público y en el que poca gente puede disponer de un vehículo privado (además de que el coste del combustible es desorbitado para su poder adquisitivo, con precios similares a los que tenemos en España), los taxis y pequeñas furgonetas son esenciales. Miles de coches amarillos, destartalados y reparados innumerables veces, circulan por Monrovia como la única opción de transporte colectivo. Taxis y furgonetas van casi siempre llenos de gente y dominan el asfalto y las cunetas. Pero además, más discretos, grandes vehículos todoterreno funcionan como taxis de lujo que son alquilados, siempre con conductor local, a los extranjeros para sus desplazamientos.

Liberia taxis

Aparcamiento de taxis en un mercado callejero

Liberia_taxis

Taxis y vendedores callejeros en una calle de Monrovia

Además del transporte, las telecomunicaciones son un elemento ubicuo en la vida de Monrovia. Por un lado, buena parte de los carteles publicitarios ofertan servicios de telefonía móvil (con tarifas muy bajas para llamadas nacionales e internacionales, si las comparamos con las que tenemos en España). Además, de modo similar a lo que nos podemos encontrar en los barrios de inmigrantes en España, aparecen por todas partes tiendas de telefonía móvil: desde "establecimientos oficiales" similares a los occidentales a pequeñas chabolas donde venden todo tipo de productos para los móviles. Por supuesto, es además sencillo comprar tarjetas de recarga o cargadores para coches a vendedores callejeros. Pero además son frecuentes las ofertas de servicios y, especialmente, la recarga de baterías, algo lógico cuando el acceso a la energía es especialmente difícil.

Liberia Servicios para móviles

Liberia Servicios para móviles

Oferta de servicios para móviles en el suburbio chabolista de Westpoint, en Monrovia

Los teléfonos móviles están en todas partes. Desde los altos funcionarios del gobierno y los expatriados que trabajan en organismos internacionales de todo tipo hasta la gente que en la puerta de una chabola conversan o envían un mensaje de texto. No es extraño encontrar a gente que utiliza dos terminales para poder aprovechar así las diferentes tarifas o mantener la conectividad a pesar de las caídas del servicio o los fallos de cobertura.

Liberia Usos de la telefonía móvil

Liberia Usos de la telefonía móvil

Pescadores atendiendo llamadas de móvil durante una reunión

Liberia Usos de la telefonía móvil

Una mujer de pescador, que se dedica a la comercialización de pescado, con un móvil y dinero en sus manos mientras participa en una reunión

Liberia Usos de la telefonía móvil

Un pescador envía un SMS mientras participa en una reunión

Resulta sorprendente comprobar como los liberianos usan los móviles. Si nos abstraemos del entorno, ver manejar un terminal a una mujer dedicada a la comercialización de pescado en una aldea remota o a un vendedor callejero en cualquier mercado de las carreteras de acceso a Monrovia es lo más parecido a lo que vemos cada día en España cuando observamos a los adolescentes utilizando sus teléfonos móviles. Por ejemplo en nuestras reuniones con comunidades de pescadores en las que participaban tanto los pescadores como las mujeres dedicadas a la comercialización de pescado era habitual que una parte del grupo acudiese a las reuniones con sus terminales en la mano. Durante la conversación estaban constantemente echando vistazos furtivos a las pantallas, leyendo y enviando mensajes de texto y, además, era bastante común que se levantasen de forma abrupta para contestar rápidamente a una llamada. Practicaban la atención distribuida: asistían y participaban activamente en la reunión que celebrabamos, normalmente debajo de un pequeño tenderete con el que nos protegíamos del sol, pero a la vez estaban interaccionando a través de su móvil con su red de contactos familiares y comerciales.

Los servicios de telefonía móvil funcionan solo con el sistema GSM por lo que los móviles con cámara no son utilizables en Liberia pero no es difícil prever que tendrán un gran futuro dado lo útil que puede ser la fotografía para comunicarse en un país con unos índices de alfabetización bajos. Del mismo modo, para muchas personas dedicadas al comercio las calculadoras de los móviles son una de sus utilidades más apreciadas. Para una persona que necesita constantemente realizar operaciones sencillas pero que tiene unas habilidades matemáticas muy limitadas, la calculadora del móvil (que además es de uso particularmente sencillo) supone una ayuda inapreciable.

20 abril 2009

Liberia (2): alimentos, energía y publicidad

Liberia: alimentos, energía y publicidad, en Soitu | Piel digital.

Continúo publicando la colección de experiencias que me dejó Liberia. En este y el siguiente post, tras el impacto que supone llegar a Monrovia, comento como los detalles que puedes observar en la calle reflejan una realidad compleja y sorprendente en la que la tecnología juega un papel especialmente relevante, mucho más de lo que tenderíamos a pensar desde nuestra propia realidad occidental y "desarrollada". De hecho, observar las calles de Monrovia permite identificar las necesidades más inmediatas de una población que vive sobre un territorio destruido. Y esas necesidades son a la vez oportunidades económicas que alcanzan, obviamente con diferente intensidad, a una enorme diversidad de actores, que van desde los liberianos más pobres hasta las grandes corporaciones internacionales.

Liberia mercado callejero

Mercado callejero y carteles publicitarios en una carretera de Liberia

Los grandes carteles publicitarios que empiezan ya a poblar muchas de las principales avenidas de Monrovia son el reflejo visible de algunas de las necesidades y oportunidades. Como es obvio, no todas las necesidades de la población aparecen reflejadas en la publicidad en los espacios públicos. El márketing es, como siempre, un reflejo distorsionado de la realidad. Pero un reflejo sobre el que, si sabemos filtrar las ausencias y exageraciones, podríamos construir una visión de la realidad, o, al menos, de una parte de la realidad de un espacio urbano tan especial como el de la ciudad de Monrovia al poco de finalizar una guerra especialmente destructiva.

Por ejemplo, la alimentación es un problema fundamental, posiblemente el más grave en el país, pero solo aparece marginalmente en la publicidad, y siempre asociado a la oferta de productos que podemos considerar lujos alejados del alcance de la práctica totalidad de la población (como puede ser el caso de los anuncios de productos lácteos). En el caso de los alimentos, se han desarrollado mercados informales y redes de intermediación que permiten la llegada de alimentos a la población ya sea desde las zonas agrícolas del país (las pocas que siguen siendo explotadas tras la guerra) como, especialmente, procedentes de la importación. Algo similar sucede con la energía eléctrica; otra necesidad básica que en Liberia se enfrenta a una falta absoluta de fuentes de energía y de infraestructuras de distribución. La solución está pasando por la instalación de generadores por todo aquel que puede permitírselo y que se alimentan, al igual que los vehículos, con combustible importado. Quizás el continuo ruido de los generadores y el humo y olor que produce el combustible sean algunas de las características más reconocibles del ambiente urbano.

Liberia Anuncio leche

Anuncio de leche en polvo en una avenida de Monrovia

Ni los alimentos ni la energía eléctrica ocupan espacios publicitarios. Pero si ocupan buena parte de la vida económica y de la realidad de la ciudad. Pero en esos carteles publicitarios si están dominados por otros tres servicios o productos que reflejan la otra parte de la realidad de un país en reconstrucción. Servicios bancarios, telecomunicaciones (especialmente la telefonía móvil) y los anuncios de marcas locales e internacionales de cerveza son símbolos de buena parte de la realidad de la vida en Liberia. Empezando por lo que puede parecer más anecdótico, la cerveza es posiblemente la bebida más popular y más accesible por su precio (como en buena parte del mundo). Lo que puede resultar más sorprendente es que un elemento relacionado con el ocio y aparentemente alejado de las necesidades básicas esté tan presente en la vida cotidiana y, como consecuencia, en la publicidad. El próximo post será la ocasión para hablar de bancos y móviles, además de los taxis.

Liberia anuncio bebidas

Anuncio de bebidas en una calle de Monrovia

Liberia (1). Llegando al "Planeta Monrovia"

Desde que publiqué las primeras impresiones de mi viaje a Liberia he tenido la oportunidad de hablar de esta experiencia con mucha gente que me ha pedido que escriba más sobre este tema cuando en realidad ya he empezado a hacerlo en Soitu | Piel digital. Como algunos de los lectores de este blog no siguen el otro, republicaré aquí estas historias (por el momento han aparecido ya tres y en las próximas semanas publicaré algunas más).

Liberia: Llegando al "Planeta Monrovia"

Aunque ya hace días publiqué un primer post y fotografías en mi blog personal sobre mi reciente viaje a Liberia (Primeras impresiones) en realidad ya había escrito varios textos durante mi estancia. Por diversas razones no publiqué esos documentos y se han quedado en borrador más tiempo del que me gustaría. He decidido empezar a publicarlos ahora, a la vez que iré compartiendo el material audiovisual que obtuvimos allí. Voy a tratar de respetar las versiones originales, incluyendo solo las ediciones imprescindibles y añadiendo en algunos casos fotografías. Así este primer post recoge mis impresiones después de mi primer día en Africa. Por supuesto esta visión se vio muy enriquecida por las semanas pasadas allí pero me pareció interesante publicarlo tal como lo escribí en su momento. Aunque estos posts no se atengan estrictamente a la línea que desarrollo en Piel digital si abordan desde otros puntos de vista los temas que me interesan y apasionan como son los cambios sociales y culturales asociados a la globalización y el papel de la tecnología en estos procesos y en el desarrollo. Liberia es un laboratorio fascinante para comprender estos procesos.

Llevo menos de 24 horas en Liberia. Llegué ayer domingo 25 de enero con otros dos compañeros de "misión". Formamos parte de un equipo de trabajo organizado por la Fundación Centro Tecnológico del Mar (CETMAR) para desarrollar un proyecto de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Nuestro trabajo es realizar una evaluación de la situación actual de las pesquerías y la acuicultura en Liberia e identificar necesidades y oportunidades para la cooperación, en especial en el fortalecimiento del Bureau National of Fisheries (BNF) (el departamento encargado de estos temas dentro del gobierno liberiano) y en la capacitación de todos los actores relevantes en la pesca y la acuicultura. No es mi intención escribir aquí de estas cuestiones, pero si creo relevante que se conozca la causa de mi viaje. Por otra parte nuestro trabajo implica, y esa es una enorme ventaja, la necesidad de conocer y reunirse con representantes de la sociedad liberiana (funcionarios, políticos, empresarios, pescadores, líderes comunitarios; población urbana y rural; líderes de la sociedad civil o representantes de la economía informal ...) y de las innumerables organizaciones internacionales, gubernamentales o no gubernamentales, que trabajan en el país para su reconstrucción y desarrollo.

No ha sido fácil enviar este texto para su publicación [de hecho, nunca lo logré enviar y he acabado publicándolo un mes después de mi regreso]. Aquí solo es posible comunicarse mediante teléfono móvil o Internet por satélite (no existen las infraestructuras de cable para telecomunicaciones). En nuestro hotel, y en otros, el acceso wifi existe pero es tan lento y errático que es inutilizable la mayor parte del día. Si tienes suerte y paciencia, y haciendo muchos intentos, se puede enviar algún correo o mensaje. Tengo tiempo, aunque poco, para escribir, pero casi ninguno para subir fotos o investigar y documentar un tema en Internet. Por tanto, mientras la situación no mejore, mis posts incluirán pocos enlaces (a pesar de que existen muchos donde se puede ampliar información sobre los temas que comento) y escaso material audiovisual (aunque si estamos recogiendo en video y fotografía buena parte de la experiencia ... la publicaré en otro momento).

Mientras tanto, un buen sitio para empezar a entender la historia reciente de este país es el documental Liberia: An Uncivil war producido por BBC. que refleja el trabajo de dos equipos de periodistas, dirigidos por Jonathan Stack y James Brabazon, empotrados en los dos bandos que se enfrentaban en la fase final de la guerra civil liberiana, en 2003. Unos desde Monrovia filmaban a las tropas del Presidente Charles Taylor. Otros viajaban con la guerrilla que iba a atacar la capital en el último acto de una guerra de 15 años. Es un documento excelente que refleja la realidad más próxima que tuvieron que vivir la población civil y los combatientes de ambos bandos. Pero al tiempo es un testimonio muy duro de una realidad difícil de asumir.

Aquí contamos con el apoyo continuo del representante diplomático español, Javier Cantero. Un diplomático joven (este es uno de sus primeros destinos) que está siendo enormemente amable y útil. Lleva escasos 6 meses en el cargo pero ha sabido enfrentarse a un difícil papel. La oficina diplomática española se reduce en realidad a él mismo que a su vez debe gestionar los asuntos de Sierra Leona y depende de la embajada de Costa de Marfil situada en Abdijan. Estos no son sitios fáciles si no se cuenta con apoyos locales y en nuestro caso, la ayuda del cónsul está siendo inestimable tanto en la logística del día a día como en la gestión de contactos a todos los niveles.

Pasaremos aún otros dos días con reuniones en Monrovia. Hoy hemos estado con el Ministro de Agricultura y por la tarde con más de 30 representantes del mundo de la pesca y de la acuicultura (y de paso de los diferentes grupos étnicos que constituyen este país). En los próximos días nos reuniremos, entre otros, con el representante de la FAO y con los técnicos del BNF, nuestros socios locales. Es difícil pensar en que buena parte de esta gente estaban siendo víctimas hace poco de la guerra y que, inevitablemente, muchos de ellos habrán sido combatientes. Tras estos días iniciamos un viaje de 5 días para visitar otras regiones costeras y conocer la situación de la pesca y la acuicultura. Iremos acompañados en alguna ocasión del cónsul, de un conductor para nuestro todoterreno y de otro vehículo con 4 funcionarios liberianos. Tanto Monrovia como el resto del país son lugares peligrosos, pero relativamente seguros si sigues una serie de normas básicas y no te aventuras en algunas zonas o demabulas por las calles o carreteras a ciertas horas.

Somos afortunados al llegar a Liberia en Enero, lejos de la temporada de lluvias que se inicia en Mayo y del calor que se dispara en Marzo. La estación de lluvia, que dura 6 largos meses, "inunda" el país. Las construcciones se ennegrecen por la humedad. Aún ahora, en plena época seca, los edificios destruidos y abandonados permanecen ennegrecidos, lo que les proporciona un aspecto, si bae, aún más tétrico. Posiblemente no deberíamos identificar a estas estructuras como "abandonadas"; basta echar un rápido vistazo para comprobar que mucha gente sobrevive en su interior. Un submundo dentro del infierno que Monrovia es para la mayor parte de sus habitantes.

Liberia ha estado 15 años en guerra civil, llevan solo 4 años de paz y, los 3 últimos, de democracia. El país quedó absolutamente destruido tanto en sus infraestructuras como en sus instituciones y, en gran medida, en el espíritu de la gente. En contrapartida, muchos países y organizaciones internacionales se han volcado en su reconstrucción. En estos momentos la capital, Monrovia, es un lugar alucinante donde se mezclan los cascos azules de Naciones Unidas (más de 15000 personas de decenas de nacionalidades), numerosos edificios oficiales del gobierno y organismos internacionales totalmente protegidos por muros y alambradas, con una ciudad destruida. La mayor parte de los barrios, por no decir todos, están formados por chabolas. La calle es el lugar de la vida cotidiana, donde la gente pasa el rato, espera o trabaja, los niños juegan al fútbol y donde en las caras de todos alternan la tristeza con las nuevas esperanzas. Durante el día, y especialmente en la mañana, las calles son hervideros de personas, automóviles y motos. Un lugar caótico que parece empezar a recuperarse de la catástrofe. O el último reducto para la supervivencia. No es extraño viendo esta realidad que la esperanza de vida sea de solo 44 años, consecuencia en gran medida de la enorme mortalidad infantil.

Parece que la situación ha mejorado mucho en los últimos meses. De hecho, el aspecto de Monrovia no parece peor que el que puedes ver en algunas ciudades latinoamericanas o africanas. Cada día nuevos tramos de carreteras se iluminan por las noches y parece que ya se ha iniciado la implantación de la nueva infraestructura eléctrica. Pero también es cierto que estas mejoras son más visibles en las zonas donde se acumulan los edificios oficiales, los hoteles y los "compouds" (el término local para las urbanizaciones). A esta imagen "amable" de Monrovia contribuye sin duda, para el observador occidental, la belleza y serenidad que transmiten los liberianos, dotados de una elegancia natural que comparten con muchos de sus vecinos de esta región africana. Pero además, visten con enorme pulcritud destacando la ropa multicolor y de diseños sorprendentes para la sobriedad (¿tristeza?) europea.

El ambiente de los hoteles merece un comentario. Sus pobladores son una mezcla de occidentales y asiáticos, e incluso algunos africanos, trabajando para gobiernos, organizaciones internacionales o diferentes ONGs. Posiblemente en este colectivo extraño se incluyan algunas personas que llegan a Monrovia para hacer negocios.

Algo me ha sorprendido; salvo algunos lugares donde se amontonaban basuras, en muchas ocasiones quemándose, las calles están extraordinariamente limpias para lo que sería previsible. Por supuesto el asfalto está cubierto de polvo y mugre, pero no hay demasiada basura. Puede pasar por una calle rodeada de chabolas y edificios destruidos, pero prácticamente no hay papeles en el suelo. Todo está anormalmente limpio. Días después nos confirman que es el resultado de una acción del gobierno para mejorar las condiciones de vida y el aspecto de las calles que, al parecer, ha sido efectiva.

Liberia e Google Maps

Liberia_GoogleMaps

Monrovia en Google Maps. La barra de arena situada a la izquierda es Westpoint, un enorme asentamiento chabolista donde se sitúan comunidades de pescadores

Liberia_Monrovia_GoogleMaps

Vista de Monrovia desde Westpoint, en concreto desde la playa donde se asienta la comunidad kru
Liberia_Monrovia desde Westpoint

Poblado de pescadores. Se pueden ver en primer plano los precarios hornos que utilizan para secar pescado
Liberia_Comunidad pescadores

Mercado callejero en las afueras de Monrovia

Liberia_Mercado callejero

24 marzo 2009

La industria del automóvil y la necesidad de transformación a modelos abiertos basados en la experiencia de usuario

Como explico en Soitu | Piel digital:

Este post lleva ya varias semanas escrito en borrador. Nació de un cierto enfado al comparar mi deseo de líderes políticos transformadores con la realidad de la acción política. En ese momento los medios de comunicación dedicaban día tras día páginas a la crisis de la industria del automóvil y a la necesidad de ayudas públicas. Esa "fiebre" se ha calmado un tanto, pero releído el texto después de varias semanas creo que la reflexión sigue siendo válida y, en mi opinión, necesaria. Nunca llegué a incluir los enlaces a las noticias de prensa que se sucedían en esas fechas pero creo que a estas alturas no son ya ni siquiera necesarias, basta regresar a la edición de casi cualquier día en casi cualquier periódico.

Esas son las razones de La industria del automóvil y la transformación a modelos abiertos que os dejo aquí.

La industria del automóvil ha sido un sector mimado en el mundo occidental. Las grandes empresas norteamericanas y europeas han disfrutado durante muchas décadas de ayudas públicas (de hecho muchas de ellas nacieron como empresas públicas) y mecanismos de protección para evitar la competencia de la industria asiática (primero la japonesa y más recientemente la coreana). A pesar de todo, la industria del automóvil ha entrado en crisis y es, al lado del sector inmobiliario, el símbolo de un modelo que se derrumba y para el que no hemos aún inventado alternativas.

El caso de Galicia es paradigmático. La factoría Citröen instalada en Vigo ha sido, y sigue siendo en estos momentos, uno de los principales motores de la economía local y regional. A su alrededor se ha desarrollado un sector de industria auxiliar que ha sido cuidado por el gobierno. Nadie parecía querer en los últimos años darse cuenta de que esta historia no podía terminar bien. Asia lleva ya muchos años fabricando mejor y más barato y las empresas japonesas y coreanas han sido mucho más innovadoras que la mayor parte de las europeas y norteamericanas. Ahora llega el momento en que la verdad es ya (casi) inocultable: Citröen anuncia reducciones en su producción en Galicia con consecuencias drásticas para el empleo. La intervención, que sin duda sucederá, de los gobiernos (con ayudas a a las empresas y a los que quieran comprar automóviles) no hará más que retrasar, al menos un poco, el desenlace. Pero sobre todo, tendrá el efecto perverso de seguir evitando que nos planteemos el futuro de un modo realista y realmente innovador.

Galicia no es una isla. Ford, General Motors o Chevrolet están enfrentándose a procesos similares en EEUU. Al menos parece que allí las autoridades han entendido que quizás se necesite una crisis profunda para provocar el cambio. Por el contrario aquí el gobierno cifra sus esperanzas en una innovación simplista: desarrollar coches eléctricos o híbridos, como parece que va a hacer Seat. Es muy probable que la innovación (restringida) que suponen los motores eléctricos sea necesaria pero es evidente que llega ya demasiado tarde y, sobre todo, llega como un hecho aislada sin formar parte de un proceso de transformación radical de la industria, de su oferta de productos y servicios y del modelo de transporte y de consumo energético de la población.

Los automóviles europeos y norteamericanos siguen siendo básicamente iguales a los de hace 2 o 3 décadas, pero incorporan innegables mejoras técnicas. Siguen siendo sistemas cerrados donde todo debe pasar por el fabricante original. Un ejemplo muy simple: la mayor prte de marcas siguen empeñadas en ofrecer como extras sus propios sistemas, cerrados y propietarios, de navegadores GPS o de reproductores de música. Muy pocos ofrecen conexiones estandarizadas desde las que el usuario (y dueño, al fin y al cabo, del coche) pueda conectar los dispositivos de que considere convenientes. Pero todo el sistema de comercialización que opera alrededor sigue siendo básicamente igual: concesionarios, talleres, reparaciones ... siguen ofreciendo el mismo modelo de servicio y tratando casi igual a sus clientes. Pero el mundo ha cambiado, y mucho. Los automóviles incorporan ahora mucha más tecnología, excepcionalmente sofisticada, pero no han logrado mejorar la experiencia del usuario ni el servicio que las empresas le prestan a sus clientes.

Al y al cabo esta historia era bastante predecible: la combinación de un sector industrial poderoso y con una competencia limitada, unos gobiernos deseosos de proteger a una industria considerada de interés nacional, y de una visión de la innovación centrada únicamente en los cambios incrementales en la tecnología del producto no pueden traer nada bueno en el medio plazo. ¿Qué se necesita?, básicamente cambiar la innovación por verdadera transformación, reinventar la industria diseñando sus productos y procesos desde la experiencia del usuario, reduciendo sus costes de producción y abriendo su modelo de negocio en muchos de sus flancos: diseñando los propios coches como plataformas plug-and-play, abriendo los procesos de comercialización, conectando su negocio con el de la generación y distribución de energía (solo de este modo los motores eléctricos podrán tener alguna oportunidad de éxito), etc.

24 enero 2009

Los políticos como líderes transformadores

He "regresado" a Soitu.es | Piel digital con un deseo, que resurjan [l]os políticos como líderes transformadores. Sobre el concepto de transformación (en contraposición o como ampliación del de innovación), que ha suscitado cierto debate en las últimas semanas, trataré en otros posts. Este texto fue en realidad el resultado de la inspiración y la excelente conversación que me proporcionó una reunión hace unos días con buenos amigos en Valencia. Este es el texto:

Ahora que entramos en un nuevo periodo electoral (con las elecciones gallegas y vascas en Marzo y ya en Junio las europeas), regresan las estrategias digitales de los partidos políticos en España. En esta ocasión, de nuevo algunos partidos o candidatos repiten la ya conocida, y bastante inútil, estrategia de crear en pocas semanas una intensa actividad digital que no existía antes de este periodo y que volverá a desaparecer una vez pasadas las votaciones. Otros si que llevan ya un tiempo cultivando su identidad digital, generando con mayor o menor éxito conversaciones y comunidades a su alrededor. Estos cuentan muy probablemente con mayor credibilidad y tendrán ahora un mejor retorno de su campaña digital. Permitidme que no enlace aquí con ejemplos de unos u otros, no quiero abrir ahora ese debate por que no es este el tema que quiero discutir aquí. En todo caso, podremos evaluar el éxito de unas y otras iniciativas dentro de unas semanas una vez vistos los resultados.

Por el contrario me preocupa un comportamiento que todos, sin excusa, repiten independientemente de su ideología o competencias digitales. Todos parecen vivir una doble realidad: en Internet son los candidatos digitales perfectos; en los espacios físicos no hacen la más mínima referencia a su trabajo y presencia digital. Pero, si estamos de acuerdo (y no he oído a ningún político que diga lo contrario) en que debemos reducir las brechas digitales, que necesitamos a ciudadanos competentes con la tecnología y que en estos cambios nos jugamos el futuro, ¿qué papel juegan en estos temas nuestros políticos? Parece que ninguno, salvo aprobar partidas presupuestarias para banda ancha, equipos informáticos o cursos de formación.

Esta contradicción no es más que la punta del iceberg de un problema más global. No contamos con políticos que sean verdaderos líderes. No necesitamos gestores (o no solo necesitamos gestores públicos, que por otra parte podemos conseguir en el mercado profesional y que tendrán mucha mejor preparación que nuestros políticos). Necesitamos líderes transformadores. Personas que sepan ver el futuro (y el presente) y sepan adelantarse a la sociedad, comunicando los cambios que debemos afrontar, diseñando los mapas de ruta para lograr esos cambios y convenciendo a los ciudadanos para que se involucren, y apasionen, con esos retos.

Regresando al uso de los medios sociales en Internet, lo interesante no es ya que los políticos los usen de forma inteligente. Lo verdaderamente relevante sería que esos políticos sirvan de modelo a la población, que demuestren con su propia práctica la importancia de la tecnología y del nuevo paradigma de la cultura digital y que provoquen un cambio entre los ciudadanos. Ellos son los que tienen más y mejores canales para llegar a esa (inmensa) parte de la población que aún permanece indiferente a estos cambios.

Acabamos de asistir a la toma de posesión del nuevo Presidente de EEUU. Barack Obama es un líder que ha hecho de Internet su plataforma organizativa y que, además de aprovechar inteligentemente las oportunidades que significaba Internet, ha contribuido como pocos a divulgar la importancia de la cultura digital. El cambio en la Casa Blanca ha venido acompañado de nuevos gestos. Por una parte el primer post del blog de la Casa Blanca, Change has come to WhiteHouse.gov, que como explica Enrique Dans es "un texto de Macon Phillips, Director of New Media de la Casa Blanca, de más que recomendable lectura, que habla, como no, de comunicación, transparencia y participación". En paralelo, WhiteHouse.gov cuenta desde ahora con una licencia Creative Commons, eligiendo además la opción menos restrictiva que solo exige atribución. No son asuntos menores y son buenos indicadores de que desde la primeras decisiones relacionadas con la tecnología se percibe ya esa voluntad de transformación.

Regresando a España, lo que necesitamos es que nuestros políticos crean en la realidad de sus prácticas digitales. Pero necesitamos sobre todo que lleven el mensaje transformador a los canales tradicionales. Que en sus mítines, debates televisivos y carteles publicitarios que colocan en las calles hagan referencia a sus canales de comunicación digital y expliquen siempre que puedan la importancia que estos canales tienen en su trabajo: como les permiten escuchar a los ciudadanos, como les ofrecen la posibilidad de debatir de modo constructivo, como pueden ahora presentar sus propuestas de forma más directa, como Internet ha mejorado su transparencia y su forma de hacer política. Por que, al fin y al cabo, si realmente se han creído la revolución digital y se han implicado en el cambio habrán tenido que experimentar en primera persona todos estos procesos. Pero la realidad es que cuando esos candidatos digitales regresan a sus mítines o debates televisivos, Internet desaparece. Entonces la lección sería clara: o su estrategia digital es puro márketing o están perdiendo un enorme oportunidad (atraer a sus votantes a los espacios donde ellos están comunicando) y una aún mayor responsabilidad: actuar como verdaderos líderes que transformen la sociedad y no como simples conseguidores que tratan de vivir de la parálisis social cultivando solo los instintos más conservadores de esa misma sociedad.

30 diciembre 2008

A modo de síntesis de un año paradójico: Nuestra sutil transformación en cyborgs cognitivos

Diferentes circunstancias, felices e ingratas, me han tenido alejado en los últimos días de este blog y del resto de la red. Parece que la vida recupera su curso y yo intento volver a su flujo. Espero lograrlo y que el 2009 sea desde sus comienzos un año activo y vital. Incluso, ¿por qué no?, feliz a pesar de las crisis globales y locales, colectivas y personales. Pero no quería despedirme de este contradictorio 2008 (donde he disfrutado grandes alegrías y estímulos y algunos sinsabores y fracasos aún mayores) sin hacer referencia a el último post en Soitu.es | Piel digital: (del que debería haber ya salido una segunda parte, mucho más breve, cuyo borrador, por lo que comentaba al principio, lleva días esperando por mi). Este post resume, para lo bueno y para lo malo, muchas de las preocupaciones (en este caso intelectuales) que han guiado mi actividad digital en este año.

Pido disculpas ya por adelantado por un título, Nuestra sutil transformación en cyborgs cognitivos, opaco y muy probablemente excesivo. Lo mejor de retrasar ciertos comentarios es dar tiempo a que otros puntualicen y mejoren lo ya dicho. Por eso, además de la lectura del texto quiero recomendar el post de Edu Williams, ¿personas o máquinas?, donde traslada y amplia mi reflexión al mundo del turismo recuperando muchas ideas sobre las que él ha trabajado en los últimos meses. Y de paso, recordar también un comentario de Dolors Reig al post de Soitu donde plantea, entre otras cuestiones, que los bloggers son de hecho ya algunos de los comisarios digitales más relevantes, algo con lo que concuerdo plenamente aunque nunca lo he citado de este modo. Pero, finalmente, todos somos, o deberemos serlo en un futuro muy próximo, comisarios y para ello vamos camino de convertirnos irremediablemente en cyborgs coginitivos. Por el momento, como plantea otro comentario a mi post, que intuyo de Juan Varela, tratamos de aprender a comportarnos como cyborgs sentimentales. Pero os dejo ya con el texto de mi post. Feliz 2009.

Inevitablemente uno de los debates pendientes sobre la cultura digital es el de los intemediarios, a los que yo denominé "comisarios digitales" en un par de artículos (Los contenidos de la web 2.0 cotizan cada día a la baja y Se buscan comisarios digitales, y que sinteticé en De la devaluación de los contenidos a la emergencia de los comisarios digitales; más aquí). La novedad de la era digital es que todos podemos ser comisarios digitales, pero necesitamos competencias tecnológicas y tiempo. Y quedándonos con la segunda parte de la ecuación, si disponemos de tiempo debemos optar por dedicarlo a nuestro trabajo de "comisariado" o a otros fines que nos puedan resultar más atractivos o útiles. Por estas razones, es previsible que una mayoría de la población, incluso de aquellos con habilidades tecnológicas y tiempo disponible, acaben por preferir que otros intemedien por ellos y les proporcionen un buen menú de información y conocimiento filtrado ya previamente con criterios y algoritmos en los que confían.

Decía que es un debate pendiente cuando en realidad es ya una discusión candente y bastante acalorada. No merece la pena deternerse demasiado en los apocalípticos que anuncian la imposibilidad de utilizar criterios coherentes para manejar la explosión de cultura digital (ellos nunca usarían este término) en la que cualquiera parece tener derecho (y de hecho lo tiene, guste o no) a decir lo que crea pertinente. Por supuesto, como casi siempre, la mayor parte de lo creado tiene un valor mínimo para la mayor parte de usuarios (y el derecho a decir no implica un derecho equivalente a ser escuchado). Es esta la razón del nerviosismo de los incompetentes digitales incapaces de explotar la larguísima cola de contenidos útiles que les lleva a pretender acabar con su frustración disparando contra todo lo que se mueve. Por alguna extraña razón el mundo de la la literatura es un campo abonado para este grupo de apocalípticos (aunque es justo reconocer que también para sus contrarios dedicados a explorar de modo intenso lo digital como espacio de creación). Su constancia (solo equiparable a la del Ministerio de Cultura en sus campañas antipiratería) es "admirable" y desanima (me temo que por puro aburrimiento) a muchos de los que podrían hacer pedagogía digital explicando los evidentes fallos (e intenciones ocultas) que existen en los argumentos apocalípticos. Por fortuna, gente como Adolfo Estalella regresan de tarde en tarde a la blogosfera a poner algunas cosas en claro. Pero como él mismo dice: "[q]ue cada uno juzgue por sí mismo".

No es responder a argumentos apocalípticos el objetivo del este post (además, gente como Estalella o Santiago Navajas han dicho ya más que suficiente). Por el contrario, me interesa mucho más los retos a los que se enfrentan los que entienden que el conocimiento y la cultura son y serán digitales o no serán. Para estos, que serán la práctica totalidad de la población en pocos años, el futuro no es blanco ni negro, está lleno de matices, posibilidades y peligros. Y esos matices tienen ya mucho más que ver con el uso del conocimiento que con su producción. Las preguntas esenciales tendrían que ver con el cómo (¿inteligencia humana o artificial?, ¿solos o acompañados?) y con el quién (¿personas o máquinas?) del "comisariado" digital, entendido como una actividad similar a la del "curator" de arte contemporáneo. La definición que porporciona la wikipedia de este término inglés es muy sugerente en sus analogías digitales. Mientras en su acepción genérica lo identifica con el conservador, al tratar el arte contemporáneo introduce la idea de comisario:

En el arte contemporáneo, se da el título de curator a la persona que mejor produce conocimiento y que mejor representa una situación. Esto podría implicar encontrar una estrategia de presentación [display]. Todas las aproximaciones, temáticas, conceptuales y formales, son comunes. Además de la selección de obras, el curator es a menudo responsable de la redacción de etiquetas, ensayos para catálogos y otros contenidos que dan soporte a la exposición.

El curator tradicional se dedicaba principalmente a conservar, pero él que se enfrenta a las obras contemporáneas se erige en el organizador de la experiencia artística del visitante de una exposición, y por tanto es el intermediario entre el que produce y el que consume. Daniel G. Andujar, él mismo un híbrido de artista, comisario y activista, ha trabajado en esta línea con el arte digital desarrollando el concepto de archivo como el resultado final del proceso de creación artística.

Para reflexionar sobre al cómo y quién resulta útil navegar por los enlaces el breve comentario, I love a good curation controversy, que han publicado en el blog del estudio de diseño Adaptive Path. Posiblemente no soy excesivamente objetivo en mi selección de fuentes (y ese es precisamente el tema que quiero traer aquí) y una de las razones que tengo para acudir a esta referencia es que en su titulo aparezca el término "curation" cuando su contenido nos lleva al debate sobre Google SearchWiki. Este proyecto que Google anunció hace poco promete (o amenaza) integrar en los resultados de búsquedas los algoritmos propios de Google con las sugerencias de los usuarios. Hipotéticamente Google SearchWiki podría ser utilizado tanto como una herramienta individual de personalización de búsquedas o como un sistema de recomendación comunitario. El post identifica tres modos de "comisariado" de contenidos digitales: basado en la comunidad, en editores o en algoritmos, aunque muy probablemente esta distinción introduzca más confusión que luces. Y ese es precisamente el argumento de la "buena controversia", que no olvida ciertas dosis de amarillismo (al fin al cabo se trata de Google, ángel o demonio de la red). Todo empezó cuando en TechCrunch anunciaron que en respuesta a las quejas de algunos usuarios, preocupados por que las recomendaciones de la comunidad enturbiaran la limpieza de un algoritmo, Google permitiría que SearchWiki pudiera ser desactivado por los usuarios que prefieran que sus búsquedas dependan únicamente de las reglas de Google. La fuente de esta noticia era una conversación con Marissa Meyer (Vicepresidente de Search Product and User Experience).

A continuación un artículo de Andrew Orlowski en The Register encendió la polémica en blogs y medios digitales: Google cranks up the consensus engine. Este analista cuestiona la imparcialidad que, en su opinión, se le adjudica a Google, dado que no contamos con mecanismos para poder evaluar la objetividad de sus algoritmos. Orlowski llega a una conclusión obvia: un algoritmo está siempre programado por un humano y como tal responde a unos objetivos. Lo sorprendente es que utilice esta idea para atacar a Google de parcialidad y oscuros intereses. Siguiendo su propio argumento, cualquiera que cree un algoritmo (y por tanto todo lo que sucede en Internet) sería sospechoso. Sea o no correcto este razonamiento, no parece añadir demasiado al debate ni aportar ninguna solución. Es interesante la respuesta que a la "trivialidad" de Orlowski dió Tim O'Reilly, Register's Googlewashing Story Overblown:

La idea de que los algoritmos de Google son algo mágicamente neutral a los valores humanos olvida por completo su punto clave. Lo que distinguió a Google de sus competidores en 1998 fue precisamente que explotó una capa adicional de valores humanos implícitos que se expresaban en los enlaces, y no dependía solo de un análisis mecánico del texto que contenían las páginas.

La posdata del post de O'Reilly es demoledora con Orlowski al acusarlo de no citar sus fuentes o hacerlo de modo que se minimice el valor del enlace para los buscadores. Pero esta es otra historia, que entra en la parte "amarilla" del debate.

Regresando al cómo y quién, los tres tipos de comisariado (entendido como la combinación de filtrado, agregación y remezcla), que están basados en comunidades (menéame o digg serían buenos ejemplos, pero también los ya clásicos barrapunto o slashdot), editores (los medios en su versión digital o los blogs) o algoritmos (como los buscadores), no son realmente procesos independientes. Comunidades y editores digitales utilizan intensamente algoritmos y en el resultado de su trabajo se mezcla de un modo imposible de separar la inteligencia humana y la codificada en los algoritmos y la acción individual y la colectiva. No deberíamos preocuparnos tanto por catalogar un proceso en una de esas tres categorías sino de entender como cada comisario utiliza y combina los tres modelos. De algún modo el software empieza a formar parte de nuestra propia naturaleza. No somos cyborgs anatómicos, pero si empezamos a comportarnos como cyborgs cognitivos. Esta podría ser una lectura alternativa de los argumentos que plantea Lev Manovich en su último libro, Software takes command, que no por casualidad está disponible ya para descarga gratuita en su versión digital pero que aún no está disponible en papel.

En el próximo post traeremos un pequeño ejemplo de las nuevas "herramientas" que combinan algoritmos e inteligencia humana para hacer posible nuestro ya inevitable trabajo de comisariado digital.

15 diciembre 2008

Medios digitales y aprendizaje informal. El proyecto Digital Youth

Se han publicado los resultados finales del proyecto Digital Youth Research (Kid's Informal Learming with Digital Media), que forma parte de la Digital Media and Learning Initiative de la Fundación MacArthur. Este proyecto aborda una investigación a gran escala, basada en estudios etnográficos de 22 casos de estudio en EEUU, de los usos que los jóvenes hacen de los medios digitales y el papel que juega Internet en su aprendizaje tanto dentro de las instituciones educativas como, especialmente, en el "mundo exterior". Me ha parecido especialmente relevante este proyecto y útil, más allá de las diferencias culturales, para contextualizar muchos debates que tenemos en Europa y que, me temo, se basan en parte en la ausencia de información objetiva y en ideas preconcebidas que muchas veces tienen ya poco que ver con la realidad. Por eso le he dedicado un largo resumen y análisis en Soitu.es | Piel digital: Medios digitales y aprendizaje informal en jóvenes (1) y (2). Reproduzco a continuación una versión revisada de estos posts.

Existe una brecha, a veces convertida en abismo, entre la realidad cotidiana y la visión de esa realidad que se maneja habitualmente en los debates públicos. Mientras sectores crecientes de la población viven cada vez con mayor intensidad "vidas digitales" en las que en su realidad cotidiana la tecnología y medios digitales son esenciales, existe una fuerte percepción de que Internet es una fuente de innumerables peligros y un factor de degradación de nuestra vidal social y cultura. Es especialmente preocupante esta divergencia en el caso de los jóvenes que, por una parte, son usuarios intensivos de la tecnología que incorporan a su cultura y prácticas, pero al tiempo son los sujetos pasivos sobre los que vuelca su preocupación la sociedad a través de la educación. Pero, ¿es posible diseñar estrategias educativas eficaces y adaptadas a la la era digital de espaldas a estas nuevas realidades? El conocimiento de la realidad es una parte esencial de la solución y, al fin, empiezan a aparecer evidencias relevantes procedentes de las ciencias sociales que nos informan sobre las formas en que los jóvenes utilizan y aprenden con los medios digitales.

La Fundación MacArthur lanzó hace ya tres años en EEUU su Digital Media and Learning Initiative dotada con unos 50 millones de dólares destinados a financiar proyectos de investigación. Se acaban de presentar los resultados finales de uno de esos proyectos, Digital Youth Research (Kid's Informal Learming with Digital Media. Se trata de una "investigación etnográfica de las culturas de conocimiento innovador" desarrollada por un equipo de 28 investigadores de las University of Southern California y University of California, Berkeley. liderados por el ya fallecido Peter Lyman y Mizuko (Mimi) Ito. Esta última ha publicado una presentación de las conclusiones del proyecto donde se explica que está basado en 22 casos de estudio donde se entrevistaron a más de 800 adolescentes y jóvenes y se desarrollaron más de 5000 horas de observación online en los últimos tres años. Constituye en estos momentos el estudio más amplio llevado a cabo en EEUU y, hasta donde yo conozco, también probablemente en Europa, sobre el uso de medios digitales por un sector social y demográfico como son los jóvenes.

Se trata de un estudio descriptivo y cualitativo a gran escala que permite, quizás por primera vez, observar con un elevado grado de objetividad y amplitud los contextos sociales y culturales y los usos que se realizan de Internet y los medios digitales, y en especial los medios sociales. Henry Jenkins (responsable a su vez de otro proyecto de la iniciativa de la Fundación MacArthur, Project New Media Literacies) ha publicado una entrevista (parte 1, 2 y 3). con algunos de los investigadores responsables. En la primera parte realiza un excelente resumen del proyecto:

Los investigadores se tomaron en serio a la gente joven, sus vidas online, sus prácticas subculturales, sus juegos de identidad, su naciente involucración cívica, sus citas e interacciones sociales, su participación en prácticas de producción asociadas a grupos de fans, y mucho, mucho más. Lo que emerge es una imagen compleja de como viven con y alrededor de estas tecnologías emergentes, como son de innovadores en sus usos de las nuevas herramientas y plataformas, y como luchan con las contradicciones de sus vidas. Este informe no es una simple celebración de la generación digital, aunque respeta la significación de su participación con las tecnologías digitales y móviles: plantea preguntas acerca de la desigualdad de acceso y participación; apunta a los conflictos entre jóvenes y adultos alrededor del desarrollo de nuevos medios; identifica los riesgos y oportunidades que sitios como MySpace y YoiTube plantean a sus jóvenes participantes. Aquellos de nosotros que se preocupan por los jóvenes y la educación tendrán que enfrentarse a las implicaciones de esta investigación por mucho tiempo.

Los 22 proyectos han abordado el análisis de la cultura digital de los jóvenes bajo diversos puntos de vista:

1) investigación de comunidades locales diversas (desde Silicon Valley a áreas urbanas de Los Angeles o comunidades rurales). En estos casos, en lugar de abordar única o principalmente las cuestiones del acceso o de las brechas digitales (un debate en gran medida superado), trataron de entender como el contexto social (la familia, la escuela y la comunidad) y cultural influencian el consumo y producción de medios y contenidos digitales, y de este modo se pueden explicar los diferentes modos de uso y adopción de medios digitales. Dentro de estos casos, se han desarrollado varios proyectos en que se analizan las prácticas y cultura digitales en instituciones educativas, que han abarcado desde los colegios convencionales a otras como escuelas nocturnas o redes de padres. Estos proyectos implicaban además el uso de herramientas y plataformas específicas (como por ejemplo wikis o medios para la creación musical o el storytelling).

2) investigación de redes en Internet y de grupos de interés, desde YouTube o MySpace a comunidades amateurs dedicadas al cómic, fans de Harry Potter o de juegos como Final Fantasy.

Imagen incluida en el informe final del proyecto titulada MySpacing ("adolescentes socializándose online y offline") y que procede de la galería en Flickr de Luke Brassard.

Tal como explica la presentación de las conclusiones del proyecto publicada por la antropóloga de la Universidad de California en Irvine Mimi Ito, que lideró el proyecto durante sus 3 años de desarrollo, sus resultados son relevantes a tres niveles: en lo que respecta a las herramientas (software y dispositivos) que son preferidos por los usuarios más jóvenes, los tipos de comunidades y redes en que se socializan a través de Internet y, especialmente, sus comportamientos de utilización de los medios sociales y, por tanto, su papel en el aprendizaje.

La cultura digital se conforma sobre dos tipos de herramientas: espacios digitales (especialmente servicios de redes sociales, juegos online y sitios de video) y gadgets móviles (como reproductores MP3 y teléfonos móviles). Pero la parte más relevante del proyecto está dedicada a la identificación de lo que los autores han denominado géneros de participación, entendidos como los patrones sociales y culturales en el uso de la tecnología. Los medios digitales se usan de un modo intenso y ubícuo para relacionarse en dos tipos de comunidades y redes:

  1. Las redes locales de "amigos" asociadas normalmente a actividades y organizaciones locales (la escuela, la iglesia, el deporte ...); estas "comunidades online íntimas a tiempo completo" se comunican mediante llamadas desde móviles, SMS y mensajería instantánea en los periodos del día en los que no se encuentran en el mismo lugar físico.
  2. Las redes de interés, de alcance global y donde se relacionan con otras personas (jóvenes y adultos) con intereses similares independientemente de su localización geográfica. En estas segundas redes es donde se desarrollan especialmente las capacidades creativas (escritura, video ...) y proporcionan un canal para ganar visibilidad y reputación entre sus pares.

En estos dos tipos de comunidades, los jóvenes desarrollan tres géneros de participación que han denominado hanging out, messing around y geeking out, que cuentan con una difícil traducción al castellano (por ejemplo, los dos primeros podrían traducirse por "pasar el rato" o "perder el tiempo"). Hanging out es el comportamiento de los usuarios que utilizan mensajería instantánea y redes sociales para estar en contacto, sin un motivo específico, con sus amigos. Messing around es una práctica próxima a la anterior aunque ya más elaborada en que los jóvenes se dedican a buscar información online y empiezan a juguetear o hacer bricolaje (tinkering) con los medios digitales de forma experimental y sin objetivos específicos. Por último, geeking out es la práctica que supone un uso más sofisticado de la tecnología y que les permite a los jóvenes apropiarse de los medios digitales. Con este término, el informe del proyecto define la capacidad para utilizar los medios y la tecnología de forma intensa y autónoma motivada por los intereses de los propios usuarios y no ya con un objetivo de socialización. Esta práctica suele implicar una especialización, que cambia con el tiempo, en unas pocas herramientas, áreas de conocimiento o géneros de comunicación.

La apropiación se realiza gracias a que los jóvenes pueden utilizar las conexiones de alta velocidad cada vez más ubicuas en el entorno estadounidense para acceder a la información y en ese proceso aprenden a navegar en dominios específicos de conocimiento y participar en las comunidades de expertos e interesados en estos temas. De este modo, el geeking out supone un aprendizaje informal, al margen de las instituciones educativas, basado en la colaboración con otros usuarios (una forma de educación P2P) y en el ensayo y error, la exploración y el bricolaje. Geeking out es la práctica que permite realmente a los usuarios desarrollar su propio aprendizaje en un área de interés más o menos especializada, pero este uso solo aparece cuando los jóvenes manejan habitualmente las herramientas y se sienten cómodos en este entorno digital gracias a las otras prácticas donde, aparentemente, pierden el tiempo o se dedican a pasar el rato.

Por tanto, los jóvenes adquieren principalmente sus competencias digitales y habilidades tecnológicas en estos espacios digitales informales y su actividad es eminentemente social y apasionada. A diferencia del aula, los jóvenes prefieren los espacios digitales por la autonomía y libertad que les proporciona y por que el estatus y autoridad vienen determinados por sus habilidades y no por una jerarquía pre-establecida.

Por supuesto cada uno de estos géneros de participación no son igualmente frecuentes en las comunidades relacionadas con la amistad y el interés. Así, la apropiación de los medios, que representa el geeking out, se realiza principalmente en comunidades de interés que no están asociadas con un espacio geográfico definido, como el que representa el colegio o las redes de amigos. En estas comunidades el género más frecuente, por el contrario, es el hanging out.

Por supuesto, la atención pública hacia este estudio se ha centrado en los supuestos peligros que Internet supone para niños, adolescentes y jóvenes. Así un reciente artículo en The New York Times que comentaba los resultados del proyectos contaba con un título suficientemente elocuente: Teenagers’ Internet Socializing Not a Bad Thing. Pero lo más interesante de este proyecto no es desactivar ciertos lugares comunes propios del catastrofismo con que una parte de la población aborda el impacto de la tecnología digital en nuestra cultura. Lo realmente relevante son las implicaciones que sus resultados tienen para el diseño de la educación y los nuevos papeles que deben jugar las instituciones educativas. Tal como plantea Mimi Ito en la presentación de las conclusiones del proyecto:

Para seguir siendo relevantes en el siglo 21, las instituciones educativas necesitan seguir el ritmo de los cambios rápidos que provocan los medios digitales. La participación de los jóvenes en este mundo en red plantea nuevas ideas acerca del papel de la educación. ¿Qué significa realmente explotar el potencial de estas oportunidades de aprendizaje disponibles en las redes y recursos online?

Los resultados de este estudio deberían hacer reflexionar a muchos adultos, padres, educadores y gestores públicos, preocupados hasta la obsesión con los supuestos peligros que Internet supone para las nuevas generaciones. En su lugar, los adultos deberían facilitar este proceso de aprendizaje crítico de modo que los chavales adquieran las competencias imprescindibles para desenvolverse en la sociedad contemporánea. Para este objetivo, los adultos deben aceptar la experimentación y exploración social que caracteriza a los medios digitales. La conclusión final es que este estudio proporciona ideas importantes para la adaptación de las instituciones educativas: "más que asumir que la educación tiene que ver principalmente con la preparación para el empleo y la carrera profesional, debería entenderse como un proceso que guía la participación de los jóvenes en la vida pública". La educación sucede ya más fuera que dentro de las aulas y por tanto, las instituciones tradicionales deben saber adaptarse y ser útiles en este nuevo contexto.

Pero, las instituciones educativas y las familias siguen siendo relevantes. El uso de la tecnología no provoca, de modo determinista, el desarrollo de ciertas competencias por los jóvenes. Becky Herr explica en la tercera parte de la entrevista que Henry Jenkins ha realizado a algunos de los investigadores del proyecto, que para muchos jóvenes "Internet es un gran espacio basura de juegos flash inundados con banners, sitios llenos de información inexacta, y empresas tratando de hacer dinero con los chavales". Es precisamente la actitud y el trabajo de padres y educadores la que puede marcar la diferencia y hacer que los jóvenes pasen de perder el tiempo en este tipo de Internet a utilizar los espacios de aprendizaje y socialización que también existen en la red. Para lograr este objetivo, tal como plantea Mimi Ito, es esencial lograr una conexión entre jóvenes y adultos y hacer que el conocimiento académico sea relevante e interesante para ellos. En este sentido, el propio estudio ha demostrado la existencia de una brecha intergeneracional asociada especialmente a la clase socioeconómica. En las "familias trabajadoras" o clase baja los padres suelen tener menores competencias digitales por lo que no pueden actuar como mentores de sus hijos y éstos suelen presentar un aprendizaje más reducido a pesar de que sus tiempos de conexión pueden ser elevados. Por el contrario, en las clases medias los padres conectan mejor con sus hijos y de este modo logran en mayor medida que los jóvenes adquieran competencias en medios digitales y consigan apropiarse de la tecnología.

Además de las referencias ya citadas aquí, se pueden consultar en su web una serie de documentos sobre este estudio:

18 noviembre 2008

Zona de Debate CITA: ¿Condenados a la estupidez digital?

El pasado mes de octubre se inicio una nueva temporada de la Zona de debate CITA que organiza el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Este foro online está dedicado a “las posibles modificaciones que el uso de las TIC causa en el cerebro, la educación, la lectura y la creación cultural”. El formato es sencillo: un invitado  lanza un tema de debate acompañado de un texto corto y durante dos semanas los lectores pueden participar en un foro de debate moderado por la persona que lanzó la propuesta.

Este lunes ha comenzado una nueva sesión de debate para la que me han encargado la “provocación” inicial y la moderación. El tema se titula ¿Condenados a la estupidez digital?, y se basa en el post del mismo título que publiqué en Soitu.es | Piel digital (más aquí) y que era un análisis y respuesta al ya célebre artículo de Nicholas Carr en The Atlantic Monthly, Is Google making us stupid?

Siento haber avisado aquí del proyecto de Zona de debate CITA con tanto retraso dado que dos de los debates de este otoño ya se han celebrado. En todo caso en la web puede consultarse el histórico de debates, iniciados en 2007. En el último mes han participado Antonio Rodríguez de las Heras (Espacio, lugar y objetos digitales en la educación) y Miguel Merchán (Mundo digital… ¿Un cerebro nuevo?). Y cuando acabe mi sesión se celebrará otro debate en las dos primeras semanas de diciembre que moderará Alejandro Piscitelli.

 


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