Urbanismo

11/05/08

Seminario sobre la era 2.0 en Sevilla

La próxima semana, participaré en el Seminario La era 2.0: web, democracia, urbanismo y ciudadanía que organiza en Sevilla el Centro de Estudios Andaluces. La web 2.0 empieza a confundirse ya con el paisaje (y, por suerte, a pasar de moda debatir sobre ella) y entramos de lleno en la era 2.0. Democracia, conocimiento, urbanismo o ciudadanía son buenos ejes para articular un debate sobre lo que se intuye como una nueva era.

Antonio Fumero, que abrirá el seminario con una conferencia, ha publicado ya un texto necesario por desmitificador: Enredando con la netocracia y la infociudadanía. En mi caso participaré en una mesa redonda sobre difusión del conocimiento y mi intervención girará alrededor de las ideas que planteé en De la devaluación de los contenidos a la emergencia de los comisarios digitales.

Son dos tardes con el siguiente programa:

14 de mayo:
  • Enredando con lo social. Mitos, paradojas y realidades dos punto cero. Antonio Miguel Fumero Reverón (Investigador de la Universidad Politécnica de Madrid).
  • Mesa redonda: Difusión del conocimiento en la era 2.0. Fernando Tricas Lamana (Director Técnico de soporte a la comunidad PistaLocal+), Juan Freire (Profesor titular de la Universidad de La Coruña) y Daniel Domínguez Figaredo (Observatorio para la Cibersociedad). Modera Antonio Manfredi (Presidente de la Asociación Periodistas Digitales de Andalucía, Director territorial de la RTVA en Huelva).

15 de mayo:

  • Ciudadanía 2.0. Rafael Casado Ortíz (Presidente del Foro de Investigación y Acción participativa para el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento).
  • Las políticas públicas de inclusión ante la complejidad social: el caso de Barcelona. Xavier Godás i Perez (Director del Área Social del Ayuntamiento de Barcelona).
  • Mesa redonda: Democracia urbana y derechos de la ciudad: La ciudad autoconstruida. Santiago Cirugeda (Arquitecto) y Clemente Navarro (Profesor de la Universidad Pablo de Olavide). Modera Eladio Garzón Serrano (Director adjunto del Centro de Estudios Andaluces).

01/05/08

Visualizando el tráfico y la vivienda: arte, datos públicos e Internet

Sigo en ADN | Ciudades enredadas explorando proyectos que aunan datos públicos, Internet y visualización para comprender y actuar sobre la dinámica urbana. En esta ocasión con dos proyectos procedentes del taller Visualizar del Medialab-Prado que nos ofrecen Otras formas de ver el tráfico y la vivienda:

El taller Visualizar que se desarrolló el año pasado en el Medialab-Prado dirigido por José Luis de Vicente, dejó entre sus resultados dos excelentes proyectos relacionados con la vida urbana. ADN ya le dedicó un espacio cuando los proyectos estaban en marcha. Tras su finalización, los proyectos estuvieron expuestos en Medialab hasta fianles de Febrero pero continuan en exposición (y en ocasiones desarrollo) en sus sitios web. Dos de ellos, Casas tristes y Cascade of Wheels, integran y remezclar datos públicos para explicar (utilizando un lenguaje que mezcla estadística, arte y diseño) procesos urbanos tan críticos y conflictivos en España como el tráfico y el acceso a la vivienda. Pero además tienen la virtud de no propornerse solo como vías para la explicación si no también para la exploración urbana y conceptual de estos problemas por cualquier persona con acceso a Internet. Además, en el caso de Casas tristes se plantea una segunda fase, ya en marcha, donde son los propios ciudadanos los que aportan información.

El tráfico y la vivienda dejan rastros digitales y son susceptibles de transformarse en una parte esencial de las huellas digitales de las ciudades. Al tiempo estos proyectos, desarrollados en poco tiempo y con escasos medios, constituyen toda una provocación al demostrar la importancia de los datos públicos para la comprensión de las dinámicas urbanas. De hecho, demuestran que incluso en un país como España es posible desarrollar este tipo de herramientas, a pesar de contar con una administración pública tan reticente a que sus ciudadanos tengan acceso directo a los datos públicos y no solo a la elaboración que de ellos hacen las administraciones y sus técnicos (con la esperanzadora anomalía de la reciente decisión de liberar datos cartográficos).

La “cascada de ruedas”, Cascade of Wheels (CoW), de Steph Thirion, visualiza la intensidad de tráfico en las calles madrileñas.

Las Casas tristes del colectivo Derivart, Mar Canet, Gerald Kogler y Jordi Puig, son un conjunto de herramientas 2.0 para la visualización geográfica de la situación de la vivienda en España y, complementariamente, una serie de aplicaciones para explicar gráficamente la evolución de este sector y del coste que supone para un ciudadano el acceso a la vivienda.

Ambos proyectos son considerados por sus autores protipos susceptibles de ser desarrollados a mayor escala o con nuevas bases de datos. En ADN.es podéis encontrar los detalles de ambos proyectos.

29/04/08

Arregla mis calles: web 2.0 y ciudadanos en los espacios urbanos

En ADN.es | Ciudades enredadas estoy tratando de compilar y analizar experiencias que combinan Internet, y en particular la web 2.0, como base de datos públicos y herramientas de visualización para generar información pública digital sobre las ciudades. Nuevas realidades territoriales y datos públicos (y 2) proporcionaba argumentos y ejemplos sobre la importancia de estas prácticas para comprender la enormemente compleja dinámica social sobre los espacios urbanos. Por ejemplo, entre otros, últimamente utilicé el caso de las fotografías de Flickr para comentar las Huellas digitales en las ciudades que dejan los turistas.

En ocasiones, estas herramientas constituyen, al tiempo, plataformas de colaboración ciudadana que permiten organizar acciones colectivas o, simplemente, hacer aflorar información y conocimiento tácito y provocar de este modo una respuesta de los políticos y gestores urbanos. En Arregla mis calles comento un ejemplo claro de este tipo, que ha nacido en Reino Unido y cuenta con una réplica en España.

En Febrero de 2007 veía la luz la versión beta del sitio Fix my street nació hace poco más de un año como un proyecto de MySociety, una organización no gubernamental dedicada a “crear sitios web que proporcionan a la gente beneficios simples y tangibles en ámbitos cívicos y comunitarios”. Su objetivo es:

… un espacio donde los ciudadanos británicos podían informar de problemas locales que afectan a su ciudad y, especialmente a las calles y espacios públicos por los que transitan habitualmente. Entre los problemas más habituales se encuentran los graffitis, los baches, las aceras deterioradas, los fallos en la iluminación pública, el mobiliario abandonado, la basura sin recoger (como el que se denuncia en la captura de pantalla) … El usuario puede describir el problema, añadir fotografías y posicionarlo en un mapa.

Por su parte el sitio informa a los ayuntamientos de las “denuncias” y posteriormente, con la ayuda de los usuarios, actualiza el estado del problema (y especialmente si se ha resuelto). Fix my streets proporciona estadísticas de los problemas de los que han sido informados y permite utilzar alertas locales (por código postal) con RSS o por correo electrónico.

Esta iniciativa parece estar teniendo un éxito considerable si nos basamos en las estadísticas de denuncias y, en especial, de “casos resueltos” por las admnistraciones locales. Por el contrario, la iniciativa española Arregla mi calle, lanzada por la empresa Lotura ha tenido un eco mucho más limitado. En ADN.es comento los detalles técnicos y las implicaciones que puede tener el posible éxito de este tipo de proyectos para el funcionamiento de la administración pública. Una cuestión especialmente interesante, desde mi punto de vista, es el contraste entre el éxito británico y el fracaso (al menos por ahora) español. Estas diferencias señalan claramente que la tecnología es un facilitador pero ni mucho menos la clave y que son las razones culturales y sociales las que explican el éxito de los proyectos de la web 2.0:

¿Por qué funciona en Reino Unido y no en España? Existen tres causas, no necesariamente excluyentes:

  • el origen de la iniciativa: desde una ONG en un caso y desde una empresa en el otro, que puede provocar un cierto recelo por parte de los usuarios;
  • la diferente actitud cívica y digital de ambas ciudadanías. ¿Cuenta la población británica con un mayor acceso y capacitación para el uso de la web 2.0?, ¿es la cultura británica más proclive a denunciar este tipo de problemas, algo que no se hace tanto por el beneficio individual como por el colectivo?;
  • y por último, puede que una causa clave sea que el proyecto británico no es solo, ni principalmente, tecnología. Sobre el sitio Fix my Street trabaja una organización muy activa y capaz de movilizar a redes sociales. Por el contrario, Arregla mi calle es un proyecto exclusivamente digital.

En mi opinión las tres causas juegan un papel en estas diferencias, pero cada vez es más claro que no existen redes digitales y analógicas separadas si no organizaciones híbridas, especialmente en los ámbitos locales, que se organizan en los espacios digitales para actuar sobre los espacios físicos, y que, al tiempo, utilizan las redes analógicas para dinamizar las herramientas que usan en Internet.

Los libros que nos explican Internet y la sociedad red

Con motivo del Día del Libro que se celebraba la pasada semana preparé para Soitu.es | Piel digital una recopilación de libros que, al menos a mi, me han servido para entender el sentido de Internet y como funciona la sociedad red: Cómo entender internet en 42 libros.

Resulta difícil realizar una selección de libros con los que seguir la historia y consecuencias de la irrupción de Internet en nuestra sociedad. Por una parte es una historia aún incompleta y, como tal, susceptible de cambiar de rumbo haciendo obsoletas muchas hipótesis. Por otra, los libros ya no son más que una parte, y si hablamos de cultura digital una pequeña parte, de la narración. Aún así vamos a intentarlo. Lo que sigue es una selección personal (y como tal subjetiva y parcial) de los libros que para mi mejor explican el papel de Internet. No son libros de tecnología. También he evitado los estudios académicos. Algunos hablan directamente de Internet, otros en cambio analizan la política, la sociedad, la economía y las organizaciones contemporáneas que, a su vez, son en gran parte consecuencia de la tecnología digital. Por tanto, mi selección trata de Internet, pero entendido como algo más que una tecnología, como un paradigma organizativo y de cambio socioeconómico propio de la sociedad red.

Una parte, que he tratado que sea pequeña, de las obras que comento podríamos clasificarlas como literatura de negocios (business literature). Este tipo de libros siguen en casi todos los casos un esquema común: una buena idea (nacida en artículos, conferencias y, cada vez más, en posts de blogs) que es explicada hasta la extenuación en el libro con multitud de casos que la ratifican (y pocos o ninguno que ka ponen en cuestión). En la era de la web 2.0 y los blogs (que suelen publicar además muchos autores) estas obras dicen poco, o nada, a mayores, pero tienen la virtud de empaquetar este conocimiento en un formato atractivo y que llega a mucha gente que aún no vive cotidianamente en el mundo de los RSS y los lectores de feeds.

Más que realizar una crítica de cada libro he optado por presentar la selección en grandes temas y incluir enlaces al mayor número de fuentes de información disponibles: web de libro (si existe) o de la página en el sitio de la editorial, acceso a versiones digitales libres, web y/o blog de los autores o del propio libro, página en Amazon.co.uk, y enlace a las entradas de la wikipedia (en inglés y español) que hacen referencia al libro o a conceptos clave nacidos (o que se han hecho populares) con el libro. Por otra parte, la mayor parte de los libros se encuentran en inglés; en los casos en que se dispone de traducción al español se incluye el enlace a esa versión. Por supuesto, aparecen algunos libros, por desgracia pocos, escritos originalmente en español. El inglés ha sido el idioma mayoritario a la hora de contar la historia de Internet y de analizar sus consecuencias. He evitado los manuales (algunos de ellos muy buenos) y es aquí, posiblemente, donde podemos encontrar más obras en español.

Primero preparé el listado en el que aparecieron esos 42 títulos, después empecé a organizarlos temáticamente y acabaron surgiendo estas categorías:

  • Economía y management en una era digital
  • Innovación abierta
  • Las redes como modelo organizativo
  • La cultura digital
  • El software libre, el código abierto y los hackers
  • El control de Internet
  • Entre la geopolítica, las nuevas guerras y las redes.
  • Internet hiperlocal, computación ubícua y nuevos espacios públicos
  • Literatura, y
  • Sociedad red y globalización

Los libros, los “libros aumentados” (el ecosistema de artículos, blogs y sitios de los autores, del propio libro y de los conceptos clave) y una pequeña explicación de cada categoría aquí.

18/04/08

De la utopía del control a la cultura de redes. ¿Qué es arquitectura en el siglo XXI? [Revista AM]

El primer número de la Revista AM  ha salido a la luz hace unas semanas. Esta revista de arquitectura nace “como una herramienta de comunicación colectiva, al mismo tiempo que contendedor para la difusión de la arquitectura y temas afines”. Aunque la mayor parte de la web asociada (que incluye blog y wiki) permanece en beta privada en estos momentos, su vocación es integrar la publicación y debate digital con la edición en papel. La edición en papel es de gran calidad y está muy bien diseñada, con un formato que hace sencilla su lectura y consulta y utilizando imágenes y gráficos de gran calidad.

Este primer número dedicado a la Vida Urbanahabla de ciudad, de urbe a comienzos del siglo XXI, habla de problematica territorial y de contradicciones, habla de futuros y futuribles, de cirugías urbanas y de tejidos regeneradores. Habla de todas las escalas y habla de maneras de enfrentarse e interaccionar con las formas contemporáneas de arquitectura y ciudad”. A través del análisis y discusión de proyectos territoriales, urbanos y arquitectónicos y de reflexiones teóricas abordan este objetivo.

He contruibuído a este primer número de AM con el último artículo, De la utopía del control a la cultura de redes. ¿Qué es arquitectura en el siglo XXI?, escrito a finales de 2007 y donde integro muchas de las ideas que han aparecido por este blog en los últimos tiempos. Dado que la web de la revista aún no es pública, dejo aquí una versión (casi) final de mi artículo en pdf y reproduzco a continuación el texto íntegro.

Freire J (2008). De la utopía del control a la cultura de redes. ¿Qué es arquitectura en el siglo XXI? Revista AM Número 1 (Vida Urbana):168–177 [pdf]

La sociedad de los intangibles

Vivimos en sociedades inmersas en un proceso de globalización creciente y en las que, ya en 2007, la mayor parte de la población mundial vive en ciudades. El desarrollo que han experimentado en las últimas décadas las tecnologías de la información y la comunicación ha jugado un papel clave en el proceso de globalización al facilitar los flujos de todo tipo (humanos, financieros, de productos y de conocimiento) que han desbordado tanto las tradicionales rutas comerciales como las fronteras legales y culturales. La ciudad e Internet aparecen como los escenarios de esta transformación.

Esta sociedad post-industrial del siglo XXI basa su riqueza no ya en los recursos naturales y el capital manufacturado, la parte tangible de la economía, sino en capital intangible que abarca desde capital humano (conocimiento) a la calidad de las instituciones formales e informales (como los derechos de propiedad, los sistemas legales o aspectos como la ausencia de corrupción gubernamental). Así lo demuestra un informe publicado en 2006 por el Banco Mundial [1] que estima que mientras el capital natural representa sólo el 5% de la riqueza mundial y el capital manufacturado el 18%; el capital intangible representaría la mayor parte de la riqueza, un 77%, siendo un 60% en los países pobres y hasta un 80% en los ricos.

La generación de conocimiento y su transformación en desarrollo y riqueza sitúan a la innovación como un motor económico fundamental. Pero la innovación se alimenta de la creatividad que manifiestan tanto los individuos como los colectivos actuando colaborativamente. Creatividad e innovación son para las sociedades post-industriales tanto los motores del crecimiento económico como, en una faceta menos considerada pero igualmente relevante, de desarrollo social, dado que constituyen la base de los procesos de empoderamiento ciudadano por el que los ciudadanos pasan de jugar un papel de consumidor pasivo a actuar como usuarios y creadores activos [2]

En este sentido, el papel de los individuos se ha visto reforzado por la reducción de barreras de entrada que ha generado el desarrollo creciente de tecnologías ligeras, baratas y descentralizadas que permiten soluciones "de abajo a arriba“. En un sistema social y económico post-industrial donde las tecnologías de la información reducen a (casi) cero el coste de muchas barreras de entrada, las oportunidades para generar proyectos por los propios ciudadanos (sin necesidad de la intermediación política o financiera) se multiplican. De este modo surgen nuevas ventanas de oportunidad y la posibilidad de un mayor empoderamiento ciudadano actuando con independencia de los poderes públicos y grupos de presión. Este modelo de acción contrasta con el paradigma propio de la era industrial en que muchos problemas habían sido abordados con un enfoque basado en el uso de grandes y costosas tecnologías e infraestructuras gestionadas con modelos organizativos fuertemente burocratizados. Esta transformación se manifiesta en diferentes vertientes: 1) la importancia creciente de la creatividad (liberada de los costes estructurales), 2) el paso de una economía basada en productos a otra organizada alrededor de servicios, y 3) la aparición de soluciones “ligeras” a muchos problemas, como las telecomunicaciones (con ejemplos como la telefonía móvil, ordenadores portátiles, y todo tipo de dispositivos personales), el transporte, la generación de energía (con sistemas de producción de energías renovables de pequeña escala) o las tecnologías ambientales (como sistemas de depuración y reciclaje). La economía del desarrollo ha documentado diversas evidencias que indican que en los países en desarrollo son aquellos proyectos basados en tecnologías ligeras y baratas, ideados y gestionados por emprendedores locales, los que alcanzan mayores tasas de éxito, mientras que los planes que se apoyan en una "burocracia masiva" asociada a la ayuda y planificación gubernamental suelen ser mucho menos eficaces [3].

A pesar de estas evidencias que apuntan a que el verdadero motor de la vitalidad social es intangible, vivimos en ciudades y territorios frecuentemente “obsesionados” (tanto sus líderes como buena parte de la población) por lo tangible, especialmente por las grandes infraestructuras. La planificación territorial y urbana suelen prestar escasa o nula atención a “lo intangible” siguiendo una hipótesis implícita de que desarrollando las infraestructuras adecuadas, se logrará necesariamente el crecimiento económico y social.

¿Cuál es el papel de la arquitectura en este nuevo escenario? ¿Cómo se puede desde lo tangible movilizar lo intangible? Este artículo plantea preguntas más que proponer respuestas. Preguntas que la teoría y la práctica arquitectónicas deberán responder en los próximos años.

 

La utopía del control

La última década ha estado marcada por dos profecías que se han revelado claramente exageradas: el final de la historia con destino final en la democracia liberal [4] y la muerte del espacio provocada por Internet [5]. Las convulsiones geopolíticas, alimentadas por conflictos de todo tipo, que se han instalado ya como paisaje cotidiano nos demuestran el error de Fukuyama [6]. Por el contrario la profecía de Internet sigue instalada firmemente en el imaginario colectivo, a pesar de que las evidencias muestran que lejos de desaparecer el espacio como dimensión vital fundamental, reaparece como eje multidimensional de nuestras vidas. La imparable urbanización a escala mundial, y por tanto de concentración de la población y de la actividad, no es más que otra señal en este sentido.

A pesar de lo anterior, se repite hasta el exceso la idea de la aceleración exponencial del mundo en que vivimos, y se asume que es el tiempo la dimensión vital fundamental. Las sociedades premodernas se caracterizaron por su lenta dinámica, su aparente parálisis temporal. El modernismo inició una fase histórica de cambio social y económico, caracterizado por una velocidad controlada, que a su vez desembocó en la velocidad desbocada postmoderna. Mientras el modernismo se instalaba en la utopía del control por parte de las élites, el postmodernismo se situaba en una posición cínica al entender este mismo control como una distopía a la que era imposible escapar. Pero, vivimos ahora una incipiente cultura que podríamos definir como “hiperrealismo”, por su intento por lograr una comprensión profunda de una realidad que se reconoce como híbrida, digital (el “hiperenlace”) y analógica al tiempo. Este mundo se caracteriza por un espacio de velocidades variables pero siempre extremas, donde la incertidumbre y el riesgo se incrementan, pero también se extienden las posibilidades de modificar la realidad para generar cambios, especialmente “desde abajo”. La literatura ciberpunk lo ha entendido ya hace tiempo y ha pasado de ocuparse del futuro a situar sus narraciones en un presente continuo. William Gibson inició esta ruta en Pattern Recognition y lo ha continuado con la reciente Spook Country.

Siguiendo la terminología de Peter Sloterdijk [7], en el modernismo habitábamos “esferas”, islas de seguridad aparente; en el posmodernismo “espumas”, nodos en redes donde desde nuestra seguridad nos preocupamos por la aparente inseguridad; en la cultura de redes habitamos no ya los nodos, sino que vivimos en los espacios formados por las interacciones entre nodos que son la razón de ser de las redes. Espacios abiertos e inseguros pero libres y vitales.

Posiblemente, el diseño urbano necesitaría integrar esta realidad social y cultural emergente en sus estrategias, para lo que debería preguntarse más frecuentemente como los ciudadanos usan realmente las ciudades. Resulta paradójico que el movimiento situacionista, que se caracterizó en su momento por su radicalidad y enfrentamiento al sistema político y económico occidental, sea el que mejor puede describir las prácticas urbanas contemporáneas “dentro del sistema”.

La deriva situacionista fue una propuesta de exploración urbana con una fuerte intencionalidad artística y política. Esta deriva proponía a los ciudadanos su liberación de una ciudad que consideraban alienante mediante una nueva actitud vital de comportamiento urbano. Al margen del componente ideológico, y en buena parte filosófico, del situacionismo original, las personas usan las ciudades cada vez más con prácticas formalmente similares a las de la deriva situacionista. Así, se usa la ciudad como un paisaje por explorar con escasa planificación previa como un continuo de decisiones tácticas tomadas sobre la marcha en función de la información que se va recibiendo, tanto del entorno como de la red social con la que interaccionan física y digitalmente. Quizás los patrones de uso que se evidencian en los centros comerciales sean el ejemplo más depurado de este tipo de comportamiento. La tecnología es la que ha provocado este cambio cultural, posible gracias a la ubicuidad y bajo coste de las telecomunicaciones, a la disponibilidad casi continua de información (los muros de las ciudades se revisten de una fina piel constituida por pantallas digitales) y a la integración de los objetos de nuestro entorno [8] en nuestras redes al convertirse en artefactos localizables en el espacio y en el tiempo gracias a tecnologías baratas y ligeras como las RFIDs o el GPS.

 

Arquitectura y cultura de redes

Coexisten en nuestras sociedades tres formas de hacer arquitectura que, a su vez y debido a la enfermiza dependencia de los políticos y de buena parte del poder corporativo (ambos herederos del modernismo y el postmodernismo) hacia lo constructivo, configuran tres modelos culturales y tres formas de entender a la propia sociedad. Dos de ellas buscan, cuando alcanzan su máxima expresión, lo espectacular tanto en tamaño como en propuesta estética. Así, la arquitectura modernista sigue siendo posiblemente la preferida tanto por los políticos como por buena parte de los promotores obsesionados por lo monumental y los museos. Contamos con ejemplos que oscilan entre la elegancia sobria de Rafael Moneo o el rococó de Santiago Calatrava. Pero el modernismo como cultura y práctica hace ya décadas que fue desafiado por el posmodernismo. De este desafío nació desde la arquitectura sin autor de las ciudades genéricas [9] y del simulacro [10], que tienen en Las Vegas y los centros comerciales sus iconos principales, hasta figuras iconoclastas como Rem Koolhaas y su Office for Metropolitan Architecture.

Pero el postmodernismo también está en crisis, y no sólo por que haya sido debilitado por el contra-ataque de un cierto neotradicionalismo modernista (que podría representar el Congress for the New Urbanism en Estados Unidos), si no por la emergencia la cultura de redes. En los ámbitos de la arquitectura y urbanismo el concepto de network culture ha sido desarrollado por Kazys Varnelis [11]. Este autor, a partir de su trabajo teórico sobre historia de la arquitectura, acaba analizando la cultura contemporánea, mostrando claramente las conexiones e influencias mutuas entre una parte, arquitectura, y el todo, cultura. Es paradigmático que el propio Koolhaas y su think tank AMO hayan reducido últimamente su trabajo de análisis urbano y social para dedicar sus mayores esfuerzos al desarrollo de espectaculares proyectos arquitectónicos. Algunos lo consideran una evidencia clara del declive de Koolhaas y, posiblemente, del posmodernismo. Como una nueva paradoja del mundo en que vivimos, cuando la arquitectura de OMA es más popular que nunca, las ideas de AMO se desvanecen lentamente.

En paralelo a este cambio de paradigmas culturales, entre la arquitectura concebida como espectáculo o monumento se va abriendo camino otra arquitectura nativa de la cultura de redes que construye para diseñar espacios de interacción, que se mueve en espacios híbridos tanto físicos como digitales [12] y que se preocupa por los nuevos desafíos de nuestras sociedades (desde la sostenibilidad a la innovación). Esta nueva arquitectura trabaja “dentro del sistema” sin necesidad de elitismo ni de cinismo para soportarlo, y además entiende como funciona, pero mantiene una visión crítica apostando por el cambio desde el trabajo y la innovación.

En España existen ya ejemplos de arquitectos que, de uno u otro modo, entrarían dentro de este modelo de “hacer arquitectura”, como Ecosistema urbano, Santiago Cirugeda o Vicente Guallart, por citar solo algunos ejemplos con propuestas estéticas y funcionales muy diferentes entre si. Pero a pesar de las diferencias, todos ellos priman la eficiencia y la funcionalidad sobre la estética (creando en el proceso nuevas estéticas), explotan la filosofía del código abierto (compartiendo diseños y prácticas), y, al menos en ocasiones, diseñan soluciones baratas (incluyendo una alta dosis de reciclaje) y rápidas. Esta nueva práctica se desarrolla entendiendo la ciudad como red de personas y espacio de interacción, al tiempo que explota inteligentemente las tecnologías digitales en el diseño, prototipado y fabricación así como para la comunicación y conversación con los ciudadanos. Un último eje común a su práctica es su preocupación por la sostenibilidad que trasladan al uso de materiales y de energía, y al propio diseño de los espacios (por ejemplo, integrando corredores verdes o huertos urbanos en las ciudades que superan el concepto de jardín o zona verde tradicional).

 

¿Cómo planificar la obsolescencia? Diseñando ciudades

Las ciudades nacen y crecen para transitar rápidamente hacia la obsolescencia estructural y funcional. Edificios y espacios construidos perduran por periodos de tiempo muy prolongados en los que, en la mayor parte de los casos, sus usos originales se modifican numerosas veces. Así, la adaptación a un tipo de usos se suele revelar con el tiempo como un factor determinante para la obsolescencia de una estructura. Por el contrario, los diseños flexibles, adaptables a nuevos usos y circunstancias, pueden aportar una mayor utilidad a largo plazo.

Pero como decíamos antes, en buena medida nuestras sociedades siguen viviendo en la utopía de las velocidades controladas y de la planificación de usos. Vicente Guallart defendía en La velocidad del urbanismo [13] la necesidad de considerar el tiempo en la planificación de nuestras ciudades. Una recomendación imprescindible, no para aquellos que viven en la cultura de redes adaptada al [14], pero si para las mentalidades mayoritariamente pre-modernas, y en todo caso modernas, de muchos gestores urbanos, incapaces de adecuar el ritmo de su planificación a la velocidad de la ciudad y los ciudadanos. Así se convierten en “el problema” en lugar de formar parte de las soluciones.

Los procesos de desarrollo o regeneración urbana se diseñan con un objetivo final. Normalmente el fin es alcanzar un nivel de calidad de vida de los barrios residenciales (aunque suelen acabar convertidos en procesos de gentrificación, por los que la población original es desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo al tiempo que ese barrio se renueva) o de crecimiento de la actividad económica y empresarial en distritos comerciales y/o (post)industriales. Estos procesos, cuando son planificados, suelen prestar escasa atención a las fases de transición, que son en las que se produce el cambio y en las que, como consecuencia, se genera la máxima innovación y creatividad por parte de los actores de los procesos. Si el interés se trasladase desde los barrios ya estabilizados o regenerados a aquellos en regeneración, el objetivo debería ser lograr una ciudad en cambio constante y, por tanto, intrínsecamente inestable como única vía para maximizar la innovación. Este cambio de enfoque es difícilmente asumible por los gestores urbanos al introducir la incertidumbre como un objetivo, y no como un problema, y al obligar al abandono de la planificación en favor de la creación de contextos de consecuencias, en parte, impredecibles.

En el caso de las áreas residenciales de las ciudades, tanto los barrios degradados como su versión gentrificada se podrían definir como fases en equilibrio que permanecen estables a no ser que se produzca una perturbación importante (como una intervención planificada o una crisis). Es en la transición cuando aparecen colectivos creativos (y más o menos marginales con respecto al sistema) o cuando los propios vecinos pasan a involucrarse en el proceso de cambio, de modo que se generan innovaciones que acaban modificando radicalmente el barrio.

Estos procesos de regeneración pueden considerarse como una forma de destrucción creativa (concepto acuñado ya en 1942 por Joseph Schumpeter [15] y revitalizado ahora por el enorme interés que genera la innovación y el emprendimiento) dado que se sustentan en buena medida en el ensayo y error de nuevos modelos que fracasarán en la mayor parte de los casos, pero que en unos pocos acaban siendo exitosos. En las fases transitorias la actividad es máxima y se generan oportunidades para la aparición de nuevas ideas y proyectos ya sean culturales, sociales o empresariales. Este dinamismo es positivo en si mismo aunque el proceso de cambio acabe fracasando. Podríamos decir que es necesaria una alta mortalidad para que exista una diversidad suficiente de proyectos y algunos puedan sobrevivir (siguiendo la idea de destrucción creativa en los sistemas económicos y la innovación empresarial). Una vez alcanzado el estado de gentrificación, los costes de entrada y de mantenimiento son demasiado elevados de forma que se expulsan a los colectivos tradicionales y a los creativos llegados más recientemente. El problema está en que una aceleración del proceso de gentrificación reduciría la duración de los periodos de transición y, de este modo, se acortarían las ventanas temporales de máxima creatividad.

En el caso de las áreas empresariales se genera una dinámica similar a la de los barrios residenciales. Muchos parques tecnológicos que proliferan por toda la geografía española sufren de un “problema de exceso de diseño”. Son proyectos perfectamente cuidados en todos sus aspectos por sus promotores, con importantes inversiones en infraestructuras. En ocasiones, su origen está asociado en realidad a unas pocas grandes empresas ya establecidas que necesitan suelo industrial, y su diseño se hace pensando en este modelo empresarial y no en el de las pequeñas start-ups. Como resultado la entrada y permanencia en estos espacios de los emprendedores, siempre escasos de recursos, representa unos costes demasiado elevados. Además, las empresas que empiezan no precisan del tipo ni la cantidad de servicios que se les ofertan en estos parques, por lo que la mejor inversión es buscar una ubicación más barata y dedicar lo ahorrado a mejores fines.

Un ejemplo podría ser el distrito @22 Barcelona, que se suele utilizar como caso de éxito. La realidad es más compleja, existiendo un proceso de “gentrificación empresarial” que hace que este distrito esté siendo colonizado casi en exclusiva por empresas ya establecidas y de cierto tamaño, mientras que las start-ups se ubican en otras zonas, más baratas y menos cool, de Barcelona. Como resultado, estos distritos tecnológicos pueden acabar dominados por una cultura corporativa poco creativa, mientras que algunos barrios aparentemente degradados acogen, al menos por un tiempo, a lo más innovador y activo de la sociedad.

[1] World Bank (2006). Where is the Wealth of Nations? Measuring capital for the 21th century

[2] C Landry (2007). Creativity and the City. Thinking through the steps. The Urban Reinventors 1

[3] W Easterly (2006). Planners vs. Searchers in Foreign Aid. Asian Development Review 23(2):1-35

W Easterly (2001). The Elusive Quest for Growth: Economists’ Adventures and Misadventures in the Tropics. Cambridge, MA: MIT Press.

[4] F. Fukuyama (1994). El fin de la historia y el último hombre. Planeta.

[5] T. Friedam (2006). La Tierra es plana. Breve Historia del Mundo Globalizado del Siglo XXI. Planeta

[6] J Robb (2007). Brave New War: The Next Stage of Terrorism and the End of Globalization. Wiley

[7] P Sloterdijk (2005 y 2006). Esferas I, II y III. Siruela

[8] B Sterling (2005). Shaping Things. The MIT Press

[9] R Koolhaas (2006). La ciudad genérica. Gustavo Gili. [Original de 1994]

[10] G Débord (1999). La sociedad del espectáculo. Pre-Textos. [Original de 1967

[11] K Varnelis (2007). The rise of network culture. En, Networked Publics, K Varnelis (ed.) (en prensa)

[12] A Greenfield (2006). Everyware: The Dawning Age of Ubiquitous Computing. New Riders Publishing

B Sterling (2005). Shaping Things. The MIT Press

[13] V Guallart (2007). La velocidad del urbanismo. El País (18 Agosto 2007)

[14] N Alfasi & J Portugal (2004). Planning Just-in-Time versus planning Just-in-Case. Cities 21:29-39.

M Kwartler (2005). Just-In-Time Planning: New York + Houston. Architectural Design, Nov/Dec 2005: 88-93

[15] J Schumpeter (1942). Capitalism, Socialism and Democracy

17/04/08

Distrito Activo y el debate urbano en A Coruña

Arquitectos sin Fronteras está trabajando en A Coruña en el proyecto Distrito Activo donde desarrollan un concurso de ideas y un ciclo de conferencias y debates. Pretenden aportar una mirada diversa, crítica y constructiva sobre la ciudad y los fenómenos urbanos. Además, inician una línea de trabajo enormemente interesante donde aplican la cooperación a los problemas de su entorno más inmediato, la propia ciudad de A Coruña.

Esta iniciativa es especialmente oportuna ahora que los varios “patios traseros” de la ciudad, los asentamientos marginales, son motivo de debate, incómodo y políticamente incorrecto pero urgente e imprescindible. Por supuesto, los conflictos se inician con un “accidente urbano” (un poblado que “dará la bienvenida” al futuro AVE; un asentamiento chabolista “diseñado” hace más de 20 años por el propio ayuntamiento y convertido en supermercado de la droga que debe ser desmantelado para crear una nueva vía de circunvalación). Donde no llegaron los políticos acuden la geografía y la tectónica. Estos accidentes obligan a los políticos bien a mejorar la estética bien a realizar traslados. Tras las protestas de afectados de todo tipo (desde los habitantes de los poblados a los vecinos de los futuros realojados), el ayuntamiento, e incluso la Xunta de Galicia, se ven obligados a modificar su estrategia inicial de perfil bajo y pasan a intentar liderar un proceso de reintegración de los colectivos marginales. Esos mismos colectivos que, por falta de interés o de ideas y capacidad, vivieron ocultos durante décadas son ahora objeto de preocupación (y puede que hasta de acción) política. Bienvenido sea el conflicto si permite reconocer la realidad y debatir sobre el futuro de un problema enormemente complejo, que no se puede reducir ni a la simplificación de la etiqueta de racismo ni al “ordeno y mando” fundamentado en el pensamiento simple (un representante político llegó a afirmar que desmantelando el asentamiento chabolista desaparecería el problema de tráfico de drogas en la ciudad). En el camino los vecinos han demostrado su capacidad de movilización al margen de sus organizaciones oficiales y burocratizadas y la complejidad y diversidad de su visión de la ciudad, que contrasta poderosamente con el mundo pretendidamente sencillo y simplista de los políticos.

En este escenario llega la iniciativa Distrito Activo. Las conferencias aportan visiones diversas a la ciudad como proceso socioconómico, artístico y político. El 10 Abril participaron la documentalista y artista audiovisual Olaia Sendón, el colectivo Ergosfera (nacido por iniciativa de estudiantes en la Escuela de Arquitectura de A Coruña) y A Cultura Preo(k)upa, un “proceso colectivo” en marcha en estos momentos en la ciudad. El 11 de Abril intervinieron la socióloga urbana y profesora de la Universidad de A Coruña Carmen Lamela y el diseñador gráfico Antón Lezcano González. Hoy 17 Abril participará Santiago Cirugeda, en la actualidad desarrollando proyectos en barrios marginales de la ciudad, y los propios organizadores Arquitectos sin Fronteras. Por último, el 18 Abril compartiré sesión con el artista Igancio Pérez Jofre.

El concurso de ideas, en el que participaré como parte del jurado, propone reflexionar y/o actuar sobre la propia ciudad de A Coruña. Han elegido el Barrio de Monte Alto en A Coruña (otro de los espacios de intensa historia social en la segunda mitad del siglo XX que merecen incorporarse a la polémica del análisis comparado de los efectos de planificación en la historia reciente de los barrios coruñeses). Se propone un concurso multidisciplinar en el que se admiten todos los enfoques uni o multidisciplinares y formatos para la propuesta. Además organizan visitas guiadas al barrio durante este periodo. Tal como explican en las bases:

El objetivo del concurso es llevar a la reflexión sobre los procesos de cambio que se producen continuamente en la ciudad para poder interpretarlos y decidir sobre su conveniencia. Se pretende, con esta iniciativa, recuperar la participación ciudadana en los procesos de construcción y gestión de la ciudad.

En este sentido Arquitectos Sin Fronteras convoca un concurso de ideas para la presentación de propuestas orientadas a:

  • Fomentar la cohesión social, el sentimiento de comunidad, la solidaridad y la generosidad urbana.
  • Fomentar la interacción entre distintos grupos ciudadanos.
  • Aportar soluciones a las desigualdades que se producen en la ciudad.
  • Mejorar el espacio público como marco de las relaciones sociales.
  • Recuperar espacios sin uso y dotarlos de nueva vida.
  • Poner en valor y fortalecer aquellos aspectos positivos que existan en una comunidad.
  • Fomentar la iniciativa ciudadana en la configuración de la ciudad.

 

15/04/08

Reino Unido y Londres 2.0: ¿construyendo “territorios de diseño”?

Siguiendo la serie que inicié con Pensadores para la innovación en el sur de Australia en ADN.es | Ciudades enredadas sobre casos de ciudades y territorios exitosos que, en lugar de acomodarse en su posición de (momentáneo) liderazgo, buscan como reinventarse para adapatrse a un futuro incierto y complejo he publicado en los últimos días Reino Unido 2.0 y Construir un Londres 2.0.

Es innegable el desarrollo socioeconómico del que ha disfruta el Reino Unido en general y Londres en particular en los últimos años. Pero tratando de mantenerse en la vanguardia se ha producido una interesante triple alineación: por una parte de los gobiernos nacional y municipal, por otra de instituciones públicas y privadas, y por último alrededor del diseño, y especialmente del pensamiento de diseño, como motor de desarrollo. Los artículos identifican y analizan una serie de iniciativas que, aunque no estén deliberadamente coordinadas, si reflejan una visión y estrategia comunes que, además, y contra la simplista visión europea, entiende la complejidad del mundo contemporáneo que debe ser incorporada en los sistemas de innovación:

Por otra parte, el gobierno británico parece apartarse de la visión un tanto simplista de la innovación que tiene la Unión Europea que la entiende como un proceso lineal basado en la oferta. En este esquema la I+D realizada en universidades y laboratorios especializados dará lugar a anuevas tecnologías, y en menor medida servicios, que serán comercializados posteriormente por la industria. Pero, la realidad es mucho más compleja y multidireccional y así lo reconoce la estrategia británica, que incorpora a la demanda al sistema, los modelos de innovación abierta y la participación activa de los usuarios. Los resultados de esta estrategia gubernamental son aún una incógnita pero al menos su visión parece más acorde con la compleja realidad del mundo contemporáneo.

A continuación puede leerse un resumen, mientras que en los textos originales se aoprtan más detalles y enlaces a fuentes de información.

Reino Unido 2.0: ¿un “país de diseño”?

Las ciudades globales son las que realmente importan en un sistema mundial intensamente conectado, pero cada vez menos plano, tal como propone Richard Florida en su último libro Who’s your city?. La economía se organiza en redes, generalmente transnacionales, donde estas ciudades constituyen nodos clave. Estas megaurbes, en realidad metrópolis policéntricas, se reinventan continuamente buscando estrategias para mantener su liderazgo en un entorno enormemente incierto y cambiante. Se podría decir que solo pueden mantenerse estables en su liderazgo si cambian continuamente.

… Londres es posiblemente el mejor ejemplo de metropoli global, una ciudad clave para comprender muchos de los fenómenos culturales, sociales y económicos contemporáneos. Y Londres se sigue reinventando, alineada con las políticas pensadas para el conjunto del Reino Unido, buscando su liderazgo en el diseño y la creatividad. Presentamos aquí y en el siguiente post algunos proyectos, independientes entre si pero con una objetivos en gran medida comunes, que muestran una estrategia nacional y urbana de apuesta por la innovación y, en particular, por el diseño y la creatividad.

El gobierno británico ha lanzado una apuesta por el diseño y la creatividad como motores económicos. … en Creative Britain: New Talents for the New Economy, se explica la estrategia del mismo nombre del gobierno, que pretende liderar globalmente las artes, los medios de comunicación y la publicidad a través de la creación de un sistema de formación basado en los tradicionales aprendices (revitalizados por el reconocimiento de la eficacia del modelo educativo basado en “aprender haciendo”) y en una conferencia mundial al estilo de Davos sobre negocios creativos. El objetivo final es lograr que Reino Unido se convierta en un hub global de las industrias creativas y esto sirva de motor a su desarrollo….

… la estrategia gubernamental dedicada al fomento del diseño, que consideran clave dentro de la economía creativa… las acciones que pretende poner en marcha el gobierno británico, y que se centran en la promoción de pequeñas empresas relacionadas desde múltiples vertientes con el diseño. Así, no conciben el diseño solo como algo relacionado con el grafismo, el interiorismo o los productos industriales, si no que incorpora el pensamiento de diseño como modelo de gestión e innovación en las organizaciones y la aplicación del diseño a los servicios públicos

Construyendo un Londres 2.0 alrededor del diseño y la innovación

… una estrategia distribuida en múltiples proyectos que pretende reinventar a la ya exitosa capital, Londres, para convertirla en el nuevo centro global del diseño y la creatividad. El concepto de diseño es ubícuo en la vida y la política londinese y aparece asociado a todos los ámbitos de la vida urbana: desde la planificación o la gestión del transporte hasta a el mundo del arte y la moda.

Estas son algunas de las iniciativas que se han puesto en marcha en los últimos años y que pueden dar lugar a una nueva ciudad, Londres 2.0, que sobre los cimientos de la antigua, se reinvente para seguir liderando la economía y la cultura globales.

1. La Urban Task Force, promovida por el gobierno británico en 1998 y liderada por el arquitecto y urbanista Richard Rogers (wikipedia), … propone una estrategia urbana para el renacimiento de la ciudad fundamentada en el diseño, el bienestar social y la responsabilidad ambiental. Para ello conciben ciudades compactas, diversas y conectadas, las tres características básicas que se están convirtiendo en la biblia de la innovación y sostenibilidad urbanas. El informe ha logrado ser mucho más que una declaración de intenciones dado que buena parte de sus 105 recomendaciones han sido recogidas en las políticas urbanas del gobierno.

2. Design for London es una organización que nace por iniciativa del carismático y polémico alcalde de Londres Ken Livingston (wikipedia), y que lidera de nuevo Richard Rogers, … tiene como cometido desarrollar muchas de las propuestas de la Urban Task Force, y especialmente aquellas relacionadas con la arquitectura y el diseño. Su visión proclama que un diseño creativo e integrado puede permitir que Londres siga creciendo a los ritmos actuales sin que se resienta, e incluso mejore, la calidad de vida de sus ciudadanos. Para eso centran sus estrategias y proyectos específicos en la estética y eficiencia energética de los edificios, el diseño de espacios públicos (con su programa The Mayor's 100 Public Spaces), la creación de barrios diversos y el desarrollo de una infraestructura de transporte público.

3. …Design London es un “triángulo de innovación” conformado por diferentes instituciones académicas que representan el mundo del diseño (Royal College of Art), de la ingeniería y la tecnología (Imperial College Faculty of Engineering) y de los negocios y la innovación (Tanaka Business School del mismo Imperial College). Esta iniciativa sigue una reciente tendencia de creación de estudios y centros que hibridan diseño y gestión empresarial… Este proyecto es consecuencia del Cox Review of Creativity in Business que difundió en 2005 el Departamento del Tesoro británico y que señalaba la necesidad de mezclar las comunidades científicas, tecnológicas, empresariales y relacionadas con el diseño para mejorar los procesos de innovación.

4. London Collaborative es el proyecto más reciente (iniciado en Noviembre de 2007) y, posiblemente más innovador en su enfoque. Liderado por la Young Foundation, este programa pretende incrementar la capacidad del sector público de la ciudad para acometer los nuevos desafíos estratégicos, para lo que ha logrado la creación de alianzas y un consorcio entre las diferentes agencias públicas de la capital británica (como son, entre otros, los servicios de policía o de salud o diferentes organizaciones de distrito) y otras organizaciones privadas.

La filosofía de London Collaborative se basa en la necesidad de creación de redes de cooperación que trasciendan las instituciones convencionales y que actúen como líderes para hacer frente a problemas emergentes como pueden ser la reducción de emisiones de carbono, el acceso a la vivienda, el paro, la inmigración o la cohesión comunitaria …

5. Un buen ejemplo de iniciativas nacidas desde el sector privado que van en la misma línea de los proyectos públicos es London International Creative Competition, un concurso que pretende promocionar el mundo del arte londinense facilitando la conexión entre los artistas locales y la audiencia internacional…

La combinación de estos proyectos construye una estrategia urbana y social alineada con la creatividad, la innovación y la sostenibilidad. Esto no es nada nuevo si nos atenemos a las declaraciones de intenciones, que no de las políticas reales, de muchos políticos locales, pero “en el caso de Londres si parece que sus líderes, políticos, académicos o empresariales, han creído en el nuevo modelo y apuestan con fuerza por una versión 2.0 de la metrópolis”.

08/04/08

Parlamento Democrático de Albaicín: dialogando y negociando la ciudad contemporánea

Diálogos y Negociaciones en la Ciudad Contemporánea es el título que este año lleva el curso de Proyectos 3 de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada. Javier Fernández y José María Romero lo han convertido en laboratorio experimental (organizado alrededor del CityWiki). Como explican en una nota de prensa:

Los proyectos (trabajos, acciones e investigaciones) que realizan los estudiantes de arquitectura en Albaicín están planteados para producir una particular conexión con los vecinos y usuarios del barrio. La intención es fomentar las relaciones, con el objetivo de provocar la creación y puesta en marcha de posibles prácticas de autonomía colectiva, que podrían ser el germen de un deseado "espacio público real” en el barrio granadino: el espacio público 2.0.

El 1o y 11 de Abril se celebra, como parte del curso, el Parlamento Democrático de Albaicín, con el objetivo de consolidar las relaciones iniciadas por los estudiantes. En el Centro Cívico Aliatar se reunirán estudiantes, vecinos y usuarios del barrio que han accedido a colaborar en este proyecto. Me han inivtado a presidir este parlamento, que será una excelente ocasión para aprender sobre este tipo de procesos y colaborar en el objetivo de extraer posibles protocolos de intervención que servirán de base para la celebración en Mayo del Workshop Disidencia o Resistencia (con 3 talleres en que participarán profesionales y profesores de diversas disciplinas) que constituirá el final del curso.

La filosofía del curso es aprender haciendo y conocer la ciudad interviniendo en ella y dialogando y negociando con sus protagonistas, los ciudadanos. Además el wiki que les sirve de plataforma se ha convertido en una parte de la piel digital del espacio público, donde se publican las libretas de notas de cada grupo de trabajo, se desarrolla colaborativamente una caja de herramientas y se documenta todo el proceso. Por ejemplo, este es un mapa de sonidos del barrio que han creado en el curso.

Este texto explica en detalle los objetivos y métodos del Parlamento Democrático de Albaicín:

Esta etapa del desarrollo del curso y del experimento se fija para cuando los trabajos de Documentación, Mapa de Actores y Caja de Herramientas estén satisfactoriamente concluidos. El objetivo es preparar un contacto de calidad de los agentes detectados en torno al material producido por los talleres. Así, provocar un debate establecido sobre modos, supuestos y palabras nuevas, más ajustadas a la contemporaneidad de las cosas que ocurren. Capaz de aflorar una identidad para todos mejor definida. La forma y programación de este evento debe ser motivo de diseño de los talleres.

Los trabajos, acciones e investigaciones realizados durante el presente curso de Proyectos 3 por los grupos de estudiantes para componer la Caja de Herramientas están planteados para intentar producir una particular conexión entre ellos y los vecinos y usuarios del barrio de Albaicín. Con ella se pretende producir un clima emocional apropiado para provocar unos posibles nuevos tipos de encuentros. Si se consiguen los encuentros, fomentados mediante la llamada a la creación colectiva -y alentados por el intercambio de conocimientos y el fomento de la autonomía colectiva-, se habrá empezado a construir el germen de un auténtico espacio público.

Dentro del proceso del curso, se inserta el Parlamento Democrático del Albaicín (pdA) como matriz de construcción social de lo intangible del espacio público. Se trata de intentar fundar un espacio común (de crear un territorio nuevo en el que una población sea consciente del espacio físico y virtual que habita), en el que el intercambio de ideas y estados de ánimo sea posible y provechoso, entre estudiantes, docentes, colaboradores y vecinos y usuarios de Albaicín. Su fundamento se asocia con valores culturales emergentes públicos que subyacen en la sociedad red contemporánea: compartir y configurar redes. Ambas herramientas, dispositivos o actitudes son aliados inseparables y cimentan la innovación, que se ha constituido en el auténtico motor de la acción y la producción contemporánea.

El pdA pretende instaurar un sistema de colaboración vecinal basado en las ventajas que ofrece la electrónica (como nuevo espacio superpuesto al físico), a la vez que hacer públicos los nuevos valores sociales que posibiliten construir un lenguaje ajustado y oportuno a los momentos de presión y disolución vecinal a los que se asiste. Con instrumentos propios de la nueva tecnología cultural propios de la condición de la sociedad red también pretende indagar en las capacidades de innovación de las conductas y los procedimientos. Y ser el lugar en el que compartir experiencias para tejer redes de afinidad en directo, y mantenerlas y consolidarlas a través de Internet, en el portal específico de CityWiki. En definitiva, el objetivo de este proceso abierto es fomentar la creación colectiva de nuevas palabras que formulen conceptos contemporáneos por medio de la colaboración (y de hilar y multiplicar redes sociales). Y así, crear y hacer transparente un material de proyecto urbano hasta este momento velado u oculto.

En el funcionamiento del Parlamento Democrático, la democracia se ejercerá uno a uno, es decir, los ciudadanos y agentes sólo se representarán a sí mismos; no existirán jerarquías y las mayorías no tendrán mayor valor, ni privilegio. La lógica del parlamento siempre suma, nunca resta o divide. El conflicto, la incertidumbre, el disenso, el diálogo y la negociación son las reglas del juego. Un parlamento democrático es un dispositivo ciudadano que, dentro de este experimento, será un espacio no-discursivo y creativo, útil en tanto que sea capaz de favorecer y fomentar la creación “de” redes, y la creación “en” las redes.

No se trata de corregir o llegar a alguna verdad, sino de crear un ámbito de autonomía colectiva y enriquecernos mutuamente con nuestras miradas y visiones, de descubrir y diseñar nuevas palabras con que definir con mayor precisión los acontecimientos, de actualizar nosotros mismos (estudiantes, docentes, y vecinos), nuestros hábitos y gestos.

06/04/08

Pensadores para la innovación en el sur de Australia

¿Cómo siguen innovando las sociedades más avanzadas?, ¿puede una ciudad exitosa confiar su futuro a un pasado de éxito?, ¿dónde y cómo buscar ideas?

En ADN.es | Ciudades enredadas. he empezado una serie de artículos sobre casos de ciudades y territorios exitosos que, en lugar de acomodarse en su posición de (momentáneo) liderazgo, buscan como reinventarse para adapatrse a un futuro incierto y complejo. He empezado con Adelaida y la región del sur de Australia, Pensadores para la innovación en Australia.

La ciudad australiana de Adelaida (wikipedia) cuenta con más de un millón de habitantes y es (según datos publicados en 2002 por la Economist Intelligence Unit) uno de los 10 mejores lugares del mundo para vivir. Clima mediterráneo, vitalidad social (más de 120 culturas están presentes en su tejido urbano) y un gran dinamismo económico, combinado con numerosas y prestigiosas instituciones académicas y de I+D, constituyen un escenario inmejorable para una ciudad.

Pero precisamente en la época en que The Economist bendecía a esta ciudad del sur de Australia, sus dirigentes decidían iniciar un programa de cambio. Su estrategia era atraer a Adelaida a “pensadores” internacionales de todo tipo con el fin de aprovechar su experiencia aplicándola en proyectos específicos de desarrollo estratégico y promoción de la región. Así nació el programa Adelaide Thinkers en Residence, un proyecto del gobierno de la región de South Australia. Lo innovador no era invitar a grandes personajes intelectuales y a líderes sociales, científicos o empresariales a Adelaida para que compartieran sus visiones. No los querían solo, ni principalmente, para impartir cursos y conferencias. Bien al contrario, la propuesta era atraer al “pensador” para que se instalase por periodos cortos (entre 2 y 6 meses) en la región, conociese de primera mano la región y, a partir de ahí, desarrollase propuestas y proyectos adaptados a esa realidad, al tiempo que su propia imagen permitiese influir sobre los tomadores locales de decisiones.

En el resto del artículo reviso los perfiles, objetivos y resultados de los pensadores que han pasado hasta el momento por Adelaida. Como conclusión:

En conjunto, el programa Adelaide Thinkers en Residence configura una estrategia inteligente de adaptación continua a un mundo globalizado sin caer en la complaciencia que es habitual en muchas ciudades y regiones reconocidas como casos de éxito. Pero, los éxitos pasados y presentes no son, por si solos, garantía de futuro.

04/04/08

eutv: canal de televisión participativa sobre sostenibilidad urbana

Ecosistema urbano presenta oficialmente en La Casa Encendida el próximo 8 de abril un proyecto de canal de televisión participativa sobre sostenibilidad urbana, eutv, que además formará parte del pabellón de España en la expo2008 de Zaragoza.

Ecosistema urbano es uno de los estudios de arquitectura más interesantes del panorama nacional e internacional. Pero si su arquitectura representa la contemporaneidad y el futuro necesario, como explicaba en Arquitectura postespectacular para la cultura de redes, su trabajo va mucho más allá abarcando los fenómenos urbanos y territoriales en toda su complejidad. Quizás la mejor definición de si mismos sea el tagline de su blog rediseñado: sostenibilidad urbana creativa.

Aunque no estaré presente en la presentación si esperamos poder grabar una pequeña entrevista que se incluya en el acto como un apoyo más a un proyecto que lo merece. En su blog han anunciado la [p]resentación oficial de “eutv” en la Casa Encendida: dando más detalles sobre el proyecto:

Tendrá lugar en la sala de proyecciones de la Casa Encendida. El evento es abierto al público y cuenta con la presencia de Observatorio para la sostenibilidad en España, de Enrique Dans (www.enriquedans.com, blog de Investigación y opinión acerca de los Sistemas y Tecnologías de Información), Juan Freire (http://nomada.blogs.com, reflexiones personales e información sobre la sociedad y el conocimiento abiertos) y de Jose Carlos Diez (economista jefe de INTERMONEY), además de Belinda Tato y Domenico Di Siena de [ecosistema urbano].

eutv es un proyecto de difusión e intercambio de contenidos multimedia relacionados con la sostenibilidad urbana, basado en un canal de televisión participativa.

Su objetivo es fomentar el debate sobre la sostenibilidad urbana contando con la opinión de expertos, profesionales y usuarios; propiciando el diálogo entre el mundo académico-profesional-institucional y los ciudadanos.

eutv se divide en dos canales paralelos:

1. eutv: un canal programado con entrevistas a expertos y profesionales relevantes del mundo de la sostenibilidad urbana, contando además con reportajes y documentales sobre buenas prácticas en la materia.

2. eutv (directo): un canal abierto participativo que permite a cualquier ciudadano aportar una visión personal sobre la sostenibilidad urbana.

Os adjuntamos el dossier de prensa del proyecto:dossier_eutv 

El proyecto de eutv se inicia con la presencia de ecosistema urbano en la exposición “Zaragoza-Kyoto” que tendrá lugar en el pabellón de España en la expo2008 de Zaragoza.

 

Además, este vídeo, disponible en el canal, presenta una breve introducción al proyecto:

31/03/08

Las nuevas realidades territoriales y los datos públicos

Las nuevas realidades territoriales (las ciudades como redes, la integración de lo natural y lo artificial en un territorio único y espacialmente complejo, los ecosistemas como infraestructuras ambientales) y las oportunidades del acceso abierto a los datos públicos (como base para el empoderamiento ciudadano y para el desarrollo económico) son dos de mis preocupaciones que aparecen recurrentemente en este blog. Sobre lo que rara vez he tratado es sobre la conexión entre ambas cuestiones, que es en mi opinión mucho más importante de lo que pudiera parecer.

El incremento continuo de complejidad espacial y organizativa que genera la evolución territorial solo puede ser manejado de un modo eficiente si las instituciones públicas modifican radicalmente su estrategia y pasan de comportarse, de un modo un tanto paternalista, como tomadores de decisiones a convertirse en proveedores de información y herramientas para que organizaciones, empresas y ciudadanos puedan tomar sus propias decisiones.

En ADN.es | Ciudades enredadas, he publicado en dos partes un texto donde analizo esta idea: Nuevas realidades territoriales y datos públicos (1) y (2). Este es el texo ligeramente editado.

A pesar de que diversas evidencias apuntan a que la vida urbana es el modelo más sostenible, además de sus ventajas económicas, muchos entornos urbanos se están transformando de una forma rápida hacia modelos difusos basados en la ocupación extensiva del espacio. Paradójicamente, la política no está dando respuesta a esta cuestión, sea entendida como problema o como oportunidad. En España, como ya explicaba al analizar el caso de Galicia, la dinámica socioeconómica sucede a escalas que superan a las realidades políticas y administrativas. La realidad discurre a una escala metropolitana mientras la política sigue tratando de gobernar dentro de límites municipales. Las políticas locales suelen buscar más la competencia, cuando no el conflicto, entre municipios “fronterizos”, cuando ciudadanos y empresas necesitarían colaboración que les facilitase su actividades cotidianas.

Pero incluso, esta escala metropolitana puede estar siendo superada por la realidad. Tal como plantea Fabien Girardin, en su crónica de una conferencia de Manuel Castells sobre las implicaciones de las redes en la planificación urbana, el futuro urbano estará dominado por lo que se ha venido identificando como megaciudades. Pero éstas se estructuran en realidad como metropolis policéntricas (término acuñado en el libro Polycentric Metropolis por sus editores Peter Hall y Kathryn Pain), constituidas por clusters de pequeñas y grandes ciudades que, aunque se encuentren separadas físicamente, forman redes con una compleja división espacial de la actividad económica y el trabajo. Estas nuevas realidades urbanas carecen de instituciones políticas y administrativas y hasta de nombres más allá de las denominaciones que emplean los medios de comunicación; así nos encontramos con la Bay Area en San Francisco o la incipiente metrópolis Madrid-Zaragoza que aún no es reconocida como tal. El caso de Zaragoza es sumamente interesante dado que representa una tendencia que podremos reconocer en un futuro próximo en otras muchas pequeñas y medianas ciudades del centro de la Península Ibérica (situadas fuera del área de influencia “oficial” del área metropolitana madrileña). En opinión de Castells, Zaragoza se está integrando con Madrid y Barcelona pero, dado que esta última hace menos esfuerzos por la interconexión, posiblemente Zaragoza acabe por ser ”absorbida” como un nodo de esa nueva realidad urbana centrada en Madrid.

¿Cómo gobernar estas nuevas realidades territoriales (representadas por las áreas metropolitanas y las metrópolis policéntricas?, ¿como hacer posible la eficiencia económica y la sostenibilidad social y ambiental como estos modelos extensivos en el espacio? Como comentábamos más arriba las jurisdicciones políticas son cada vez más artificiales y tienen en la mayor parte de los casos escasa relación con la dinámica socioeconómica de los territorios. Pero al tiempo parece que son únicamente estas instituciones las únicas que pueden (y deberían) pensar y actuar a la escala territorial y proporcionar información para la toma de decisiones. Las políticas públicas han pasado casi siempre por generar información propia para “sus” tomas de decisiones. Así, hasta el momento las empresas (y también los ciudadanos) carecían de datos y herramientas para tomar “decisiones territoriales” (aquellas que involucran un conocimiento de su entorno). Tomemos algunos ejemplos: donde localizar una oficina (en función de la localización de clientes o proveedores o del domicilio de sus trabajadores o asociados) o donde vivir en función de la distancia al trabajo, a los colegios de los hijos o a los lugares de ocio preferidos.

Crear nuevas instituciones adaptadas a la realidad territorial no parece un camino sencillo ni rápido. Por otra parte, es discutible que estas nuevas instituciones pudiesen gobernar un sistema cada vez más complejo e interconectado que no cuenta con límites definidos. Alternativamente, el nuevo papel de las instituciones podría pasar por la provisión de información pra la toma de decisiones, una alternativa más eficiente y mucho más sencilla (y por tanto viable). Solo la administración pública (al menos por el momento) cuenta con el acceso a los recursos necesarios para proporcionar una imagen coherente y completa del funcionamiento de los territorios. Pero que cuenten con el acceso no significa necesariamente, ni mucho menos, que estén cumpliendo con ese papel. Se necesitan dos cambios radicales:

  1. tecnología: integrar fuentes de información dispersas en herramientas integradas, y
  2. política: entender que su papel es empoderar a las empresas y ciudadanos y no necesariamente tomar decisiones por ellos.

Solo si las instituciones públicas proporcionan información territorial para las tomas de decisiones de empresas y ciudadanos será viable en el corto plazo que se pueda combinar la sostenibilidad de las ciudades compactas con los nuevos modelos de organización territorial basados en metropolis policéntricas. En Planetizen presentan un caso que va en esta línea. En An Algorithmic Antidote To Sprawl explican la experiencia de la cámara de comercio del área metropolitana de Dallas, Greater Dallas Chamber of Commerce, que ha puesto en marcha un servicio de información geográfica pensado para la toma de decisiones empresariales. Así, integran información de censos diversos (por ejemplo la localización espacial de 110 tipos de profesionales) con información cartográfica de todo tipo (imágenes aéreas, infraestructuras, …). Mediante una serie de algoritmos el sistema permite estimar tiempos de desplazamiento que, con los problemas de congestión de tráfico que afectan a Dallas, son un elemento fundamental a la hora de tomar decisiones empresariales. Como proponen en Planetizen, los usos de este tipo de herramientas no se restringen ni mucho menos a las decisiones empresariales. Sus usos por parte de la administración pública son evidentes (por ejemplo: usos del suelo, diseño de infraestructuras…), pero también lo serían para los ciudadanos en su vida profesional y personal.

El caso de la cámara de comercio de Dallas no representa una gran innovación tecnológica. Los sistemas de información geográfica (SIG) se han convertido ya en herramientas esenciales para todos aquellos que toman decisiones “en el espacio”, y al tiempo su uso ya no son coto de especialistas gracias a servicios como Google Earth. Pero si representa un cambio estratégico importante al entender su nuevo papel como “institución territorial” de modo que está proporcionando herramientas para que el área metropolitana de Dallas pueda empezar a actuar con una estrategia colaborativa y coordinada y no en base a enfrentamientos locales. De este modo tanto empresas como ciudadanos pueden ser, por razones puramente económicas, mucho más eficientes en su uso de los recursos. El resultado final, que surgiría de un modo aparentemente espontáneo, sería una posiblemente una mayor sostenibilidad ambiental.

Pero el caso de Dallas ilustra la necesidad de que los “datos públicos” (en el sentido de que hayan sido generados con financiación pública) sean realmente públicos (accesibles a los ciudadanos). Lo único que ha hecho la Cámara de Comercio es un poco de bricolaje para integrar bases de datos diversas proponiendo utilidades a sus usuarios y hacer efectiva la idea de que, aunque sea contraintuitivo, los datos son más importantes que el conocimiento.

España está aún muy lejos de afrontar estas cuestiones. Como explica Luis Rull en Evaluación de políticas públicas y datos abiertos: una combinación explosiva, existe un modelo alternativo a los actuales (bastante ineficientes todos ellos) de control de los ciudadanos sobre las políticas públicas: ‘abrir los datos y dejar que los ciudadanos podamos ver cómo funciona “la administración de las cosas comunes”’. Pero sorprendentemente “ningún estatuto autonómico de los creados en los últimos años se recoge como derecho ciudadano (como obligación de la administración, garantizada efectivamente en leyes de alto rango) la apertura de los documento públicos”. Trasladando esta situación a la cuestión urbana, por ejemplo la ausencia de acceso a datos públicos impide evaluar hasta que punto el caso del “urbanismo salvaje” en España es una realidad o mero uso medático de información privilegiada susceptible de ser distorsionada sin que el ciudadano pueda valorarlo.

Alfredo Romeo, propone la aplicación de la iniciativa nacida en Noviembre de 2007 en California, donde un grupo de 30 líderes sociales definieron ocho principios que tienen que cumplir los datos públicos que mantienen las administraciones públicas. Estos serían los Principios para datos públicos gubernamentales:

  • Datos completos
  • Datos primarios
  • Datos en tiempo
  • Datos accesibles
  • Datos para ser interpretados por máquinas
  • Datos que no discriminen
  • Datos en formatos libres
  • Datos sin ningún tipo de licencia alrededor de los mismos

Estos principios nunca formarán parte de un titular en los medios ni son lo suficientemente sexys como para entrar en un programa electoral, pero son claves para el futuro. Los datos abiertos pueden ser aburridos pero son importantes, como proponía John Wilbanks, Director de Science Commons, en su blog en Nature Network (Open Access Data: Boring, but Important). Wilbanks se refería específicamente a los datos científicos, pero su análisis se puede trasladar al ámbito de lo urbano y de la gestión y toma de deciones. Como indica Alfredo Romeo: “Si las ciudades entienden esto, podrán capitalizar la información para incrementar las posibilidades de generación de riqueza en función del análisis de todos estos datos. Es simplemente una cuestión de visión de la importancia de este tipo de políticas a llevar a cabo por nuestros dirigentes públicos”. Y si en las ciudades estas cuestiones tienen radical importancia, ésta es aún mayor para las nuevas realidades territoriales, por mucho que estas nuevas metrópolis policéntricas carezcan aún de nombre.

19/03/08

Penalizar la vida en las ciudades no es sostenible

En ADN.es | Ciudades enredadas, La vida urbana sostenible, recojo evidencias empíricas que demuestran que las ciudades son el modelo de uso del territorio más “verde” dentro de las opciones mayoritarias que existen en las sociedades occidentales. Por desgracia, y como casi siempre, esta información procede de EEUU donde la información pública permite realizar evaluaciones objetivas. Pero, en todo caso no parece que el modelo sea inadecuado para la situación europea (tal como discuto al final del post). Por supuesto existen alternativas, ahora muy minoritarias y que mezclan ideología con sostenibilidad, que implicarían cambios radicales en los modos de vida (como el retorno a la vida rural tradicional, pero no los “neo-rurales” que trasladan a las zonas suburbanas o al campo los hábitos urbanos, o las diversas opciones de decrecimiento que empiezan a encontrar cierto eco). En todo caso la solución parece mucho más sencilla: vivir en ciudades y aprovechar las oportunidades que esto supone empleando modelos eficientes en el uso de recursos. Por el contrario, las políticas públicas tienden a hacer todo lo contrario: penalizar por diversas vías a los habitantes de las ciudades premiando a aquellos que optan por modos de vida mucho menos eficientes. Este es el texto del post aparecido en ADN.es:

 

Se suele asociar a las ciudades con los problemas ambientales y sociales: la mayor parte de la contaminación se genera en zonas urbanas, su huella ecológica es insostenible o la pobreza se acumula en las ciudades. Puede que estas afirmaciones sean ciertas, pero no son más que medias verdades, planteamientos sesgados que olvidan la necesaria comparación con la alternativa, que no es ya la utopía rural si no la realidad de los suburbios o de un neorural ocupado por habitantes con usos urbanos. Por ejemplo, Del mismo modo, ¿genera la ciudad pobreza? o ¿son las ciudades los lugares con mayores oportunidades para los pobres (lo que generaría ese efecto estadístico)?

Del mismo modo, es cierto que la huella ecológica de las ciudades es elevada, en el sentido que un metro cuadrado de ciudad necesita varios metros cuadrados de superficie no urbana para sostenerse. Pero, ¿que superficie necesitaría la misma población, y con hábitos de vida similares, ocupando un área mayor (por ejemplo en un área rural)? La huella sería muy superior por razones obvias; la primera la mayor dependencia del transporte en vehículos.

Tomemos solo unos datos (publicados en un artículo del que hablaremos más adelante) referidos a una de las mayores áreas metropolitanas de EEUU, el Gran Boston, que demuestran claramente el espejismo estadístico que atribuye a las ciudades los problemas ambientales: las unidades familiares suburbanas compran un 85% más de gasolina y consumen un 20% más de electricidad que aquellos que viven en el centro (en un radio de 5 millas), lo que equivale a unas 6 y 2 toneladas, respectivamente, de emisiones adicionales de CO2 por año.

Existen numerosas evidencias que demuestran los beneficios de la densidad y la diversidad urbana sobre la innovación y el desarrollo económico. Pero, como han explicado repetidamente en Worldchanging, las ciudades también son más sostenibles ambientalmente que los suburbios y sus habitantes presentan mejores indicadores de salud y bienestar. Por eso, puede tener una enorme importancia la aparente inversión de la tendencia hacia la suburbanización que se ha vivido en Estados Unidos en las últimas décadas. Alex Steffen, el editor ejecutivo de Worldchanging, explica en The Next Slum and the New Green City que, debido al efecto de la recesión económica y a la evolución demográfica (la generación de baby-boomers se hace mayor), se está produciendo un retorno de la población al centro de las ciudades, los mismos lugares que en EEUU hace años se conviertieron en desiertos urbanos ocupados por los sectores sociales marginales. De este modo, un aparente problema puede acabar por convertirse en una oportunidad al traducirse en una transición a modos de vida más sostenibles. En estos momentos, en la mayor parte de áreas metropolitanas solo un 5 o 10% de las viviendas se localizan en zonas “caminables” (donde es posible acceder a la mayor parte de servicios habituales sin necesidad de utilizar transporte motorizado), por lo que el efecto de este cambio puede ser radical. Los argumentos de Steffen se basan en parte en un reciente artículo en The Atlantic, The next slum?, donde identifican a las urbanizaciones de las periferias como los futuros barrios marginales.

La conferencia Green Cities: Lessons from Boston and Beyond, organizada por la Harvard J.F. Kennedy School of Government y el Rapapport Institute for Greater Boston y celebrada el pasado 5 de Marzo, analizó la cuestión de las “ciudades verdes” a través del caso de Boston. Como ejemplo delos temas tratados, la imagen representa los costes asociados a las emisiones de CO2 que se distribuyen en anillos concéntricos alrededor de las grandes vías de comunicación con un incremento desde el centro a la periferia (los costes de las emisiones son superiores para una persona que viva en una urbanización periférica, a 10–12 millas del centro, 1275 $ por año, respecto a un vecino que viva a menos de 3 millas del centro de la ciudad, 985 $). Es intersante observar como se produce un cambio brusco entre 5 y 10 millas,coincidente con la zona donde la gente pasa de vivir en apartamentos y usar preferentemente el transporte público a vivir en casas aisladas y depender de vehículos privados. Este mapa procede de la presentación de Edaward Glaeser (ppt) y del documento The Greenness of Cities (pdf) de Glaeser y Matthew Kahn. Edward L. Glaeser es profesor de la Universidad de Harvard y uno de los principales economistas norteamericanos especializados en cuestiones urbanas. [más sobre su trabajo aquí y aquí)

El mismo Glaeser publicó poco antes del congreso el artículo A level playing field for cities en The Boston Globe donde aportaba argumentos para su defensa de las ciudades como la única opción de sostenibilidad y criticaba el empecinamiento de gobernantes de todo tipo en penalizar la vida urbana. Según este economista, las ciudades no necesitan ayudas externas para poder competir, pero al tiempo “las empresas y residentes urbanos no deberían tener que pagar un precio desproporcionado en forma de impuestos para cuidar a los americanos desfavorecidos. Los suburbanitas no deberían contar tener “barra libre” para provocar los daños ambientales consecuencia de un estilo de vida basado en el coche”.

Las ciudades ofrecen mayores oportunidades económicas, servicios sociales y la posibilidad de prescindir del automóvil, lo que las hace lugares atractivos para la gente con menores recursos. De este modo se genera el espejismo estadístico al que aludíamos más arriba. Según Glaeser, el “sobrecoste” que supone la provisión de estos servicios requeridos por los más pobres recae en su mayor parte en los vecinos de las mismas ciudades, cuando debería ser un problema de toda la población americana. De no ser así, como es el caso, los impuestos gravan artificalmente el desarrollo de las ciuadades y sus habitantes.

Aunque las evidencias presentadas aquí se refieren a EEUU, el proceso de suburbanización en España ha copiado al norteamericano con algunas décadas de retraso. Por otra parte, las políticas fiscales y de servicios públicos sigue en España el mismo modelo (los ayuntamientos son responsables de costear buena parte de los servicios que necesitan los sectores más desfavorecidos, pero la financiación que reciben no depende de estos criterios). Y, por supuesto, en España es vox populi la idea, y el espejismo estadístico, de la insostenibilidad urbana. Si la crisis económica acaba confirmándose y se inicia el abandono de las zonas suburbanas nos encontraríamos con la misma oportunidad de una drástica reorganización territorial que surge ahora en EEUU y que parece alinearlos en un modelo de mayor sostenibilidad.

14/03/08

Paisajes funcionales y naturalezas artificiales

En ADN.es | Ciudades enredadas, Naturalezas artificiales.

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